viernes, 20 de junio de 2008

LA INTELIGENCIA DEL CHIMPANCÉ



Como ya os comenté en mi último post del lunes pasado, los chimpancés utilizan perfectamente los símbolos. Pueden ser premiados con fichas en lugar de con fruta; ellos mismos se encarga­rán poste­riormente de co­locar estas fichas en ranu­ras de maquinas que les pro­porcionarán la fruta.
La noción de que una ficha es convertible en comida es fácilmente asimilable por los chimpancés. Viéndoles, uno tiene la impresión de que se encuentra ob­servando al primate hu­mano frente a las máquinas traga­perras.

A los chimpancés se les puede enseñar a traer una fruta deter­mina­da mostrándoles únicamente una parte de la misma, como la semi­lla o el ta­llo (Premack 1976). Si se les deja palpar un objeto, lo pue­den escoger después de contemplar dos fotos, una de las cuales lo representa. No importa que la foto sea muy pe­queña o que se trate de un dibujo.

Si a un chimpancé se le dan fragmentos de un dibujo, como si se tra­tara de un puzz­le, puede crear la representación de la figura. Sarah (ver último post), recons­truía el puzzle de la cara de un chimpancé, al que había que añadir ojos, nariz, y boca, colocando las respectivas partes en la debida posición (Premack 1975). En una ocasión incluso uti­lizó un pedazo de plátano para representar un sombrero, después de haberse mirado al espejo poco antes del test.

Tenemos evidencia de que pueden apreciar la similari­tud entre fi­gu­ras y las cosas que representan, pero ¿Pueden aprender a utilizar las fi­guras para substituir un objeto real?.
La chimpancé Vicki en una ocasión trajo una revista en la que se re­presentaba una taza de te, señalando la foto de la taza como método para pedir bebida, más tar­de aprendió a utilizar fotos de coches para pedir paseos en coche.(Hayes y Nissen 1971).
Por su parte Tinklepaugh (1928,1932), enseñó a un chimpancé un plátano mien­tras lo escondía en una caja; unos segundos más tarde se le per­mitió res­catar el plátano de donde recordaba que estaba es­condido. Luego se repitió el experimento con otra comida que no le gus­taba tanto (le­chuga o zanahoria), y de nuevo encontró la comida y la comió. Más tarde se le engañó: un plátano fue escon­dido en la caja mientras mi­raba, pero le fue sustituido por le­chuga en un mo­mento de distrac­ción. Al encontrar lo que no esperaba, montó en cólera y rehusó comerla mientras se dedicaba a buscar la banana.
Ello demues­tra que el animal puede representar la banana mentalmente. Tal afirmación es lo mismo que decir que podéis suponer que al oír el rugido de un depredador, el chimpancé es capaz de evocar mentalmente la represen­tación del enemigo an­tes de que este comparezca ante él.

Como vosotros, los demás animales deben clasificar la infor­mación que les llega constantemente a través de los sentidos. Necesitan clasificar cada cosa que ven como formando parte de un miem­bro de la clase de cosas similares que les son fami­liares por conocidas. Ha­biendo comprobado que un miembro de una es­pecie determinada de depre­dador es pe­li­groso, les será ventajo­so evitar a otros miem­bros de la misma especie en el futuro, aunque estos se diferencien del modelo en al­gunos aspectos.
Para probar en los demás animales tal capacidad, podemos coleccionar una serie de fotografías y dibu­jos que re­pre­sen­ten un mismo objeto (por ejemplo un árbol) del que representaremos distintas versiones que pueden variar de las otras en medida, especie, o en el ángulo desde el cual son representados o fotografiados. Necesitamos también un conjunto de gra­ba­dos que se parezcan sólo en el hecho de que no son un árbol. Al animal se le enseña que se le proporcionará co­mida úni­camente si coge el graba­do que contenga un árbol.
Si es capaz de hacer esto, sabemos que trata a diferentes árboles como si fuesen similares en algún as­pecto, es decir, es capaz de clasificarlos de alguna manera.

De esta manera a las palomas se les ha enseñado a colabo­rar en guerras como espías, una vez se han aprendido un conjunto de blancos que se desea bombardear. Para ello se les proyectan durante su entrenamiento una serie de diapositivas (en vista aérea) de objetivos dignos de ser bombardea­dos, como oleoductos, campamentos, tanques, cañones, etc., junto con otras vis­tas irrelevantes. Al animal se la recompensa con comida cada vez que aparece una diapositiva que represente un objetivo béli­co. Volando posteriormente sobre la zona a batir man­dará seña­les e­léctricas a través de su cerebro monitorizado a distancia, al sobre­volar el supues­to objetivo. Calculando la dirección, velocidad de vuelo etc., se sabe su exacta ubicación y se puede proceder al bom­bar­deo por sorpresa.

Los chimpancés son capaces de apilar objetos o fotos en mon­tones (Garcha y Ettlinger 1979). La chimpancé Viki pudo separar cucharas y tenedores, botones y torni­llos, y colo­car fotos de humanos en un montón y de otros animales en otro. Podía incluso clasi­ficar objetos de diferente forma, medida y color basándose en es­tas propiedades.
Si en una ocasión clasificaba los objetos, por ejemplo, atendiendo a su medida, la próxima vez los reclasificaba de nuevo basándose en otra pro­piedad, como por ejemplo el color.

Cuando los chimpancés se encuentran ante un animal o un objeto que no figura en su "vocabulario" de símbolos, lo definen usando para ello los símbolos de los que disponen. Así, si se les enseña una sandía y se les pregunta ¿qué es?, ante la imposibilidad de representarla por un símbolo que no existe entre los que le hemos dado para que pueda escoger, buscan la ficha correspondiente a fruta y a agua, colocando en la pizarra magnética como respuesta a la pregunta..."fruta de agua". La picante guindilla será..."comida de dolor", "comida de llorar", o "comida de fuego", mientras que un pato será un...¡"pájaro de agua"!.
Como veis, y por mucho que os duela, los chimpancés son capaces de crear vocabulario. Eso destroza y descoloca a los lingüistas especistas que, en vuestra especie son una plaga.

Estos ejemplos nos sirven para demostrar en los animales la facul­tad de la abstracción que hasta hace bien poco os creíais que era una de las grandes capacidades privativas del ser humano.

Los chimpancés no sólo son capaces de aparejar un modelo determi­na­do con una copia del mismo que les es mostrada a posteriori (como hacen otros animales) sino que además pueden aparejar un ob­jeto con una foto del mismo objeto. Pueden también determinar cual de dos fo­tos re­pre­senta el ob­jeto, o cual de dos objetos les ha sido mostra­do con ante­rioridad bajo la forma de foto o de dibujo (Davenport y Rogers 1971).

Al igual que otros mamíferos, los primates son capaces de recono­cer la imagen en un espejo como la imagen de un animal; los monos siempre reaccionan como si la imagen fuese otro animal al que había que some­terse o atacar (Gallup 1975). Pero los chimpancés, orangutanes y gorilas pueden recono­cer su propia imagen (Gallup y Suarez 1981). Ello quie­re de­cir, ni más ni menos, que son capaces de tener conciencia de sí mismos (otro “detalle” que os saca de vuestras casillas).

Si se les pinta una mancha de pintura en la frente mien­tras están bajo los efectos de la anestesia, al despertarse y mirarse al espe­jo in­tenta­rán sacársela frotando su propia frente en lugar de frotar el espejo don­de se refleja su figura.

Utilizando la técnica de aparejamiento de objetos antes descrita se pue­de demostrar que los animales son capa­ces de reconocer un ob­jeto por el tacto. Para ello se les muestra un modelo, y se les re­quiere que es­cojan entre otros objetos el equiva­lente, pero uti­li­zan­do única­mente el sentido del tacto. Chimpancés y orangutanes pueden escoger por el tacto el objeto que encaja con el modelo que han visto con anterioridad (Davenport y Rogrers 1970).
Con ello nos es posible demostrar que la posibilidad de recono­cer objetos vistos o palpados no tiene nada que ver con la posesión de lenguaje.

Los chimpancés que viven con el hombre, muestran una amplia gama de habilidades al manejar objetos case­ros como tazas, cucharas, ­inte­rruptores de la luz, pomos de puerta, etc. Aprenden a hacer (y a servir) una taza de té, o a jugar con cons­truc­ciones de arquitectura (Kellog y Kellog 1933, Hayes 1951, Kellog 1968, Fleming 1974).
En realidad, de sus inmensas posibilidades de aprendizaje nos hablan las múltiples exhibiciones que nos es dado contemplar en cualquier circo.

Menzel estudió, en 1973, un grupo de chimpancés encerra­dos en un pati­o. Dichos animales aprendieron espontáneamente a colocar ramas sueltas de pie, luego a trepar rápidamente por ellas o a utilizarlas como útil de salto de pértiga. Todo ello les llevó más tarde al descubri­miento de que la rama podía apoyarse contra la pared del recinto y gracias a ella escapar.

Los chimpancés resuelven estos problemas no sólo por­que pue­den utilizar experiencias pasadas, sino también porque intentan gran va­riedad de aproximaciones.

Köhler, en 1925, ya había tenido ocasión de comprobar la inteli­gencia del chimpancé con una serie de experimentos. Les colo­caba comida a la vista, pero fuera de su alcance. Para obtenerla el animal debía utilizar palos, si es­ta se encontraba más allá de los barrotes, o apilar cajas si la comida se encontraba col­gan­do del techo. En cualquier caso las he­rramientas servían para incrementar el alcance de los animales. Los chimpancés resolvieron todos los problemas, e in­cluso uno de el­los, Sultán, aprendió a empalmar palos para alcanzar más lej­os.

Sultán fue también el primero en apilar cajas para llegar a la comi­da, pero los demás pronto aprendieron de él viéndole trabajar. Los chimpancés más hábiles en manejar las cajas po­dían llegar a hacer torres de tres y cuatro elementos.

Los individuos sin ningún tipo de experiencia en estos casos, unían palos y api­la­ban cajas aún sin el premio de la obtención de comida (Schiller 1952), pero en cambio, los chimpancés criados en el laborato­rio (Birch 1945) no sabían utilizar los palos para recupe­rar la com­ida, aunque podían hacerlo si antes se les permitía ex­perime­ntar con los pa­los para aprender sus propiedades.

Este comportamiento se explica al considerar que los chimpancés nacidos en libertad utili­zan los ob­jetos de ma­nera más variada que los que han sido cria­dos en el labo­ratorio, con lo que apren­den más rápida­men­te la utilid­ad de los palos.
El animal efectúa una serie de movimientos secuen­ciales que le van aportando distintas soluciones; primero intentará llegar al ali­men­to a través de los barrotes, después intentará separarlos, lue­go buscará un palo para llegar a él, y si no llega, empal­mará un palo con otro hasta resolver el problema.
Ello prueba que razonan y si razonan …son animales racionales ¿Os enteráis?.
Que ¡¡ ya está bien ¡¡ de que siempre dividais a los animales en dos columnas, la de los RACIONALES y la de los IRRACIONALES para, acto seguido colocaros, con todo el "morro" del mundo, en la primera columna y EN SOLITARIO.
Las dudas sobre vuestra supuesta " racionalidad" desaparecen al mirar vuestros comportamientos. Leed los periódicos de hoy, o los de mañana, o los de pasado mañana y veréis que vosotros de “racionales”...tenéis más bien poco ¡¡¡

Si a un chimpancé se le muestra un víd­eo en el cua­l una per­sona trata de lle­gar a unos plátanos que cuelgan del techo, (Premack 1978), y más tarde se le muestran al animal las fotografías del equipo que pued­e ser utili­zado para resol­ver el problema (una ca­ja, un palo, una llave, etc.), con sólo ver una sola vez la película, el chimpan­cé es capaz de coger el instru­mento correcto en siete de cada ocho casos planteados. Es decir, saben la utilidad de los ob­jetos que le ser­virán para resolver los problemas habiendo visto una sola vez aplic­ar sus propiedades. Ello nos proporciona la evidencia necesaria para pode afirmar que los chimpancés pueden comparar las situaciones presentes con las pasadas y seleccionar las acciones más apropiadas para cada ocasión. Pueden transferir su conocimiento de una situac­ión a otra que tiene ciertos puntos de similaritud. Los chim­pancés de Köhler, de no encontrar cajas para resolver el problema, escogían pie­dras, bloques de madera, parrillas de hierro y una variedad de ob­jetos para utilizarlos como peldaños de escalera. Hacían esto sin dificultad por­que sabían que las propie­dades de estos objetos eran rela­tiva­mente similares a las de una ca­ja. Es necesario hacer cons­tar que la habilidad para apr­eciar la seme­janza entre las propiedades de las cosas, es una de las pruebas clási­cas que se utilizan para de­terminar el co­ciente de inteligencia en el hom­bre.


En muchas universidades se demuestra una y otra vez que los chimpancés superan en tests de memoria a los propios estudiantes universitarios de vuestra especie.


En este link podréis ver tres videoclips de los experimentos y podréis someteros vosotros mismos a los tests en los quedáis por debajo del chimpancé.

Lo verdaderamente triste, es que en la mayoría de vuestras Facultades de Biología, Psicología, Medicina, y Veterina­ria, se le oculten todos estos datos al alumnado. Se mantiene el silencio a pesar de estos descubrimientos (o precisamente por la mag­nitud e importancia de los mismos).
Se siguen poniendo dificultades en desarrollar los programas libres en Etología, se atenta contra la libertad de expresión (la secta del Opus Dei cada vez está más extendida entre los profesores de vuestras Facultades), se procura canalizar esa asignatura hacia la especialidad de la Eto­lo­gía Mate­má­tica salpicada de conceptos, definiciones y generalidades "aliñadas" con montañas de números, evitándose casi siempre tratar del primate huma­no y de la Etología aplicada. Con ello se pretende, sin duda, que el alumno no entre en consi­deraciones que pudieran hacer tambalear los principios en los que se basa gran parte de la doma social judeocristiana a la que se somete a los jóvenes ciudadanos en muchas escuelas privadas, antes de entrar en la Universidad.



Que la inteligencia del bonobo os sirva de lección para curar vuestra soberbia.

4 comentarios:

f.javi dijo...

bonito bloc pero no son racionales porque no saben para que están haciendo eso realmente.

RINGO MAKUMBA dijo...

Y tú ¿Cómo lo sabes?
Por supuesto que es más que evidente que los chimpancés actúan sabiendo lo que hacen.
Tu apreciación es un claro ejemplo de especismo.
Me explico: Si tu ves a un humano que después de descubrir que no puede acceder a un plátano que le queda demasiado lejos, busca una silla, se sube a ella, sigue comprobando que aun no llega, busca un palo y finalmente (gracias a estas herramientas) logra hacer caer el plátano y resolver el problema… tu me dirás que es una prueba de inteligencia humana.
En cambio, si tu ves a un chimpancé que después de descubrir que no puede acceder a un plátano que le queda demasiado lejos, busca una silla, se sube a ella, sigue comprobando que aun no llega, busca un palo y finalmente (gracias a estas herramientas) logra hacer caer el plátano y resolver su problema… tu me dices que no sabe lo que se hace.

Este es el razonamiento del especista. Es decir, del mono domestico al que durante toda su vida le han contado que el hombre es superior a todo lo demás, y se lo cree. De esto, a decir que el blanco es superior al negro, hay un solo paso. En el primer caso, hablamos de especismo, y en el segundo caso de racismo.

¡¡ Una verdadera pena ¡¡ Javi.

Unknown dijo...

Muy interezante el articulo, despues de tantos años de experimentos, seguir poniendo en duda la extraordinaria capacidad intelectual de estos animales me parece, no solo escepticismo sino ignorancia, como el caso de nuestro amigo F.javi que parece que leyo y no entendio un carajo de nada. Si le estan diciendo que apilan cajas para llegar a una fruta o usan palos para llegar a ella, no podes bardiar que no sabe para que lo estan haciendo. Los seres humanos a lo largo de su historia an sido mucho mas irracionales que un animal, sin contar que existe gente tan estupida que se la pasa hablando pavadas y con la que no podes cordinar ni 2 palabras. saludos

Unknown dijo...

Hola Ringo, enhorabuena por el blog.

Quiero agradecerte tanto esta entrada como la anterior (LA COMUNICACIÓN ENTRE EL CHIMPANCÉ Y EL HOMBRE) que prácticamente me han resuelto el artículo que estoy haciendo para mi blog y que supongo publicaré esta tarde.
Por supuesto haré referencia a tu blog, y concretamente a estos artículos que son una currada y demuestran tu interés y aprecio a estos bellos animales.

Un saludo!!!