Afortunadamente el desarrollo de la geología y paleontología permitió a algunos científicos inquietos lanzar sus propias ideas en lugar de aceptar a pies juntillas los dogmas impuestos por la religión, estúpidos a todas luces.
Algunos miembros de la Iglesia sorprendieron al mundo con afirmaciones taxativas, como las vertidas por el arzobispo de Irlanda en 1654, al manifestar públicamente que la Creación había tenido lugar el día 26 de octubre del año 4004 antes de Cristo, a las 9 de la mañana, según la información contenida en el Antiguo Testamento.
Huelga decir que en lugar de internar de inmediato al arzobispo en un frenopático para su tratamiento, se lo dejó “suelto” para que pudiera seguir ejerciendo su “sagrado ministerio”.
Los científicos descubrieron que donde ahora había montañas, anteriormente hubo mares, que en el norte de Europa había fósiles que denotaban un pasado tropical y que en el centro de Europa había habido un desierto.
Paralelamente se descubría una fauna y flora totalmente distinta a la de hoy día, y que se hallaba distribuida en distintos estratos que además ofrecían la peculiaridad de diferenciarse más de las especies actuales, cuanto más antiguos eran. Ello implicaba un cambio continuo de formas, ya que aparecían nuevas especies a la vez que otras desaparecían de los estratos más modernos. Se detectaba también una variación evidente en la abundancia, pues especies que habían aparecido en estratos inferiores (más antiguos) se hacían paulatinamente más abundantes en estratos intermedios para luego ir desapareciendo hasta extinguiese en los estratos superiores (más recientes).
Todo ello significaba que los seres vivos habían cambiado de una forma que no encajaba en el concepto de Creación preconizado por las filosofías judeocristianas...y las mismas empezaron a erosionarse de manera irreversible.
Os empezabais a dar cuenta de que os habían engañado.
Ante el empuje de la ciencia y habiéndose quedado “con el culo al aire”, los expertos en interpretaciones bíblicas de carácter progresista, declararon que la historia de la Creación no debía interpretarse en sentido literal, sino de forma simbólica (no les quedaba otra alternativa).
Este nuevo enfoque dejaba vía libre a los científicos para que discutieran la evolución del "cuerpo" humano, aunque se les exigía que el estudio de la naturaleza y origen del "alma" quedara como materia reservada a los teólogos.
No obstante, la doctrina de la Iglesia que se apoyaba en el pensamiento medieval quedó ya irreversiblemente afectada.
Después de aquello, los dogmas de la Iglesia se fueron desmoronando para ser reemplazados de manera gradual, pero firme, por la lógica de las ideas científicas, muchísimo más razonables.
La Iglesia apeló a la Teoría del Diluvio Universal, en la que se proponía que las especies extinguidas lo habían sido por causa del Diluvio Universal.
De nuevo la “Santa Madre Iglesia” quedó en el más absoluto de los ridículos al verse que no había una sola capa de seres extinguidos sino muchas y muy separadas cronológicamente (lo que implicaría la existencia de muchos Diluvios Universales).
Georges Cuvier lanzó para explicarlo la Teoría del Catastrofismo, en la que sugería que el mundo había sido creado varias veces terminando cada vez con una destrucción total. A su muerte en el año 1832, ya se habían calculado un total de 27 destrucciones totales a la vez que 28 Creaciones...
Con ello, el pobre infeliz, al intentar arreglar la “Divina” mentira de la Creación, sólo conseguía enredarlo todo un poco más ya que, con su absurda teoría, no hacía otra cosa que presentaros a un Dios desequilibrado y esquizofrénico que tan pronto construía como destruía lo que había creado, en un frenesí sin control.
Naturalmente la oposición a toda teoría evolutiva fue terrible, y el propio Darwin se vio obligado a demorar la publicación de " El origen de las especies " hasta unos 20 años después de sus viajes, haciéndolo sólo al verse forzado por las circunstancias, al enviarle Alfred Russel Wallace un artículo para que se lo comentara y descubrir que el mismo contenía su propia teoría de la evolución resumida.
En tiempos modernos y ante la creciente evidencia científica de la Evolución que hace imposible refutar las pruebas, aparecieron autores de tendencia judeocristiana que pretendieron de alguna manera salir del paso intentando explicar la Evolución dentro de la Creación.
Uno de ellos fue el filósofo jesuita francés Teilhard de Chardin, el cual lanzó una idea muy poética, aunque muy poco científica, que consistía en aseverar que en la formación del Mundo habían existido tres etapas.
En la primera etapa se habría consolidado la corteza de la Tierra para, en una segunda fase llenarse de seres vivos en preparación para la tercera etapa, en la que consideraba como única actividad la aparición del hombre, cual guinda que remata el "pastel" de la Creación.
Como podéis ver este “sagrado” representante de vuestra especie pensaba que el mundo había sido creado en función de un primate y, naturalmente, ese mono debería pertenecer a su especie… no faltaría más ¡¡.
Su fanatismo especista llegaba al paroxismo, ya que este sujeto atribuía a la Tierra (Geosfera) dos envolturas: una sería la Biosfera, donde estarían los seres vivos y la segunda sería la Noosfera, o envoltura del …¡¡ pensamiento humano !!.
Como puede verse una vez más topamos con teorías marcadas por el más delirante antropocentrismo...
Teilhard de Chardin representaba la Evolución como una espiral, o lo que es lo mismo, como una línea continua que se remonta hasta lo más alto...hasta el punto "Omega". Así, según él, la Evolución; va superando niveles más complejos para perfeccionarse cada vez más y llegar al final de la espiral donde se encuentra "el sumum" de la perfección, es decir, el Hombre...más allá del cual sólo se hallaba el punto Omega, su símbolo de Dios.
Si Teilhard de Chardin no hubiese estado tan obsesionado por el hombre y hubiese dejado de lado su soberbia de especie para aplicar en su lugar el más elemental sentido común, sin duda hubiera cambiado su espiral por el árbol… pero sus luces intelectuales ciertamente no daban para más.
La Evolución no se manifiesta en una única línea, sino en varias, y por ello se representa mejor en forma de un árbol con sus correspondientes ramas, que en forma de espiral. Observando el árbol de la Evolución nos planteamos la siguiente pregunta, ¿Hacia dónde conduce el supuesto progreso?. Todas las ramas crecen, acercándose o separándose, ¿Cual de estas ramas conduce al punto final de la Evolución (en caso de que la Evolución tenga tal punto final)?.
El progreso implica siempre una mejora y en cambio vemos que la Evolución, en la mayoría de los casos, no sólo no conlleva una mejora sino que ha llevado a la extinción de numerosas especies.
En efecto, de las innumerables especies animales que han existido se cree que hoy día vive sólo el 1 % del total, lo que prueba que el destino final de la mayoría de las especies es la extinción.
O lo que es lo mismo, que caso de existir un creador, arquitecto de la vida, debería ser un autentico chapuzas ya que se le venía abajo todo lo que creaba.
Considerando por ejemplo a los reptiles, vemos que la mayoría de sus representantes actuales son diminutas criaturas, si los comparamos con los enormes y poderosos dinosaurios de antaño, hoy ya extinguidos, los cuales en algunos casos llegaron a medir hasta unos 30 metros de longitud y pesar unas 40 toneladas.
Si por otra parte comparamos mamíferos con peces cabe preguntarse, como hace George Williams, dónde se halla mayor complejidad pues si analizamos la estructura cerebral ciertamente definiremos al mamífero como más complejo, pero en cambio si consideramos otros puntos como la histología tegumentaria, los peces superan en mucho a los mamíferos. Darwin manifestó en muchas ocasiones que el ojo humano, aún siendo maravilloso, podría haber sido mucho mejor diseñado, y que era absurdo considerar que un animal es superior a otro puesto que el hombre siempre considera como superior al que haya desarrollado más su sistema nervioso, lo cual no deja de ser una opinión parcial, subjetiva y antropocentrista.
No existe un sistema superior a otro. Por la misma regla de tres podríamos decir que si un pequeño coagulo sanguíneo formado por iones de calcio, plaquetas y fibrinógeno se forma en el cerebro, el individuo víctima del severo infarto cerebral puede perder toda conciencia de si mismo de lo que le rodea… para siempre, con lo que se demostraría la superioridad del sistema circulatorio sobre el nervioso.
En cuanto a lo de que el hombre es la “maravilla suprema” de la Creación…. No nos hagáis reír más que ya no podemos con nuestro costillar de tanta carcajada ¡¡
Pero ¡¡ si no resistís ni la comparación con el perro !!
¡¡ El perro está infinitamente mejor “diseñado” que vosotros !!
Si comparamos al hombre con el perro, está claro que el perro posee una piel más resistente que la del hombre, lo que le permite, entre otras cosas, solventar los problemas de los diferentes cambios de temperatura que se dan a lo largo del año mientras que el hombre debe recurrir a diversos artículos de abrigo para paliar sus debilidades epidérmicas.
El perro sin duda tiene un olfato muy superior al humano, lo que le capacita para poder detectar objetos enterrados a una notable profundidad,...
¡Cuántas y cuántas veces ha debido el hombre agenciarse la ayuda del perro para poder seguir determinadas pistas!.
El sistema auditivo del primate humano es una mera caricatura del equivalente en el perro el cual puede incluso llegar a distinguir ultrasonidos.
El perro puede comer durante toda su vida alimentos vertidos sobre las calles de una ciudad sin mayores problemas. Imaginemos, por un momento, cuan larga sería la lista de dolencias que atenazarían al ser humano de imitar tal comportamiento.
Si comparamos ahora la dentición de uno y otro es evidente que la del perro (apta incluso para triturar huesos) supera con creces a la débil dentadura humana. Cuando en un lugar solitario el hombre se encuentra con un perro agresivo, tenemos muy claro quien corre delante de quien.
A pesar de tales evidencias en favor del perro pocos humanos se atreverían a dictaminar que el perro es superior al hombre.
Los vegetales y los animales están constituidos por un conjunto de células: y éstas muestran en todos los casos los mismos componentes, así como la misma organización. Las proteínas, elementos básicos en la composición celular, están formadas por 25 aminoácidos que son los mismos en todos los seres vivientes, ya sean animales o plantas.
Los mecanismos de naturaleza química de las principales funciones celulares, tales como: la respiración celular, la síntesis de proteínas, etc., son las mismas en todas las células animales o vegetales. En todas las especies, las células responsables de la reproducción sexual están constituidas según el mismo esquema y funcionan de la misma manera, lo que permite que tanto vegetales como animales mantengan constante el número de cromosomas característicos para su especie.
A pesar del paso del tiempo, la organización del esqueleto sigue un mismo patrón en los vertebrados terrestres. Sus cuatro extremidades presentan cinco dedos en las formas originales. Tal estructura ha ido desapareciendo en algunas especies, a pesar de haberse conservado en los primates. Pero cuando esta estructura se ha modificado lo ha hecho de manera paulatina, como queda demostrado en el registro fósil de la evolución del caballo, por ejemplo. Incluso en los casos en los que los miembros superiores han ido evolucionando hasta convertirse en alas, la estructura esquelética mantiene los mismos componentes. Los estadios evolutivos de las especies se plasman en los estadios sucesivos por los que pasan sus embriones.
Todo ello naturalmente sugiere que los seres vivos provienen de un tronco común, del "tronco" del "árbol" de la evolución.
La Evolución es un proceso que se da de una manera continuada al estar sometidos los seres vivos a una presión constante; ello significa que la especie que no sea capaz de adaptarse a los cambios selectivos del ambiente estará condenada a la extinción sin remisión.
Gracias a la diversidad genética se da una mejor adaptación a la presión ambiental que selecciona. Las condiciones que posibilitan la evolución biológica (diversidad genética y cambios ambientales) se dan en el mono domestico y su entorno, y por ello el animal humano ha evolucionado, evoluciona, continuará evolucionando y posiblemente se extinguirá (como se han extinguido ya el 99 % de las especies que han poblado la Tierra, entre ellas varias especies de Homo).
Al investigarse paso a paso las funciones celulares y las reacciones químicas de las moléculas complejas, cada vez parece menos posible que pueda existir una influencia externa que actuara sobre las moléculas. Año a año va aumentando el número de científicos que apoyándose en cifras y formulas declaran que la vida pudo empezar perfectamente sin la influencia de ningún Dios.
Pocos se escandalizaron al oír a Monod manifestar, "El puro azar, y nada más que el azar, la libertad absoluta y ciega, es lo que constituye el fundamento de ese maravilloso edificio que es la evolución".
El hombre ya no era la coronación de la Creación, a imagen y semejanza de Dios, se había logrado "liberar" de aquel orden jerárquico derivado de nociones medievales.
Se empezaba a sustituir la estupidez por la sensatez.

Que la sabiduria del bonobo os acompañe.












