domingo, 8 de junio de 2008

VUESTRAS ESTRATEGIAS SEXUALES

Las hembras de los bonobos y de los chimpancés nos indican su estado de receptividad sexual a través del olfato la vista y el gusto.
Nos bombardean con feromonas de atracción sexual, como vuestras hembras humanas y nos indican su disponibilidad sexual con el color y el tamaño de sus traseros.
El trasero de nuestras hembras, como ocurre con las del chimpancé tiene cuatro fases fácilmente identificables a simple vista que nos indican sin posibilidad de error la evolución del estado de su ciclo reproductor.
La primera fase es la de tumescencia (crece la hinchazón del trasero) y dura seis días.
La segunda, es la de máxima tumescencia (hinchazón a tope) y dura diez días.
La tercera, es la de la detumescencia (la zona anogenital se deshincha) dura de cinco a seis días.
Y la cuarta, es la fase sexual plana, de catorce días de duración.
La menstruación dura tres días y ocurre nueve días después del inicio de la detumescencia (en periodo plano).

Cuando el trasero esta en fase plana, su atracción sexual es prácticamente nula. Nuestro interés por el sexo va aumentando a medida que aumenta la hinchazón de su culo, llegando al máximo con su máximo volumen. En este momento.. nos volvemos locos.
A pesar de que durante el mes tenemos fases de mayor actividad sexual que propician los cambios antes indicados, no por ello dejamos de copular en los períodos menos favorables.
Al igual que otros animales (delfines, humanos, chimpancés, etc.) practicamos el sexo por pura diversión, fuera del período fértil. Pero lo cierto es que cuando nuestras hembras están en período de máxima hinchazón nos corremos antes y con menos movimientos pélvicos ya que estamos más excitados por el sugerente volumen de su culo.

Al no estar domesticados con leyes sociales y religiosas como lo estáis vosotros, los bonobos podemos sentirnos libres para disfrutar.
Aparte de ello, el sexo nos sirve también para transmitir buen rollo social y para terminar con episodios de agresividad. Nuestra filosofía es la siguiente: si estamos cabreados con alguien, en lugar de pelearnos “echamos un polvo” de esta manera actuamos inteligentemente y aparte de sustituir el mal rollo por el bueno, nos lo pasamos bien.

Como a pesar de tener la desgracia de ser humanos aún os queda algo de bonobo, vosotros muchas veces y sin saber porque, os veis frecuentemente impulsados a follar después de una pelea con vuestra pareja.
Nosotros, al ser más inteligentes que vosotros, follamos antes y así nos ahorramos, disgustos, insultos y agresiones.

Si queremos tener hijos (cada vez lo deseamos menos con el mundo que nos estáis dejando) esperamos al momento de máxima hinchazón y, para poder dar exactamente en el clavo, introducimos el dedo en la vagina de nuestras hembras, lo mojamos en sus abundantes secreciones nos lo llevamos a la boca y lo lamemos para poder confirmar si todo está en su justo punto.

Como vosotros también sois monos, no os extrañará que al igual que a nosotros, las feromonas os pongan en “sintonía fina”.
Es la “química entre personas” a lo que vosotros os referís tantas y tantas veces. (Ver post publicado el martes 1 de abril del 2008, “Vuestras feromonas”).

Al haber abandonado el desplazamiento a cuatro patas y haber optado por andar con las patas traseras, vuestras hembras se encuentran con que cuando se encaran con los machos de su especie queda oculta la importante señal sexual de sus traseros que tan sugerente es en los primates.
La naturaleza, que es muy sabia, soluciona el problema dando a vuestras tetas una forma muy parecida a la de vuestro culo.
Exhibís dos hemisferios por delante y dos hemisferios por detrás. De esta manera emitís potentes señales sexuales por delante y seductivas señales sexuales por detrás.
Esto es un fenómeno que se repite muchas veces en la Naturaleza y que se denomina “mímica genital”. A esta temática prometo dedicar un próximo post con varios ejemplos.

El caso es que los machos de vuestra especie miran indisimuladamente vuestros pechos y vuestras posadareras, los más lanzados (acostumbran a ser monos del sur del país) os espetan el conocido “¡¡ Nena, vaya tetas ¡¡ o ¡¡ Vaya culo ¡¡.
Les miro las caras y… cosa curiosa, su cara no es amable o alegre; la expresión de su cara es seria, adusta y se expresan con pasión.
Lo curioso del caso es que hay ciertos estudios que demuestran que ante un requiebro sexual, un 30% de vuestras hembras se alejan incrementando el balanceo de su culo.

Naturalmente que vosotras, hembras humanas, sois perfectamente conscientes del interés que estas zonas de vuestro cuerpo despiertan en vuestros machos. Sois tan conscientes… como cualquier hembra de cualquier mono.

Y como queréis tener éxito entre la población masculina os encargáis de potenciar y exhibir estas zonas al máximo. Actuáis justamente de la misma manera que actúan TODAS las hembras de vuestra familia zoológica… aunque yo diría aun más, ostentáis vuestros pechos y culos muchísimo más que cualquier hembra de chimpancé.

La ostentación de estas zonas genitales empieza tan pronto como entráis en la adolescencia, en bastantes casos incluso antes, en la preadolescencia.
De hecho deseáis que os “salgan las tetas” al descubrir que a la compañera de clase a la que ya le han salido, se la miran los chicos con más insistencia y tiene muchísimo más éxito con ellos que las que aun estan “planas”.
Tan pronto como se desarrollan los incipientes montículos, se repite la rutina de colocarse de perfil ante un espejo para constatar como vuestra orografía pectoral crece algunos milímetros por semana.

Naturalmente algunas de vosotras reaccionáis en sentido contrario, con vergüenza, la doma social y religiosa, es responsable de ello.
Algunas, tan pronto como notan que los chicos empiezan a fijar su mirada en su zona pectoral, se acomplejan. Andan encorvadas por la vergüenza, vergüenza que se incrementa si algún hombre mayor les suelta algún piropo. La timidez las embarga, se lo pasan mal de verdad y son las primeras en solicitar a mamá su primer top, en especial si además practican deporte.

Como sois animales domésticos, vuestras leyes tienen largas listas de prohibiciones y penalizaciones.
Una de las prohibiciones es la de enseñar el trasero, al igual que al macho se le prohíbe enseñar y ostentar su pene.
No hará falta que os diga que los demás machos y hembras de otras especies de vuestra familia no tienen esos problemas.
De todas formas por muy domesticadas que estéis no dejáis de ser primates y las leyes de la Naturaleza escritas en vuestros genes os pueden y os vencen.

Como no podéis enseñar el culo desnudo como hacen las demás hembras no domésticas, optáis por insinuarlo o enseñarlo parcialmente.
¿Cómo hacéis para insinuarlo?
Muy fácil, lo embutís en unos tejanos muy apretados y elásticos.
Es divertido ver como intentáis encajar vuestras extremidades posteriores (que no inferiores) dentro de unos tejanos apretados. Algunas os tendéis en la cama y estiráis, estiráis y estiráis, sudando la “gota gorda”… hasta que os entran. Mientras, al veros, los bonobos nos partimos de risa.
Y es que sois “tan inteligentes” (de hecho lo sois muchísimo más que vuestros machos) que preferís estar incómodas y sufrir una rato… si creéis que eso os hace más atractivas.

Si utilizáis faldas, recurrís a la licra. Este tejido se ajusta tanto al cuerpo que dejáis poco a la imaginación.
Por si eso fuera poco, habéis descubierto y puesto de moda, el tanga.
¡¡ Fuera las antiguas bragas ¡¡ Con el tanga, se marcan más los dos hemisferios del culo (vosotras lo sabéis muy bien) y por eso lo usáis.
Bien, ya tenemos pues el culo apretado, marcado, resaltado y ostentado… ¿Podéis potenciarlo aun más ?
Sí, ¡¡ Usando tacones ¡¡
Con ello añadís incomodidad a la incomodidad. Os provocais problemas de tobillo, de cansancio, de inestabilidad y de varices al modificar vuestro centro de gravedad con esas plataformas que, por otra parte, os hacen parecer más altas.
Como veis, vuestra domesticación no tiene límites y ciertamente desencadenáis en nosotros un profundo sentimiento de piedad.

Albert Einstein decía: “El universo es tan infinito, como infinita es la estupidez humana”.
Sin embargo, en este caso, no vais tan desencaminadas. Si no os importa sufrir de los pies, si a cambio de ello lográis ostentar un poco más el culo, vais por buen camino.
En efecto, los tacones enfatizarán el “efecto flash” de los dos hemisferios traseros mientras vais andando, con lo que los haréis más evidentes e insinuantes para el que os observe.
El efecto es demoledor en el macho. Pocos pueden resistirse a girarse y a seguir con la mirada vuestro trasero, hipnotizados con su alegre baile. ¡¡ Y VOSOTRAS LO SABEIS ¡¡.

Algunas dais un paso más…y os decidís a enseñar, cueste lo que cueste, un buen pedazo de vuestro culo. Ya no pensáis en insinuar, directamente os decidís por ENSEÑAR.
¡¡Bien hecho¡¡ con esta decisión recuperáis vuestro lugar en la Naturaleza. Ya estáis al nivel de la hembra del chimpancé.


Y… ¿Cómo os lo montáis para enseñar el culo?
¡¡Muy fácil¡¡ Os compráis unos tejanos de tiro bajo y un tanga. Una vez metidas dentro de estas prendas sólo deberéis tirar del pantalón hacia abajo y del tanga para arriba y… ¡¡ Ya está ¡¡
Al agacharos tendréis el gusto de enseñar vuestro tanga y un buen sector de vuestras nalgas.
A vuestros machos les es muy difícil no acariciar o tocar el culo en pompa que se les ofrece. La domesticación y la legislación vigente les obliga a frenar, una vez más, sus impulsos lógicos, por lo biológicos.
Y no me vengáis con las hipocresías propias de vuestra especie. Sabéis muy bien lo que hacéis …NO ES NINGUN ACCIDENTEPrecisamente por ello repetís constantemente la acción de tirar del tanga para arriba y del pantalón para abajo.

No hace mucho una madre me comentaba:
- “No se adonde iremos a parar, estoy muy preocupada con mi hija, con los pantalones que lleva cada vez que se agacha enseña el culo”
- “No se preocupe señora”, le dije, “de hecho es un comportamiento muy natural… todas las hembras de chimpancé hacen lo mismo ¡¡¡”
Debo reconocer que la mujer se quedó a cuadros rojos y violetas…y a mí, me inundó la risa por dentro.

Un par de reflexiones para terminar este apartado:
¿Os habéis preguntado alguna vez por qué los tocamientos del trasero son considerados abusos sexuales, y no los tocamientos en manos, pies, cabeza, espalda o brazos?
El culo no es un órgano sexual (ni primario, ni secundario, ni terciario, ni cuaternario) y en ningún caso está relacionado con la reproducción… ¿O SÍ ?
Para nosotros, los bonobos,..¡¡POR SUPUESTO¡¡.
Y para vuestro legislador (un domesticador más) evidentemente también, aunque el pobre no sabe por qué, al fin y al cabo es un pobre humano.
Nosotros sí lo sabemos. Actúa así porque es un primatey tiene muy claro lo que siente en su interior cuando mira el culo de sus hembras.
Debo decir que vosotras también miráis y admiráis el culo de alguno de vuestros machos. Sólo que en este caso vibráis con un culo pequeño, fuerte y musculoso bien encajado en unos tejanos que permitan adivinar su forma y consistencia. Buscáis la fuerza y la potencia muscular como símbolo de masculinidad animal.

También cuidáis, ostentáis y enseñáis vuestras otras protuberancias (las frontales).
Enfatizáis vuestros pechos con el sujetador… la trampa textil capaz de levantar a los caídos para dar el pego.
Algunos sujetadores incluso llevan un par de agujeros para que puedan asomar los pezones y así intentáis hacer creer a vuestros machos un par de cosas:
1) Los pechos desafían a la gravedad por si mismos.
2) No lleváis sujetador.
Sabéis que ambas cosas excitan a vuestros machos, por que
sabéis muy bien donde miran los machos que os vais encontrando cuando algún día salís sin sujetador marcando “pitones” o jugando con transparencias. ¿Verdad que sí?

Naturalmente como la ostentación pectoral es tan importante para vosotras, algunas incluso os colocáis en la lista de espera para obtener un implante de silicona y mientras esperáis, os "ayudais" con rellenos o postizos.
Y cada vez sois más las que optáis por no alimentar a vuestras crías con leche materna ..¡¡ NO FUERA QUE SE OS ESTROPEARAN LOS PECHOS ¡¡¡

Al igual que algunas de vosotras nos enseñan un buen sector de sus nalgas, casi todas enseñáis, a quien quiera mirar, un generoso sector de vuestros pechos…que para eso está el escote.

Los machos del chimpancé hacen exhibiciones de fuerza: gritan, se muestran airados, destrozan y arrastran ramas, bracean y maltratan a sus hembras…. ¿os suena lo del maltrato a la hembra?
Al igual que los chimpancés, que les son tan cercanos evolutivamente, vuestros machos, se dedican a exhibiciones de estatus o de fuerza chulesca para impresionar a sus hembras.
En la naturaleza un macho fuerte y ganador tiene más territorio, ya que se lo ha ganado a sus rivales y como es fuerte, lo puede defender con éxito. A las hembras les interesa mezclar sus genes con ese macho ganador. Si así lo hacen, ellas y sus crías tendrán más comida al ser el territorio mayor y el macho las defenderá de posibles peligros con lo que ganarán en seguridad.

Obsérvese las exhibiciones de fuerza y los brotes de chulería que os ofrecen vuestros machos adolescentes tan pronto les despuntan cuatro pelitos en el bigote y se sienten “machitos”.
En seguida interpretan el rol social de macho “castigador”… preguntad a los profesores de instituto.
Usan lenguaje duro, agresivo, salpicado con abundantes tacos, se pelean, luchan entre sí (miradles en las playas, sobretodo si hay hembras jóvenes delante), destrozan mobiliario urbano y algunos se organizan en bandas agresivas.
Por otra parte, les encanta exhibir posesiones para impresionar a las hembras, por ello es frecuente verles presumir de móvil (que cambian, tan pronto como pueden, por otro, para estar a “la última”, y si es con GPS, mejor), presumen de calzado deportivo de marca cara y de nueva moto o coche tuneado.

Cuando crecen y el machito se hace machote, entonces cambian de droga, y pasan de la droga del pobre (marihuana) a la droga del rico (cocaína), el viejo coche tuneado se cambia por “un buen coche” (pagado a plazos, eso sí) y la moto puede llegar a convertirse en una Harley Davidson.
Es curioso y patético ver como machos de más de cincuenta años prefieren una buena moto de gran cilindrada, antes que un buen coche, de esta manera aparentan ser más jóvenes y de paso llevan buenas hembras abrazadas a su espalda.

Parte de la ostentación de estatus y de superioridad del macho sobre la hembra queda reflejada en la costumbre, eminentemente machista de, al salir de copas, a cenar, al baile o al cine acompañado, pagar siempre la consumición de la hembra acompañante.

En vuestra sociedad, como ocurre con la de los chimpancés, el estatus es muy importante. Igual que las hembras de los primates buscan desesperadamente los favores sexuales de un macho alfa, las hembras del mono domestico, en su interior, desean lo mismo.
Un macho de estatus superior es garantía de mayor calidad genética en el mundo salvaje y en vuestro mundo domestico es garantía de mejor alimentación, mejores médicos, mayor confort, etc., para vosotras y para vuestras crías.
¿Habéis visto cuantas y cuantas niñas adolescentes de vuestra especie se vuelven literalmente “locas” ante un cantante joven, guapo y famoso? Su entusiasmo llega a la histeria, chillan, lloran, corean su nombre y la repetida frase...”¡¡Queremos un hijo tuyo¡¡”.
¿Habéis visto cuantas y cuantas niñas adolescentes se saltan sus clases de instituto para acudir a los entrenamientos de los jugadores de fútbol famosos para representar ante ellos nuevos actos de histeria? ¡¡Preguntad a Cristiano Ronaldo o a David Beckham¡¡.







Son estrellas de la canción y del deporte, son machos alfa, están en la cima del ranking de su especialidad… son los de máximo estatus, y ellas desean tocarles, hacerse fotos con ellos, besarles y…. si pueden…. ¿Habéis oído hablar de las Groupies?.

La estrategia reproductiva del macho salvaje en la naturaleza es tratar de inseminar a cuantas más hembras mejor, busca más la cantidad que la calidad. Puede permitírselo, ya que tiene suficiente munición, al fabricar cada día millones de espermatozoides.
Si algunas de estas hembras inseminadas mueren, no importa, otras llevaran sus genes.

Como en vuestra sociedad os habéis convertido en monos domésticos, os habéis visto obligados a domesticar vuestra sexualidad.
Según las leyes religiosas del mono domestico, vuestros machos sólo podrán copular con una única hembra y siempre que haya firmado un contrato con ella.
Para el estado, la “infidelidad” es causa de divorcio y para la Iglesia, causa de condena eterna en las penas del infierno.
De esta manera, un animal que es polígamo por naturaleza (como los demás primates) se convierte en monógamo y frustrado, por imperativo legal.
Eso explica, sin duda, el floreciente negocio de la prostitución.

¿Y cual es vuestra estrategia reproductiva de vuestras hembras?
Las hembras tenéis un solo óvulo disponible, por ello deberéis optimizarlo al máximo. Y aún más, considerando que ese será el único óvulo que tendréis en los próximos tres años (entre gestación y amamantamiento), porque debe quedar claro que dos años debería ser el tiempo que vuestras crías tendrían que recibir leche materna, según el patrón animal.
Esta claro pues, que necesitáis unos cuantos machos a vuestro alrededor para tener donde escoger.
¿Cómo lo lograreis? Muy sencillo… haciéndoos atractivas.
¿Y como os hacéis atractivas? Pues lo acabamos de ver, haciendo ostentación de vuestros “encantos” naturales.
Y así, a diferencia del macho que exhibe status, vosotras, exhibís vuestro cuerpo.

La exhibición física del macho suele circunscribirse a enseñar los brazos (los que los tienen musculados) usando T-shirts sin mangas, al más puro estilo “Rafa Nadal”.
Los más horteras se exhiben con la clásica camiseta “Imperio”.

Vosotras, en cambio, para ser atractivas: trabajáis y teñís vuestro cabello, os depiláis las cejas y usáis colorete, os pintáis (algunas) los labios y los ojos, os colocáis pestañas postizas, lucís pendientes, collares, anillos y brazaletes, enseñáis las piernas al máximo usando minifaldas o si usáis pantalones los lleváis adaptables al cuerpo, para poder marcar la figura al máximo, enseñáis hombros y brazos desnudos (lo que impide que podáis entrar en las iglesias), mostráis la espalda y buena zona del vientre en donde destacáis el ombligo, si es posible, con un piercing y, por supuesto, como ya hemos visto, hacéis ostentación de las nalgas y, gracias al escote, dejáis asomar vuestras tetas a la vista pública.
Ser “atractiva” implica “traer hacia si”.
Vosotras lo hacéis utilizando el sentido de la vista (sois primates) mientras las perras lo hacen utilizando el sentido del olfato (son cánidos).
Si la cosa funciona, tanto en el caso de las perras, como en el vuestro, tendréis machos donde escoger, porque debe quedar claro que las que escogéis sois vosotras, no en vano sois mucho más inteligentes que los machos, como es norma general en el mundo de los primates.

Cuando vuestros ovarios empiezan a funcionar, actúan las hormonas y, poco a poco, van cambiando la carrocería de vuestro cuerpo llenándolo de curvas para mayor atracción de machos. ¡¡ Sois una trampa diseñada por vuestras hormonas que obedecen el dictado de vuestros óvulos ¡¡.
Lo mismo hacen las plantas entomófilas, producen flores que, de hecho, son también las trampas de las que se valen esas plantas para atraer a los insectos. Los atraen a base de brillantes colores, sutiles perfumes y delicioso néctar, para así poder ser polinizadas.

Es curioso como varían los adjetivos calificativos que hacen referencia a vuestra persona al variar vuestra condición sexual. Cuando sois niñas oís con frecuencia a vuestro alrededor “¡Qué niña más mona ¡” (me encanta lo de “mona”), luego cuando llegáis a la adolescencia y os transformáis en hembras fértiles y atractivas, la expresión cambia y ya no oís la frase “niña mona” sino “¡ Tía buena¡” (especialmente si contáis con un buen súper estímulo pectoral y “nalgal”).
Convendréis conmigo que no tiene nada que ver “Chica guapa” con “Tía buena”.
La primera expresión, determina admiración estética y, la segunda, deseo sexual
. De la misma manera que cuando vosotras habláis de un “chico guapo” y de un “tío bueno”…. se os entiende perfectamente.
Luego cuando con la edad desaparecen vuestros encantos sexuales y las protuberancias cuelgan vencidas por la gravedad, ya no os requiebran al grito de “tía buena” sino que pasáis a oír expresiones tales como “dulce abuelita ” o “abuelita elegante”. En fin, es ley de vida ¡¡

El cambio de denominaciones con el paso del tiempo siempre me ha fascinado. Por ejemplo, cuando un chico deja de llamar a su pene “pito” para pasar a llamarlo “polla”, podremos deducir sin temor a equivocarnos que definitivamente ha entrado en la adolescencia.

Y para terminar con el post de esta semana, una reflexión, nosotros somos animales libres, cuando nuestras hembras se nos insinúan o nos exhiben sus genitales en la clásica “presentación genital”, no nos cortamos, las montamos y disfrutamos los dos del sexo, sea reproductivo o no.
Vosotros, que como animales domésticos no sois libres, cuando sois atraídos por hembras que os enseñan piernas, espalda, vientre, tetas y culo, os debéis contener, frenar y por ende frustrar, no podéis actuar con lógica biológica y… ¡¡ ni se os ocurra tocar o rozar, que la que os atrae, os puede denunciar ¡¡.
¿A qué tipo de juego sádico jugáis?
¿Dónde puede caber tanta hipocresía?
Ciertamente sois el paradigma de la frustración.

En verdad, en verdad os digo… que nunca nos cambiaríamos por vosotros.

¡¡Que la libertad del bonobo os inspire ¡¡