viernes, 9 de mayo de 2008

UTILIZANDO HERRAMIENTAS

No hace mucho aun os atrevíais a decir que una de las grandes diferencias entre los “hombres y los animales” estaba en el hecho de que el hombre era el único ser que utilizaba herramientas.
Tal afirmación era el resultado de vuestra ignorancia supina, y como la ignorancia es muy atrevida, una vez más metíais la pata hasta el remo.

Para demostraros cuan equivocados estáis paso a detallaros a continuación unos cuantos ejemplos en los que se ha demostrado de manera concluyente el uso de herramientas en otros animales.


El pájaro carpintero de las Ga­lápagos (Cactospiza pallida) no po­see el largo pico del típico pájaro carpintero, pero compensa su deficiencia utili­zando espinas de cactus, los cuales usa para sacar in­sec­tos de las grietas de las cortezas (Bowman 1961). La espi­na del cac­tus es un perfecto substituto de su largo pico.





La tribu de los Yanomamis, de Sudamérica, uti­lizan como cu­chillo el inci­sivo in­ferior de un roedor, el agouti (Chagnon, 1968).





El dien­te se uti­liza como herramienta de la misma manera que lo utili­za el propio animal; la tribu carece de dientes tan agudos como los de estos roe­dores pero sustituyen su deficiencia utilizando las piezas dentarias arran­ca­das al agouti.


La Cyanocitta cristata, cuando se encuentra en cautividad encerrada en una jaula y no puede acceder a restos de comida que se encuentran fuera, a­rranca tiras de papel, las arruga, y las pasa a través de las rejas de la jaula para acercar pe­dazos de comida que se encuentran fuera de su alcance (Jones y Kamil 1973).




Las herramientas son también uti­li­zadas por alimoches (Neophron percnop­terus) los cuales lanzan pie­dras contra hue­vos de avestruz que no pueden romper, hasta que logran quebrarlos (Van Lawick-Goodall 1970).



Las nutrias se sumergen en busca de una piedra plana que colocan sobre su pecho para partir contra ella las valvas de moluscos.



Otros muchos animales (y no necesariamente vertebrados) utilizan herramientas.

Las hormigas (Aphaenogaster senilis) que se encuentran con una espesa gota de miel, buscarán pequeñas astillas de madera o cualquier particula sólida que sumergirán en el viscoso líquido. Esperarán el tiempo suficiente para que las astillas queden bien impregnadas de miel, acto seguido serán transportadas al nido. Las astillas habrán servido a las hormigas como herramientas para transportar la miel que de otra manera no se hubiese podido aprovechar.
En este ejemplo hablamos, no ya de vertebrados cercanos evolutivamente a vosotros, sino que nos referimos a invertebrados, concretamente insectos, utilizando herramientas.

Me imagino vuestras caras al descubrir que incluso los animales que se deslizan bajo la suela de vuestros zapatos son capaces de utilizar herramientas.
Como cura de humildad os va fenomenal ¡¡

Y no solamente os veis ahora obligados a admitir que los otros animales utilizan también herramientas sino que encima, debéis admitir algo aún más doloroso y humillante para vuestro ego, como es el hecho de que muchos de ellos fabrican y modifican sus herramientas para mejor solucionar los problemas que se les van presentando.
Aprenden a confeccionar y a modificar sus herramientas observando a sus compañeros de especie y de grupo.

Los jó­venes chimpancés ob­servan a sus ma­dres capturando termitas, luego cogen las he­rramientas que ella deja y juegan con ellas e intentan usarlas a su vez (Goodall 1970).

Por otra parte, la distribución de la utilización de herramientas en dife­rentes áreas prueba en el chimpancé la evidencia de que el uso de éstas se adquiere como tradición cul­tural.





Existen siete áreas en Africa en la que los chimpancés recolec­tan ter­mitas, generalmente Macrotermes); en unos lugares se les ha visto en el acto de capturarlas y en otros se han encontrado sus herramientas cerca de los ter­mite­ros (McGrew et al. 1979).
En Kasoje (Tanzania), donde la Ma­cro­termes es rara, los chimpan­cés capturan otra termita, la Pseu­da­can­thotermes así como también hor­migas.
Los chimpancés del Gabón, por su parte, ignoran las Macrotermes y utili­zan las he­rramientas para obtener hor­migas.



El uso de palos para obtener miel ha sido observado en sólo tres áreas, en Gombe y Kasakati en Tanzania, y en el Zaire (Teleki 1974).

Se han comparado los métodos utilizados por los chim­pancés para recolectar termitas en tres poblaciones si­tuadas en Gombe en el Este de Africa, Okorobiko (Río Muni) en Africa Cen­tral, y Mon­te Assirik (Senegal) en el Oeste de Africa.

Los chimpancés de Okorobiko no capturan las termitas de la misma manera que los otros; utilizan largos palos para hacer agujeros en los termiteros y recogen las termitas a mano. Esta es precisamente la técnica más e­fectiva para esta área debido a la particular estructura de los ter­miteros.

Hay otras diferencias en el uso de herram­ientas entre los chimpancés de estas tres áreas: los de Gombe no pelan la cor­teza de las ramas antes de usarlas y a menudo utilizan los dos extre­mos para hurgar por turno, mientras que los de Monte Assirik nor­mal­mente pelan las ramas y utilizan sólo un extremo, lo cual de­mues­tra dife­rencias en las tradiciones culturales.
En algunos lugares usan otros objetos diferentes a palos y hierbas, como he­rramientas (Teleki 1974).

Algunos chimpancés se lavan los excremen­tos, la sa­ngre, el pol­vo, y el barro, pero según la experta en chimpancés Jane Goodall, sólo lo ha­cen los de Gombe.

Los chimpancés también aplastan y mastican ho­jas para uti­lizarlas como esponjas para, una vez empapadas de agua y ex­primidas, utilizarlas para beber.
La transformación de la hoja en esponja la efectúa el chimpancé al encontrarse con un de­pósito de agua de lluvia retenida en la concavidad de un tronco a la que no puede acceder para beberla. Con su "invento" el agua le será asequi­ble y habrá resuelto el problema de manera inteligente.
Esta téc­nica sólo se ve en otra pobla­ción semicautiva en Gambia (Goodall 1973).

Los chimpancés pueden utilizar también hojas para obtener los res­tos de tejido cerebral del cráneo de un animal muerto (Teleki 1973).

Como veis, resuelven sus problemas a base de razonar, y si razonan significa que son racionales.
Vuestra ignorancia os hace creer que sólo vosotros sois racionales, pero la evidencia, una vez más, os deja en el más grande de los ridículos.

Los demás animales también hacen uso de herramientas para amenazar o atacar, para obtener comida, o para cuidar su cuerpo. En efecto, todos los póngidos y muchos monos han sido observados lanzando ramas de árbo­les para asustar a los intrusos.

Los babuinos (Pap­io ursinus) bom­bardean con piedras desde la cima de una colina o a­cantilado, a los obser­vadores humanos que se encuentran abajo (Hamilton 1975).

Los chimpan­cés en determinadas ocasiones utilizan pa­los como garrotes para gol­pear a depredadores diseca­dos (Kortland 1972).

Otros chimpancés que habitan en Liberia y en la Costa de Marfil, uti­lizan piedras para romper las duras cáscaras de ciertos frutos (Tele­ki 1974). Se trata de una tra­dición lo­cal. Estas piedras son transportadas desde una cierta distancia y suelen tener el peso necesario para romper la cáscara.
El animal parece conocer la fuerza que debe aplicar y la altura desde la que debe dejar caer la piedra para reventar el fruto que previamente habrá depositado en la concavidad de alguna raíz de árbol que le servirá como yunque.

También algunos babuinos en estado salvaje rompen frutos du­ros golpeán­do­les con piedras sobre una roca, y los macacos de Singa­pur limpian su co­mida con hojas (Chiang 1967 y Marais 1969).

Los babuinos se limpian restos de fruta de la boca frotan­do con una piedra, y los chimpancés se limpian los dientes con pali­tos o astillas (Goodall 1970, McGrew y Tutin 1973).

Además, los monos y póngidos son capaces de utilizar el mismo ob­jeto para diferentes propósitos. Como hemos visto las piedras pueden ser proyectiles, se pueden utilizar para romper las duras cortezas de los frutos, o para lim­pia­rse; y los palos sirven como mazas, para cavar, y para hurgar en los nidos de los in­sectos.

Otro ejemplo del uso de herramientas lo tenemos en Gombe donde se ali­men­tó durante mucho tiempo a los chimpancés con bananas que se sacaban de unas ca­jas; en varias ocasiones trataron de abrir las ca­jas con palancas fa­bricadas con ramas a las que les ha­bían pelado las hojas y mordido un extremo para afilarlo. Una hembra que jamás había observado las cajas con ante­rio­ridad, vio a los demás trabajando desde lejos, y espero a que se mar­charan para aplicar la palanca a la caja en el pri­mer in­tento (Goodall 1970).

Los trabajos de Wright, en 1972, describen el comportamiento ob­ser­vado en el orangután llamado Aba­ng, al cual se le enseñó a utili­zar un pedernal para cortar un cordel que ataba un paquete, para poder hacerse con la comida de su interior. Con anterioridad se le había enseñado a fabricar el peder­nal golpeando una gran pie­dra de cuar­zo. En muy pocas sesiones dominó la téc­nica y utili­zó las es­quir­las para cortar el cordel.

Está pues dentro de la capacidad de los grandes pri­mates la posibilidad de utilizar una herramienta para pro­ducir otra.
Con ello se pone de nuevo en evidencia a los humanos que afirman que tal habilidad sólo es posible en el ser humano.



Que los ejemplos que la Naturaleza os coloca día a día ante vuestras narices os hagan bajar de vuestro pedestal.

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