viernes, 26 de septiembre de 2008

MALTRATANDO A VUESTROS HIJOS (I)



Todos los animales tienen como fin primordial de su exis­tencia en esta Tierra, la perpetuación de su especie. Todas sus lu­chas y es­fuerzos, se encaminan a buscar el éxito en esta misión.

A los bonobos se nos hace difícil imagi­nar que un animal maltrate o mate a golpes a sus propias crías. Sólo una especie ani­mal es capaz de hacerlo con total impunidad, la vuestra; sólo vosotros, malditos monos domésticos, sois capaces de tamañas fechorías.

"Un hijo o un esclavo son propiedad, y nada de lo que se hace con la propiedad es injusto". Así pensaba Aristóteles, uno de vuestros venerados pensadores, sobre el valor de los hijos, 400 años antes de la Era Cristiana.

El sacri­ficio del hijo para complacer a Dios aparece en el Génesis, y el in­fantici­dio, como parte de un sacrificio ritualizado, fue muy común en tiempos bí­bli­cos. Leyendo vuestros libros sagrados veo que es vuestro Dios el que pide a Abraham que cometa un infanticidio, le pide que asesine a su hijo y le ofrezca su cadáver como prueba de fidelidad. Ante tamaña brutalidad y crueldad ¿Qué esperáis que pensemos los bonobos de un Dios que ordena a un padre que asesine a su propio hijo para glorificarle a él? ¿Es posible adorar a un Dios que induce al asesinato de niños a mano de sus padres? …Un Dios así sólo es posible para vosotros, los humanos, pero para nosotros… ¡¡ ciertamente no ¡¡
Con tales “divinas sugerencias” no es de extrañar que los asesinatos y malos tratos a los niños sigan en plena vigencia dentro de vuestra especie en pleno siglo XXI.

La infancia ha sido considerada por el mono doméstico como un grupo social de segunda categoría. Hasta el siglo XVIII no aparece la pediatría, y es desde los años sesenta cuando los neurólogos, pedia­tras y radiólo­gos se in­teresan por la relación existente entre las lesiones traumá­ticas y los malos tratos a los niños.
El bebé es la víctima ideal puesto que no habla, y por lo tan­to, no denuncia; no anda y por eso no puede escapar a la lluvia de gol­pes; es débil y desvalido, lo que signifi­ca que no podrá de­fen­derse y oponer resistencia. Se ha demostrado que muchos sujetos de vuestra especie (no sólo los trastornados y violentos) pue­den llegar a maltratar a un niño cuando las circunstan­cias le son adver­sas.



En España, la mayoría de los malos tratos físicos no se consideran de­li­to sino lesión, quedando el desamparo completamente al margen de la ley. La lesión se considera como falta y, únicamente si el agre­dido tarda en curar más de quince días y menos de treinta, se consi­dera de­lito. La incidencia cada vez mayor de malos tratos sufridos en el seno de la institución familiar, ha acabado por llevar el tema a de­bate hasta el Senado, donde el asunto aún estaba pendiente de estu­dio en 1990.


Los malos tratos infligidos por adultos a menores son frecuen­te­mente de tipo sexual, entre los que destacan las violacio­nes a las propias hijas. Por desgracia muchos de estos casos son en­cubi­ertos por parte de los familiares y vecinos de las víctimas. En otros ca­sos, se trata de malos tratos de tipo sádico: quema­duras en los ge­nitales u otras partes sensibles del cuerpo, palizas, fracturas de huesos, etc. .. Y es que vosotros sois así….


Según un estudio elaborado por la Comisión interminis­te­rial de la Juventud, el 30 % de los padres españoles impone a sus hi­jos unas rígidas relaciones en las que se involucra el castigo fí­sico, la pa­liza y el grito. En muchos casos la situación de violen­cia con­tra el niño se desencadena por problemas laborales de los pro­pios pa­dres (u­ni­dos a los problemas económicos) o por las malas rela­ciones de la pareja. Los niños, para vosotros, son la “cabeza de turco” ideal para descargar vuestra agresividad redirigida. El hecho de que sean débiles e indefensos os facilita “la tarea”.

Cada año se denuncian en España 50.000 casos de niños, maltratados (según testimonio conjunto de UNICEF España y el Ministe­rio de Traba­jo y Seguridad Social), aunque se sospecha que existen unos 500.000 niños sometidos a a­gresiones físicas y psíquicas, abu­sos sexu­ales, abandonos y explota­ciones de todos tipos, y de que uno de cada veinte pa­dres maltrata física­mente a sus hijos, según datos aportados por la Asociación Española Pro Derechos del Niño (PRODENI).

Los malos tratos físicos (no de tipo sexual) se ceban en tres niños-tipo: los no de­sea­dos, los que pre­sen­tan anomalías desde los primeros días de su vida y en tercer lugar los minusválidos o los niños hiperactivos.
Los ni­ños con edades entre cero y un año son los que sufren el peor tra­to por parte de sus pa­dres. Esta cifra la interpretan los especialistas como la ex­pre­sión del na­cimi­ento de niños no deseados. A la misma conclu­sión llega­mos al comprobar que son las madres y no los padres, las que ma­yorita­riamente in­fligen es­tos malos tratos (65 % el padre, 78 % la madre, y otras per­sonas en un 11,4 %). Durante el primer año de vida es cuando se ex­presa de manera más evidente el afecto o el rechazo, y además, es cuando el niño se muestra más indefenso. Otras etapas igualmente du­ras para el niño se sitúan en­tre los ocho y los nueve años, y en­tre los doce y los trece años.

El 90 % de los casos atendidos presenta lesiones cutá­ne­as. Lo más típico es la clásica escaldadura causada al haber ver­tido sobre los niños o bebés, líquidos en estado de ebullición (ya sea agua o aceite hirviendo). También son típicas las quemaduras con cigarrillos en lugares estratégicos del cuerpo del bebé, tales como los genitales (presumiblemente como castigo por haberse orinado o defecado encima) y las alopecias provocadas al serles arrancado el cabello a puñados. Este cúmulo de barbaridades os hace especialmente odiables, como especie, a los ojos de los demás primates.

Como se demuestra, muchas de las víctimas son hijos no de­seados, lo cual es un argumento definitivo para pregonar las exce­len­cias (y la conve­nien­cia) de prac­ticar el control de natalidad en todas aque­llas situa­cio­nes en las que traer un nuevo hijo al mundo pudiera ser causa de pro­blemas, para la pareja o para el hijo. El interés por no procrear un hijo, que se convertiría en víctima, debe prevalecer so­bre los intereses religiosos que se opongan al control de natalidad. ¿SE ENTERAN SEÑORES OBISPOS?

Según la experiencia de los centros hospitalarios, el 50 % de los niños víc­timas de malos tratos, que regresan a su hogar, vuelve a ser agredido por sus padres. El riesgo de que sean asesina­dos es del 10 %. Ade­más, las tres cuartas partes de los casos de malos tra­tos son de índole psí­qui­ca, no pudiéndose castigar a los padres en estos casos, puesto que el Código Civil sólo menciona la agresión fí­sica, como pu­ni­ble.

Cada año mueren unos 3.500 niños en los países industrializados a causa de maltratos físicos, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), estas cifras ponen en evidencia la gran mentira de que la violencia infantil es un fenómeno casi exclusivo de las naciones pobres.
Según estas cifras, cada día matáis una media de 9,6 niños en los países ricos, muchos de ellos asesinados por sus propios padres. Y si estos son los muertos… ¿Os atrevéis a imaginar a cuantos dejáis mal heridos diariamente?
Las cifras son verdaderamente impresionantes, y le será fácil al lector adivinar cuantos centenares de niños reciben diariamente brutales palizas por parte de sus proge­nito­res, sin que lleguen a morir y, por lo tanto, sin que figuren en estas negras es­tadísticas. Se calcula que en vuestro país los casos detec­tados y de­nunciados, no supera el 10 % de los casos reales.

En los EE.UU., las estimaciones son verdaderamente es­ca­lo­friantes, puesto que la cifra de los niños que su­fren anualmente malos tra­tos supera los 15.000.000, y la de muertes se si­túa en unos 20.000.
¿Os imagináis cual debe ser la cifra de mártires infantiles en el “Tercer Mundo”?
Según un estudio comparativo sobre maltrato infantil en Chile, Egipto, India y Filipinas, el porcentaje de madres que
admitían haber golpeado a su hijo con un objeto (en una parte del cuerpo distinta de las nalgas) iba desde el 4% en Chile al 36% en la India.
La situación de violencia que se da en el seno familiar fuerza a algunos adolescentes a huir del hogar paterno. En Gran Bre­ta­ña, por ejemplo, se fugan cada año una media de 25.000 niños.

Los malos tratos en la infancia repercuten más tarde en el com­por­tamiento del adulto. Tras 40 años de investigacio­nes, un equi­po de criminólogos norteamericanos comprobó, en 1986, los antece­dentes fa­miliares de 500 delincuentes con condena en firme. El re­sultado re­veló que el 72.5 % había sido castigado por el padre con exceso de seve­ridad o de manera caprichosa; el 82.2 % había sido a­tendido por su madre de ma­nera deficiente; un 75.9 % había sido tra­tado con total indiferen­cia por parte del padre; el 86.2 % no se ha­blaba con su ma­dre y el 96.9 % se crió en el seno de una familia sin espíritu de comuni­dad afectiva.

Los menores también son explotados por vosotros por razones económicas, y eso es otra forma de maltrato.
Según la Organización Internacional del Trabajo, más de 400.000 niños, menores de 14 años, realizan en España trabajos ilega­les y clandestinos. La misma organización denuncia que en el mundo hay unos 55 millones de niños que son explotados de la misma manera. A­pro­ximadamente una tercera parte de los niños del mundo de edades compren­didas entre los 10 y los 14 años sufren explotación por causa de su tra­bajo. Sí, habéis leído bien,.. ¡¡¡ Una tercera parte de los niños del mundo de entre los 10 y los 14 años ¡¡¡

Unos 40 millones de niños son explotados en el Su­reste Asiático, otros 10 millones en África. En América Latina, unos tres mi­llones y me­dio, mientras otro millón y medio lo es en Europa, Oce­anía y América del Norte. En EE.UU., en los estados de Califor­nia, Ari­zona y Texas, se explota a unos 800.000 niños en las faenas agríco­las. Habitualmente se emplea a los pequeños en la minería, agricultu­ra, industria textil (don­de a veces realizan trabajos que no pueden realizar los adultos, como tejer alfombras, debido al mayor tamaño de las manos de estos), labores domésticas, venta ambulante, mendicidad, lim­pieza, pros­titución y venta de droga. En Israel se emplea a niños para la­var cadáveres (desde los 6 años).

Todo ello sucede a pesar de que la Declaración Univer­sal de los Derechos del Niño dice: "El niño debe ser protegido contra toda per­sona de abandono, crueldad y explotación". El Pacto Inter­nacional de Dere­chos Civiles y Políticos de 1976, habla de los dere­chos del niño a ser protegido, no sólo por su familia, sino también, por la sociedad y el Estado.
A ningún otro animal se le ocurriría explotar de manera tan vil a sus criaturas, sólo vuestra abominable especie es capaz de tal monstruosidad.

Pero vuestro maltrato de los niños indefenso va más allá.. y es que, en vuestra maldad, también los hacéis víctimas de vuestros abusos sexuales.

Peter McKelvie, de la unidad de protección infantil de Hereford y Worcester, de Gran Bretaña, señala que el 95 % de los abu­sos y veja­ciones sexuales de los niños tiene lugar en el seno fami­liar. En la primera infancia, los abusos sexuales, tienen igual incidencia en niños que en niñas. Al aproximarse la e­tapa de la pu­ber­tad el por­cen­taje se eleva en las niñas hasta el 70 %.
El Dr. Silbert, reali­zó un estudio, sobre las prostitutas de San Francisco, las cuales de­clararon que el 60 % de ellas se habían iniciado a la pros­titución en una etapa infantil. El 17 % de ellas su­frieron abu­sos sexuales por parte de sus familiares durante muchos años.
Por otra parte, el Ministerio para Juventud, Familia y Sa­nidad de Alemania Oc­cidental, considera que se dan entre 150.000 y 300.000 casos anuales de niños utilizados por personas mayores para re­laciones sexuales, incluida la pornografía.
La prostitución infantil es un recurso de subsistencia familiar en el Tercer Mundo, de la que os aprovecháis de manera muy espe­cial los occidentales. Los primeros clientes, fueron los solda­dos nor­teameri­canos durante la guerra del Vietnam y más tarde, la prostitución in­fantil pasó a ser una oferta más para el turista occi­dental.

En al­gu­nos países occidentales, los negocios pornográficos establecen su o­ferta a base de catálogos con fotografías de niños y los "servicios" que ofre­cen.
La revista "Stern" ha detectado casos de abuso sexual en niños de año y medio de edad. Los países que más se distinguen en la explotaci­ón sexual de sus niños son: Filipinas, Tai­landia y los de América Lati­na. Este tipo de prostitución ha crecido de manera pro­porcional al "boom" turístico en estas zonas. En los folletos de al­gunas agencias de viajes “Undercover”, figuran las posibili­dades de contactos se­xuales con niños fili­pinos o tailandeses de am­bos sexos.
Las listas de menores que han sufrido abusos sexuales a manos de sacerdotes pertenecientes a la Iglesia Católica, crece y crece en cada uno de los cinco continentes, hasta el punto de que el propio Papa se ha visto obligado recientemente a pedir perdón ante la magnitud del escándalo persistente.

En Inglaterra existen redes de pederastas que se ha­llan impli­ca­das en la confección de películas pornográficas de meno­res que con­cluyen con el asesinato de los pequeños ante las cámaras. Inves­ti­gando a las 3.000 personas fichadas en el Reino Unido por acti­vida­des rela­cionadas con abusos sexuales a menores, se pudo des­cubrir una de estas redes, en agosto de 1990, después de haber asesi­nado ya a 20 ni­ños. Las víctimas eran niños y niñas que habían aban­donado sus casas y vivían perdidos en las grandes ciudades. De ellos se nu­trían los productores de los "snuff movies". En un momento del film, se pro­duce la violación del niño o de la niña y, finalmente, se le mata a cuchi­lladas, muchas de estas imágenes muestran bebes abiertos en canal…. ¡¡ PARA VUESTRO ENTRETENIMIENTO ¡¡



En Ámsterdam y en Tailandia, se encuentran las prin­cipales dis­tribuidoras de estas pelícu­las, cuyo precio de compra pue­de llegar a Los 9.000 euros. Por un pase de película se piden unos 100 euros en el 2008.

Lo dejo aquí para reflexionéis durante unas horas sobre el comportamiento de vuestra especie.
Volveré sobre el tema, dentro de tres días (antes de que acabe el mes) con la segunda parte, en la que trataremos otros aspectos de vuestro maltrato a vuestra prole. Os hablaré de cómo utilizáis a vuestros niños para matar en las guerras o para delinquir impunemente, también os hablaré de las maneras que tenéis para sacar dinero de ellos vendiéndolos a otras personas en adopción o, simplemente, para trasplante de órganos. Terminaré hablando, como no, del exterminio infantil en todas sus formas… en esto sois verdaderos especialistas.



¡¡ Que la vergüenza de vuestra especie os confunda ¡¡…
…. Y que la paz del bonobo os acompañe.



No hay comentarios: