martes, 15 de abril de 2008

LA CONTROVERSIA CREACIÓN-EVOLUCIÓN

Hasta bien entrado el siglo XVIII creíais que tan­to las formas ani­males como las vegetales eran fijas, que todas ellas habían sido crea­das en su forma ac­tual y que nunca habían sufrido va­riación. Esta creencia acomodati­cia enca­jaba de lleno con la idea de un Dios Creador y por ende nada quedaba por explicar y nada cabía pre­guntarse.

Afortunadamente el de­sarrollo de la geología y paleontología permitió a al­gunos científicos inquie­tos lan­zar sus propias ideas en lugar de acep­tar a pies junti­llas los dogmas impuestos por la religión, estúpidos a todas luces.

Algunos miembros de la Iglesia sorpren­dieron al mundo con afirmaciones taxativas, como las vertidas por el arzo­bispo de Irlanda en 1654, al manifestar públicamente que la Creación había tenido lugar el día 26 de octubre del año 4004 antes de Cristo, a las 9 de la mañana, según la informa­ción contenida en el Antiguo Testamento.
Huelga decir que en lugar de internar de inmediato al arzobispo en un frenopático para su tratamiento, se lo dejó “suelto” para que pudiera seguir ejerciendo su “sagrado ministerio”.

Los científicos descubrieron que donde ahora había monta­ñas, anteriormente hubo mares, que en el norte de Europa había fósiles que denotaban un pasado tropical y que en el centro de Europa había habido un desierto.

Paralelamente se descubría una fauna y flora totalmente distinta a la de hoy día, y que se hallaba distribuida en distintos estratos que además ofrecían la peculiaridad de diferenciarse más de las especies actuales, cuanto más antiguos eran. Ello implicaba un cambio continuo de formas, ya que aparecían nuevas especies a la vez que otras desaparecían de los estratos más modernos. Se detectaba también una variación evidente en la abundancia, pues especies que habían aparecido en estratos inferio­res (más antiguos) se hacían paulatinamente más abundantes en estra­tos intermedios para luego ir desapareciendo hasta extinguiese en los estratos superiores (más recientes).

Todo ello significaba que los seres vivos habían cambiado de una forma que no encajaba en el concep­to de Creación preconizado por las filosofías judeocristianas...y las mismas empezaron a erosionarse de manera irreversible.
Os empezabais a dar cuenta de que os habían engañado.

Ante el empuje de la ciencia y habiéndose quedado “con el culo al aire”, los expertos en interpretaciones bíblicas de carácter progresista, declararon que la historia de la Creación no debía interpretarse en sentido literal, sino de forma simbólica (no les quedaba otra alternativa).

Este nuevo enfoque de­jaba vía libre a los cien­tíficos para que discutieran la evolución del "cuerpo" humano, aunque se les exigía que el estudio de la natu­raleza y origen del "alma" quedara como materia reservada a los teó­logos.

No obs­tante, la doctrina de la Iglesia que se apoyaba en el pensamiento medieval quedó ya irre­versiblemente afectada.

Después de aquello, los dogmas de la Iglesia se fue­ron desmoronando para ser reemplazados de manera gra­dual, pero firme, por la lógica de las i­deas cientí­ficas, muchísimo más razonables.

La Iglesia apeló a la Teoría del Diluvio Universal, en la que se proponía que las especies extinguidas lo habían sido por causa del Diluvio Universal.
De nuevo la “Santa Madre Iglesia” quedó en el más absoluto de los ridículos al verse que no había una sola capa de seres extin­guidos sino muchas y muy separadas cronológicamente (lo que implicaría la existencia de muchos Diluvios Universales).

Georges Cuvier lanzó para explicarlo la Teoría del Ca­tastrofismo, en la que sugería que el mundo había sido creado varias veces terminando cada vez con una destrucción total. A su muerte en el año 1832, ya se habían calculado un total de 27 destrucciones tota­les a la vez que 28 Creaciones...
Con ello, el pobre infeliz, al intentar arreglar la “Divina” mentira de la Creación, sólo conseguía enredarlo todo un poco más ya que, con su absurda teoría, no hacía otra cosa que presentaros a un Dios desequilibrado y esquizofrénico que tan pronto construía como destruía lo que había creado, en un frenesí sin control.

Naturalmente la oposición a toda teoría evolutiva fue te­rrible, y el propio Darwin se vio obligado a demorar la publicación de " El origen de las especies " hasta unos 20 años después de sus via­jes, haciéndolo sólo al verse forzado por las circunstancias, al en­viarle Alfred Russel Wallace un artículo para que se lo comentara y descubrir que el mismo contenía su propia teoría de la evolución resu­mida.

En tiempos modernos y ante la creciente evidencia cientí­fica de la Evolución que hace imposible refutar las pruebas, apare­cieron autores de tendencia judeocristiana que pretendieron de alguna manera salir del paso intentando explicar la Evolución dentro de la Creación.

Uno de ellos fue el filósofo jesuita francés Teilhard de Chardin, el cual lanzó una idea muy poé­tica, aunque muy poco científica, que consistía en aseverar que en la formación del Mundo habían existido tres etapas.

En la primera etapa se habría consolidado la corteza de la Tierra para, en una segunda fase llenarse de seres vivos en preparación para la tercera etapa, en la que consideraba como única actividad la aparición del hombre, cual guinda que remata el "pastel" de la Creación.
Como podéis ver este “sagrado” representante de vuestra especie pensaba que el mundo había sido creado en función de un primate y, naturalmente, ese mono debería pertenecer a su especie… no faltaría más ¡¡.

Su fanatismo especista llegaba al paroxismo, ya que este sujeto atri­buía a la Tierra (Geosfera) dos envolturas: una sería la Biosfe­ra, donde estarían los seres vivos y la segunda sería la Noosfera, o envoltura del …¡¡ pensamiento humano !!.
Como puede verse una vez más topa­mos con teorías marcadas por el más delirante antropocentrismo...

Teilhard de Chardin representaba la Evolución como una espiral, o lo que es lo mismo, como una línea continua que se remonta hasta lo más alto...hasta el punto "Omega". Así, según él, la Evolución; va su­perando niveles más complejos para perfeccionarse cada vez más y lle­gar al final de la espiral donde se encuentra "el sumum" de la perfec­ción, es decir, el Hombre...más allá del cual sólo se hallaba el punto Omega, su símbolo de Dios.
Si Teilhard de Chardin no hubiese estado tan obsesionado por el hom­bre y hubiese dejado de lado su soberbia de especie para aplicar en su lugar el más elemental sentido común, sin duda hubiera cambiado su espiral por el árbol… pero sus luces intelectuales ciertamente no daban para más.

La Evolución no se manifiesta en una única línea, sino en varias, y por ello se representa mejor en forma de un árbol con sus correspondientes ramas, que en forma de espiral. Observando el árbol de la Evolución nos planteamos la siguiente pregunta, ¿Hacia dónde conduce el supuesto progreso?. Todas las ramas crecen, acercándose o separándose, ¿Cual de estas ramas conduce al punto final de la Evolu­ción (en caso de que la Evolución tenga tal punto final)?.

El pro­greso implica siempre una mejora y en cambio vemos que la Evolución, en la mayoría de los casos, no sólo no conlleva una mejora sino que ha llevado a la extinción de numerosas especies.

En efecto, de las innumerables especies animales que han existido se cree que hoy día vive sólo el 1 % del total, lo que prueba que el destino final de la mayoría de las especies es la extinción.
O lo que es lo mismo, que caso de existir un creador, arquitecto de la vida, debería ser un autentico chapuzas ya que se le venía abajo todo lo que creaba.

Considerando por ejem­plo a los reptiles, vemos que la mayoría de sus representantes actua­les son diminutas criaturas, si los comparamos con los enormes y pode­rosos dinosaurios de antaño, hoy ya extinguidos, los cuales en algunos casos llegaron a medir hasta unos 30 metros de longitud y pesar unas 40 toneladas.

Si por otra parte comparamos mamíferos con peces cabe pre­guntarse, como hace George Williams, dónde se halla mayor complejidad pues si analizamos la estructura cerebral ciertamente definiremos al mamífero como más complejo, pero en cambio si consideramos otros pun­tos como la histología tegumentaria, los peces superan en mucho a los mamíferos. Darwin manifestó en muchas ocasiones que el ojo humano, aún siendo maravilloso, podría haber sido mucho mejor diseñado, y que era absurdo considerar que un animal es superior a otro puesto que el hombre siempre considera como superior al que haya desarrollado más su sistema nervioso, lo cual no deja de ser una opinión parcial, subje­tiva y antropocentrista.

No existe un sistema superior a otro. Por la misma regla de tres podríamos decir que si un pequeño coagulo sanguíneo formado por iones de calcio, plaquetas y fibrinógeno se forma en el cerebro, el individuo víctima del severo infarto cerebral puede perder toda conciencia de si mismo de lo que le rodea… para siempre, con lo que se demostraría la superioridad del sistema circulatorio sobre el nervioso.

En cuanto a lo de que el hombre es la “maravilla suprema” de la Creación…. No nos hagáis reír más que ya no podemos con nuestro costillar de tanta carcajada ¡¡
Pero ¡¡ si no resistís ni la comparación con el perro !!
¡¡ El perro está infinitamente mejor “diseñado” que vosotros !!

Si comparamos al hombre con el perro, está claro que el perro posee una piel más resistente que la del hombre, lo que le per­mite, entre otras cosas, solventar los problemas de los diferentes cambios de temperatura que se dan a lo largo del año mientras que el hombre debe recurrir a diversos artículos de abrigo para paliar sus debilidades epidérmicas.

El perro sin duda tiene un olfato muy supe­rior al humano, lo que le capacita para poder detectar objetos ente­rrados a una notable profundidad,...
¡Cuántas y cuántas veces ha de­bido el hombre agenciarse la ayuda del perro para poder seguir deter­minadas pistas!.

El sistema auditivo del primate humano es una mera caricatura del equivalente en el perro el cual puede incluso llegar a distinguir ultrasonidos.

El perro puede comer durante toda su vida alimentos vertidos sobre las calles de una ciudad sin mayores proble­mas. Imagi­nemos, por un momento, cuan larga sería la lista de dolen­cias que ate­nazarían al ser humano de imitar tal comportamiento.

Si comparamos ahora la dentición de uno y otro es evidente que la del perro (apta incluso para triturar huesos) supera con creces a la débil dentadura humana. Cuando en un lugar solitario el hombre se encuentra con un perro agresivo, tenemos muy claro quien corre delante de quien.

A pesar de tales evidencias en favor del perro pocos huma­nos se atreverían a dictaminar que el perro es superior al hombre.


Los vegetales y los animales están constituidos por un conjunto de células: y éstas muestran en todos los casos los mismos componentes, así como la misma organización. Las proteínas, elementos básicos en la composición celu­lar, están formadas por 25 aminoácidos que son los mismos en todos los seres vivientes, ya sean animales o plantas.

Los mecanismos de naturaleza química de las principales funciones celulares, tales como: la respiración celular, la síntesis de proteínas, etc., son las mismas en todas las células animales o vege­tales. En todas las especies, las células responsables de la repro­ducción sexual están constituidas según el mismo esquema y funcionan de la misma manera, lo que permite que tanto vegetales como animales mantengan constante el número de cromosomas característicos para su especie.

A pesar del paso del tiempo, la organización del esque­leto sigue un mismo patrón en los vertebrados terrestres. Sus cuatro extremidades presentan cinco dedos en las formas originales. Tal es­tructura ha ido desapareciendo en algunas especies, a pesar de haberse conservado en los primates. Pero cuando esta estructura se ha modi­ficado lo ha hecho de manera paulatina, como queda demostrado en el registro fósil de la evolución del caballo, por ejemplo. Incluso en los casos en los que los miembros superiores han ido evolucionando hasta conver­tirse en alas, la estructura esquelética mantiene los mismos componen­tes. Los estadios evolutivos de las especies se plasman en los esta­dios sucesivos por los que pasan sus embriones.

Todo ello naturalmente sugiere que los seres vivos pro­vie­nen de un tronco común, del "tronco" del "árbol" de la evolución.

La Evolución es un proceso que se da de una manera conti­nuada al estar sometidos los seres vivos a una presión constante; ello significa que la especie que no sea capaz de adaptarse a los cambios selectivos del ambiente estará condenada a la extinción sin remisión.

Gracias a la diversidad genética se da una mejor adaptación a la presión ambiental que selecciona. Las condiciones que posibilitan la evolución biológica (diversidad genética y cambios ambientales) se dan en el mono domestico y su entorno, y por ello el animal humano ha evolucionado, evoluciona, continuará evolucionando y posiblemente se extinguirá (como se han extinguido ya el 99 % de las especies que han poblado la Tierra, entre ellas varias especies de Homo).

Al in­vestigarse paso a paso las funciones celu­lares y las reacciones quí­micas de las molécu­las complejas, cada vez pa­rece menos posible que pueda existir una influencia externa que actuara sobre las molé­culas. Año a año va aumentando el número de científicos que apoyándose en cifras y formulas de­claran que la vida pudo empezar perfectamente sin la in­fluencia de ningún Dios.
Pocos se escandalizaron al oír a Monod ma­nifestar, "El puro azar, y nada más que el azar, la libertad absolu­ta y ciega, es lo que constituye el fundamento de ese maravilloso edifi­cio que es la evolución".

El hom­bre ya no era la coronación de la Creación, a imagen y semejanza de Dios, se había logrado "liberar" de aquel orden jerárquico deriva­do de nociones medievales.



Se empezaba a sustituir la estupidez por la sensatez.

Que la sabiduria del bonobo os acompañe.

sábado, 12 de abril de 2008

"RACIONAL" O "IRRACIONAL" (II)



Los registros histó­ricos de las más variadas cultu­ras desarro­lladas por el mono domestico tratan de ex­plicar su propia creación, propiciada casi siempre por dioses todopo­derosos que llenaron la Tie­rra con otras criaturas para que el primate humano pudiera utilizarlas en su propio benefi­cio.

Para los Dogones, Amma creó el universo a partir de la par­tícula diminuta del más pequeño grano de cereal, el fonio, el cual contiene en potencia los cuatro elementos (fuego, tierra, agua y ai­re).

Para los japoneses, cuando la tierra todavía flotaba en la superficie del agua se aparecieron tres dioses: el dios del agua, el dios de la eternidad y el dios del martillo. A continuación se forma­ron otros seis dioses: el dios de la arcilla, el de la arena, el de la riqueza, el de la vivienda, el de la razón y el de la belleza.
Al final hizo su aparición una pareja de dioses: Izanagui e Izanami, a los cuales el dios del cielo les pidió que secasen la tierra.
Al re­mover las aguas del mar acumularon tal cantidad de sal que se formó una isla.
La pareja de dioses bajó a esta isla, y en ella construyeron un palacio y más tarde se casaron.
De este matrimonio nació Japón y seis dioses más, a saber: el dios de los mares, el de los ríos, el de las llanuras, el de las mon­tañas, el del viento y el de los árboles.

Según los tártaros, en un principio Dios volaba alrededor de la Tierra junto con un hombre y una pareja de ocas negras.
En una ocasión Dios se hallaba despre­venido y el hombre recogió las aguas con ayuda de la brisa y las lanzó contra la figura de Dios; al hacerlo tropezó y cayó al agua. Dios le salvó de perecer ahogado pero le instó a que bajase al fondo del mar para traerle un poco de barro. Así lo hizo, y tomando Dios el barro y arrojándolo sobre la superficie del mar dijo; " Que se haga la tierra ", y de esta forma hizo nacer la tierra.

Según un escrito babilonio, el dios Marduk, aconsejado por otros dioses, decidió crear a la humanidad. Para ello encadenó al dios Kingu (que se había revelado contra él), le sometió a tortura, y de su sangre, el dios Ea creó la humanidad.

Según el Hinduismo, nuestro mundo es cíclico y se caracte­riza por la encarnación de los seres vivos y la destrucción del uni­verso seguido de una nueva creación. Cada era cósmica esta dividida en miles de ciclos. Al final de cada era, los dioses, el universo y los seres, son destruidos y sumergidos en el agua, siguiendo luego un período de reabsorción.
Brahma es el creador del primer mundo y de cada era cósmica.
Svayambu (¡que se creó a sí mismo!) creó a su vez las aguas cósmicas depositando su semilla en ellas. De ahí apareció un enorme huevo de oro del que nacería Brahma. Con lo que sobró del huevo (las cáscaras) hizo el cielo y la tierra, y entre ambas cáscaras, es decir, entre el cielo y la tierra, coloco el aire.
De su boca salieron los Brahmanes, de sus brazos salieron los guerre­ros, de sus caderas los comerciantes y finalmente de sus pies los ser­vidores. Una vez terminada esta labor se partió en dos para conver­tirse en mujer y hombre.
Los esquimales creen que los primeros hombres brotaron del suelo y uno de ellos se convirtió en mujer.

Los aborígenes de Australia creen que durante un cierto tiempo los animales se parecían a los hombres, copiando incluso el comportamiento de estos, mientras que los hombres se transformaban en animales, en árboles y en minerales.

A los cristianos se les instruye en la creencia de que su Dios fabricó al hombre con barro del suelo y soplando le colocó el alma, convirtiéndole en ser vivo. A continuación creó un jardín en el Edén, y en él colocó al hombre. Acto seguido le hizo dormir, y mien­tras dormía le sacó una costilla, para con ella crear a la mujer.

Los indios Hopi, de Arizona, opinan que la diosa del Oeste creó gran cantidad de animales para que poblaran la tierra. Luego la diosa del Este fabricó de barro una mujer y más tarde un hombre, cu­briendo a ambos con un velo. A continuación las dos diosas cantaron a dúo para dar vida a estas dos figuras, les enseñaron una lengua y como cuidar de la tierra. Luego la diosa del Este se los llevo a su casa sobre el arco iris, donde permanecieron durante cuatro días antes de empezar la aventura de la vida por su cuenta.

Según los Incas, los hombres perecieron por causa de un diluvio que acaeció en los Andes, a excepción de una pareja que tuvo la fortuna de refugiarse dentro de un tambor. Viracocha, el dios crea­dor, volvió a fabricar hombres modelando figuras con arcilla, pintándolas y colocándoles un vestido y un peinado particular. A cada figura le dio vida y unas costumbres determinadas. Una vez listas, las mandó a la tierra, apareciendo en ella a través de montañas, lagos, cuevas y árboles.

La creación de la tierra, según los Aztecas, fue propicia­da por el quinto sol. El dios Quetzalcoatl recibió la orden de re­crear al hombre con huesos de sus antepasados que había de bajar a buscar en las profundidades subterráneas. Recuperados los hue­sos, los depositó en un lugar llamado Tamoanchan donde otros dos dio­ses los pulverizaron. Quetzalcoatl hizo sangrar su pene sobre este polvo de huesos mientras los otros dos dioses hacían penitencia. Así se creó al hombre.

Para los Mayas, los dioses Tepeu y Gucumatz hicieron muñe­cos de madera parecidos a hombres que poblaron la tierra, y aunque hablaban como hombres, no tenían alma ni inteligencia...fue sólo un ensayo. Luego de maíz amarillo y de maíz blanco, hicieron la carne de los hombres, y con pasta de maíz hicieron los brazos y las piernas...

Como se ve, la fantasía es tan fecunda que ninguna de estas leyendas coincide. Ciertamente por fantasía no queda. Vuestro barroquismo mental os permite los más floridos delirios.

Evidentemente como todas son diametralmente diferentes queda claro que todas son falsas menos una. E incluso esta es falsa al ser una falacia el ridículo y disparatado cuento de la creación.

Lo cierto es que cada una de estas aberraciones tuvo que ser inventada un buen día por algún sujeto influyente harto de vino, drogas y fiebre. Le contó la historieta al pueblo y como el primate humano es tan “inteligente”se la creyó y luego la fue pasando de padres a hijos hasta el día de hoy.

A los bonobos todas vuestras historias nos causan hilaridad mezclada con estupor. Por una parte nos desencajamos las mandíbulas de tanto reírnos con vuestras ocurrencias. Parece como si intentarais competir entre vosotros para ver quien la dice más gorda, quien desvaría más.
Así nos encontramos que los japoneses creen que la Tierra flota sobre el agua. Que removiendo el mar se forman montañas de sal sobre las que construir palacios.
Los tártaros sin el menor sonrojo nos hablan del dios- satélite (vuela alrededor de la tierra acompañado del hombre y de ¡¡ dos ocas negras!!
Según el hinduismo Brahma nació de un huevo ¡¡ y luego usó las dos cáscaras para crear cielo y tierra, mientras colocaba el “aire” en medio. Diferentes partes de su cuerpo sirvieron para crear diversos tipos de hombres que salieron de la boca, brazos, caderas y pies, para finalmente partirse en dos y convertirse en hombre y mujer a fin de dar origen a un dios travestido. También creen en un dios que se creó a si mismo… y yo os pregunto ¿Para qué crearte a ti mismo si ya existes? ¡¡De locos!!
Los cristianos deliran con barro y una costilla. Mientras que los indios hopi creen que los humanos cabalgan sobre el arco iris. Humanos que, por supuesto, fueron creados al cantar sobre figuras de barro ¡¡
Los esquimales afirman que los hombres brotaron del suelo.
Los incas aseguraron que el hombre existe porque una pareja de humanos logró refugiarse dentro de un tambor para así poder escapar de un diluvio.
Los mayas os creían fabricados de pasta de maíz. Los babilonios os contaron que la humanidad fue creada de la sangre de un dios torturado. Los aztecas lo tuvieron más claro…según ellos el hombre fue creado mezclando la sangre de la polla de un dios con polvo de hueso ¡¡.

Ante tanto disparate, ¿Cómo osáis llamaros “animales racionales”? ¡¡Menudo “morro” tenéis!!
¿Qué tienen de “racional” estas historias, base de vuestras sagradas religiones?

¿Pero qué demonios os habéis fumado?



Que la sabiduría del bonobo alivie vuestra locura...

martes, 8 de abril de 2008

"RACIONAL" O "IRRACIONAL" (I)

En los próximos meses me propongo dedicar un buen puñado de capítulos a vuestra relación con la del resto de animales. Espero demostrar a lo largo de no menos de 20 posts lo odiosamente miserables que podéis llegar a ser con ellos.

Cuando os expresáis con frases del estilo de “…el hombre y los animales” o “…los animales son” en lugar de decir “los animales somos”, mostráis vuestra condición de antropocentristas o lo que es peor, de especistas.
Demostráis también una ignorancia supina de lo que es el reino animal.
Al hablar así evidenciáis que para vosotros el hombre no es un animal, que sois cosa aparte… y que por supuesto sois superiores.
Vuestro chauvinismo de especie me hace pensar de manera nítida en los nazis de triste recuerdo histórico.
Os emplazo a que encontréis a un solo humano que no haga diferencias con los demás animales en sus expresiones cotidianas al referirse a ellos.
Os costará mucho encontrar alguno… ¡¡en meses !!.
Todos caen en el mismo error, incluso vuestros profesores universitarios de las Facultades de Biología y, lo que es aún peor, utilizan estas vergonzantes expresiones incluso las diversas asociaciones ecologistas, protectoras de animales no humanos, asociaciones pro derechos del animal no humano, etc.

Y es que vuestra ignorancia sólo es comparable a vuestra soberbia.

La Naturaleza se encarga en multitud de ocasiones de moveros el pedestal en el que estáis encaramados.

De cuando en cuando nacen humanos con caracteres atávicos que nos sirven de evidencia evolutiva y os ponen en vuestro sitio.
La aparición en el animal humano de caracteres atávicos simiescos, constituye una prueba irrefutable del papel desempeñado por los reajustes cromosómicos durante la hominización.
Entre estos caracteres destaca la aparición de niños con cola, el hirsutismo (exceso de vello que aparece en ciertos humanos y que se distribuye sobre su cuerpo de la misma manera que lo hace sobre el cuerpo de un chimpancé), los pliegues palmarios típicos de la trisomía 21 que recuerdan los de los monos, el llamado "tubérculo de Darwin" en el pabellón de la oreja (hallado también en la mayoría de los monos cercopitecidos) la soldadura entre el segundo y tercer artejo (cigodactilia) que se encuentra en los gibones de Sumatra, los diversos grados de disminu­ción del psiquismo, la aparición de una larga hilera de pezones sobre la “línea de la leche” (al estilo de las perras) en algunas hembras humanas, la presencia de músculos horripiladores en todos los seres humanos idéntica a la del chimpancé y bonobo, la presencia en humanos de un músculo atrofiado que en un pasado permitía el movimiento del pabellón auricular, etc.

El hombre presenta más de cien estructuras vestigiales que nos sirven para "delatar" algunas características de sus ancestros.
Cada una de estas estructuras es una cura de humildad para su crecido ego.

En algunos genes se observan diferencias mayores entre dos hombres que entre un hombre y un chimpancé.

Recordad que vuestro ADN se diferencia sólo en un 1.6% del ADN del bonobo y del chimpancé, con el gorila la diferencia es del 2.3%.
Precisamente por ello, después del chimpancé, el pariente más próximo a nosotros, los bonobos, no es el gorila sino ¡¡vosotros!!. El gorila nos queda más lejos.

Para genes concretos, algunos humanos están más cerca de algunos chimpancés o bonobos que de otros humanos.

Según muchos científicos entre los que destaca Jared Diamond, la diferencia genética entre homínidos es menor que la que existe entre otras especies de animales que pertenecen al mismo género.
Vuestro antropocentrismo y especismo evitan que, contra toda lógica científica, bonobos y chimpancés no estén aun en vuestro género.
El chimpancé debería llamarse ya Homo troglodytes y el bonobo Homo paniscus.

Sois, por desgracia, tan parecidos a nosotros que incluso los ritmos del sueño parecen calcados.

Los electroencefalogramas de los primates adultos (hombre incluido) muestran dos actividades que son comunes a todos ellos: el llamado "ritmo alfa", relacionado con el sentido de la vista, y que no se presenta en los animales que tienen los ojos cerrados; y el ritmo somatomotor de inmovilidad, que sólo aparece cuando el sujeto está completamente inmóvil, y que en un principio se creía que era únicamente propio del ser humano,...hasta que se descubrió que lo compartía con chimpancés, macacos, etc.

Si efectuamos a diversos primates (sin olvidar al hombre) un electroencefalograma de su período de sueño, veremos que todos ellos presentan la misma organización gráfica, con cinco fases muy claramente diferenciadas:

La fase I, que corresponde al período de somnolencia, durante el cual aparece el ritmo alfa en el momento de cerrar los ojos; se amplifica primero y des­pués desaparece.
La fase II, de sueño ligero, caracterizada por ondas sigma.
La fase III, de sueño medio, en el transcurso de la cual unas ondas lentas (llamadas delta) aparecen en el intervalo de los elementos transitorios.
La fase IV, de sueño profundo, en la que las ondas delta son continuas.
Y la fase V, llamada paradoxal, caracterizada por la desaparición de ondas delta y de elementos transitorios, con una actividad eléctrica relativamente rápida, parecida a la del sujeto despierto con los ojos abiertos.
Durante esta fase se dan numerosos movimientos oculares rápidos (fase REM) y una disminución del tono muscular postural.
La fase REM, ligada a los sueños, no solamente se presenta en los primates sino también en otros mamíferos entre los que se encuentra el perro, el gato, el ratón, etc.
El lector que tenga en su casa estos animales podrá observar con facilidad en ellos esta fase de sueño en la que los globos oculares se mueven por debajo de los párpados con mucha rapidez.
Ello significa que el animal esta soñando, y por lo tanto que es poseedor de una "vida psíquica".
Como veis “el poder soñar” no es una característica exclusivamente humana… ni en eso sois diferentes.


Os he oído en ocasiones hablar de los “animales de compañía”. Cuando usáis esta expresión os referís a perros, gatos y mascotas en general. En ningún momento atináis a pensar que vuestra madre, vuestro padre, abuelo, abuela, hermanos y pareja, es decir, los humanos que comparten vivienda con vosotros, son también animales domésticos y animales de compañía. Y, evidentemente, son “animales de compañía” porque son animales y os hacen compañía.

Es interesante haceros notar que de entre los animales que conviven con vosotros (padre, madre, perro, hermanos, etc.) sólo uno de ellos os espera frente a la puerta cuando llegáis y os muestra día a día a lo largo de toda su vida la alegría que le produce vuestra llegada al hogar.
Por supuesto que no será ninguno de vuestros padres o hermanos, ni siquiera vuestra pareja, será… ¡¡ vuestro perro !!.
Precisamente el único que no pertenece a vuestra especie (afortunadamente), y el único que no os fallará nunca y os demostrará amor y fidelidad hasta el fin de sus días.
Ciertamente no esperéis lo mismo de los demás… aunque lleven vuestra propia sangre.
Así es vuestra especie.

Nosotros nos hemos preguntado muchas veces que es lo que os hace creer que sois tan superiores y no atinamos con la respuesta, ya que conocemos muchísimas especies animales que os superan en muchas cosas.
Algunos os superan en fuerza, otros son más veloces, más resistentes, o pueden hibernar en épocas de escasez, o son capaces de percibir los rayos infrarrojos o los ultrasonidos, o tienen mejor vista y un sentido del olfato infinitamente superior al vuestro. Y, por supuesto, muchos de ellos se nos antojan bastante más inteligentes que vosotros.

La cosa se agrava al considerar que, a parte de ser TODOS especistas, muchos de vosotros sois además racistas y sexistas.

Siempre me llamó la atención el notar que cuando os entregan formularios para que los rellenéis al hacer cualquier solicitud oficial (requisito previo propio de vuestra doma social) hay un apartado al principio del documento en el que debéis escoger las opciones “varón” o “hembra”.
Nosotros nos preguntamos lo siguiente: Si una alternativa es “hembra” ¿por qué narices la otra no es “macho”? … y ¿qué diantre es eso de “varón”?.
Este es uno de los múltiples detalles que os identifican como animales sexistas.

Tampoco nos explicamos porque muchos de vosotros os consideráis superiores por el hecho de tener menos melanina que vuestros congéneres de raza negra. ¿A santo de qué os hace superiores el tener esta deficiencia?
Para nosotros sólo sois monos descoloridos, os falta el color del que disfrutan otros.
Al tener este problema melánico sufrís más que ellos a pleno sol y sois víctimas propiciatorias del cáncer de piel, especialmente con el cambio climático en el que estamos inmersos y que vosotros mismos habéis provocado.

Los humanos que ante el alud de evidencias científicas optáis (muy a pesar vuestro) por admitir que sois animales, os definís como “animales racionales”.
Con ello pretendéis remarcar que vosotros sois animales con raciocinio o sea “animales pensantes” mientras que para vosotros, los demás animales carecen de esta virtud.
Una vez más os equivocáis y, una vez más, se os ve el “plumero”.

Cuando a un mono le colgáis un plátano del techo de una habitación y el mono no llega a cogerlo, buscará por la habitación hasta encontrar una silla, la cual arrastrará hasta llegar a colocarla debajo mismo del plátano. Acto seguido se subirá en ella y si aún no alcanza el fruto, se bajará y buscará hasta encontrar un palo que manejará subido a la silla y que le permitirá golpear al plátano hasta hacerlo caer.
El mono tiene un problema y lo resuelve con éxito, para ello ha tenido que razonar… y si razona ¡¡ ES RACIONAL !!.

Como veis hay más animales racionales, de hecho lo son todos los que son capaces de resolver los problemas cotidianos razonando.

Y ahora os voy a poner en un nuevo aprieto. Suponed que vuestro padre tiene una enfermedad degenerativa grave irreversible y está ingresado en un hospital sin capacidad para conocer y reconocer. ¿Qué dirías? Que sigue siendo un animal racional o que "era" un animal racional.
¿Lo considerareis ahora un “animal irracional”? No, ¿verdad?.
Pues ahí lo tenéis… para vosotros vuestro padre seguiría siendo un “animal racional” dentro de su irracionalidad.
Lo único que os importa es que sea humano
, seguirá siendo para vosotros racional aunque no pueda resolver los problemas que resolvería una hormiga, a la que, por otra parte tildareis de irracional.

En fin, sois así y no tenéis cura.


Que la Naturaleza se apiade de vosotros.

martes, 1 de abril de 2008

VUESTRAS FEROMONAS

Seguro que en ocasiones habéis observado a otros animales olfatearse mutuamente para reconocerse tan pronto como establecen un primer contacto.
Cualquier animal humano que comparta su vida con un perro habrá reparado como su mascota se para y huele cada una de las marcas de orina que va encontrando mientras pasea, a fin de identificar al perro que depositó la señal química sobre la pared, árbol o farola.
Al olfatear la orina se informa de quien es el propietario de la señal, cuanto tiempo hace que pasó por la zona e incluso averigua el estado fisiológico de su colega.
También habréis comprobado que si vuestra perra está en celo es muy probable que sea seguida y abordada por varios perros que acuden atraídos por las feromonas que ella emite para anunciar a los machos de su especie su estado de receptividad.

La acción y función de las feromonas se hace patente a lo largo de la escala animal, y ciertamente los primates no somos una excepción.
Si los animales más próximos, evolutivamente hablando, a vosotros se comunican y reconocen mediante olores, no dudéis, ni por un momento, que vosotros tampoco escapáis de la dictadura de las feromonas. De hecho no sois más que otra especie de monos, domesticados, pero monos al fin y al cabo.

Como era de esperar, vuestra soberbia humana os hace sentir incómodos cuando se os recuerda vuestra naturaleza animal. Debido a la cultura judeocristiana imperante en vuestro país, incluso los profesores universitarios de vuestras facultades de Biología o Veterinaria son reacios a admitir lo que es evidente.
Argumentan en su antropocentrismo que en el ser humano la perfección del sentido de la vista ha dejado en segundo término al sentido del olfato y que, por ello, las feromonas humanas no existen o son poco significativas. Temen “animalizar” al hombre si admiten que los humanos, al igual que las ratas, los perros o los gatos, también se comunican y reconocen por el olfato. Sin embargo, la evidencia biológica esta ahí para desmentirles y para certificar su ignorancia académica interesada.

Las feromonas sexuales humanas son secretadas naturalmente por el organismo de las personas en edad fértil e influencian las relaciones entre las mujeres y los hombres
Aunque aparentemente no tienen olor, provocan reacciones en el otro a través del olfato, y las reacciones son completamente inconscientes.

Algunos profesores explican en clase a sus alumnos que las feromonas son indetectables por los humanos ya que estos carecen de órgano vomeronasal. Si hubiesen manejado más bibliografía se hubiesen enterado de que los anatomistas han venido señalando la existencia de una estructura vomeronasal ya en los fetos como un vestigio evolutivo.
El Dr. David Berliner, investigador de la Universidad de Utah, identifica a ese órgano, desde 1980, con unos pequeños y ubicuos hoyos presentes en el septo nasal, opinando que poseen una unión funcional con el eje hipotálamo-hipofisario del cerebro, que es una pequeña región reguladora de la producción, por otras glándulas, de numerosas y variadas hormonas. Dice haber aislado diversas feromonas humanas, algunas emitidas a través de la piel.

Por otra parte, vuestros libros de Psicología dedican pocas páginas al sentido del ol­fato porque argumentan que dejó de ser digno de tener en cuenta tan pronto como el hombre se hizo bípedo y concentró su atención y con­fianza en el sentido de la vista.
Lo cierto es que cuando os disponéis a comer, os dais cuenta de cuan equivocados están los que argumentan que el olfato pierde importancia en el primate humano. Para saborear vuestros alimentos necesitáis del sentido del olfato. Quien esto dude, se convencerá definitivamente si mastica una rodaja de manzana mientras se tapa la nariz,...le pa­recerá que mastica trozo de patata cruda.

El sentido del olfato desata vuestras emociones, influencia vues­tro comportamiento, y puede marcar en nuestra vida momentos agrada­bles y otros desagradables. Los olores estimulan la mente evocando recuerdos, provocan miedo y os excitan, como a cualquier otro animal.

Os gastáis una fortuna en colonias y perfumes que anuncias en televisión a través de clips de altísimo contenido erótico. De hecho los utilizáis descaradamente como autenticas feromonas artificiales para la atracción sexual… en las “distancias cortas”.
Sin embargo, la sociedad domesticada del pri­mate humano tiende a evitar las conversaciones que versan sobre olo­res. Históricamente, se ha relacionado el olfato con la lujuria, impulsividad sexual y “animalidad”.


La hembra del animal humano identifica mejor los olores que el macho de la especie.
Cuando acuna al bebé en sus brazos, frecuente­mente frota su nariz contra la cabeza del bebé mientras inhala su aroma. Identifica (como hace la hembra de cualquier otro mamífero) a su retoño por el olor y por el lloro. Pero, ¿Reconocen también los niños a sus madres por el olfato? Ciertamente, y para demostrarlo se montó el siguiente experimento: A las madres de algunos niños se les dio un jersey blanco del tipo "T-Shirt " y se les pidió que lo llevaran durante tres días seguidos, y que no cambiasen de perfume, colonia, jabón, etc. A los tres días se les daba a los niños a escoger entre dos jerseys usados, uno de los cuales había sido llevado por su madre. Los niños escogieron unánimemente los jerseys que habían llevado sus madres.

Hace ahora veinte años escribía en un libro, que olores y hormonas se estimulan a sí mismos. Cuando un grupo de mujeres jóvenes empiezan a compartir el dormitorio de un internado, frecuentemente descubren que sus ciclos menstruales se sincronizan.
La psicóloga Martha McClintock de la Universidad de Chicago demostró pues, para sonrojo de profesores ignorantes, que mujeres viviendo juntas bajo determinadas condiciones podían desarrollar sincronía menstrual, esto llevo a pensar en la posible existencia de feromonas humanas.
La señal que dispara la sincronía es su sudor. Esto lo sabéis muy bien las chicas que me leéis, puesto que sin duda habéis tenido ocasión de experimentarlo a lo largo de vuestra vida… incluso en vuestra propia casa.
Para evitar disputas entre los machos de alto ranking la sabia naturaleza ha dispuesto que las hembras de los chimpancés también sincronicen sus ciclos, de esta manera al haber suficientes hembras "en estado interesante" para todos, se evitan las disputas y en el grupo reina la armonía. Vosotras, hembras humanas, como monas que sois, utilizáis las mismas estrategias que el chimpancé.

Un proceso similar de sincronía ocurre en ratas y es mediado por dos feromonas diferentes; una que se produce antes de la ovulación, que acorta el ciclo y otra producida durante la ovulación que lo alarga.
Estas se predijeron mediante el modelo de oscilador acoplado y se demostró por simulación en computadora que eran capaces de producir no solo sincronía sino también asincronía y estabilización del ciclo.
Se aplicó a humanos, con resultados similares a los observados en ratas.

Por la misma razón, una mujer con períodos irregulares tiende a regularizar sus períodos menstruales tanto más, cuanto más se relacione con un hombre.
Como publicó la Dra. Winnifred Cutler de Philadelphia, los productos químicos en los cuerpos de los hombres pueden causar a sus socios del sexo femenino ser más fértiles, tener ciclos menstruales más regulares y una menopausia más suave. También trabajó en este tema Kim Painter.

La evidencia de la acción feromonal es innegable. En muchas ocasiones os he oído comentar que hay “buena química” entre vosotros y vuestra pareja. En realidad, y sin saberlo, os estáis refiriendo a la atracción química propia de las feromonas.

Hay días en los que vosotras, hembras humanas, os esforzáis en arreglaros con esmero porque tenéis una cita “muy especial”, sin embargo quizás no tengáis mucho éxito. En cambio, otro día, sin ninguna razón aparente “triunfáis” entre el elemento masculino. Si ese día al llegar a casa miráis al calendario probablemente descubriréis que estáis ovulando.

El efecto de vuestras feromonas no sólo se detecta en los machos de vuestra especie, también afecta a los de otros primates, ya que no es extraño ver a chimpancés masturbarse ante la presencia de una hembra humana ovulando.
Todo esto nos habla de la efectividad de las feromonas humanas y, de paso, de la afinidad entre especies (nuevo tema para la reflexión).

También es interesante mencionar que el sentido del olfato en la hembra humana se agudiza durante la ovulación, mientras llega a su nivel más bajo durante la menstrua­ción.

El descubrimiento de las feromonas humanas del sexo y los efectos que provocan apareció internacionalmente en artículos de primera página, en diarios científicos en 1986 (Time, Newsweek, Washington Post, US News).
Mucho antes ya se había observado que las hembras de mamífero que periódicamente olfatean la orina del macho, llegan antes a la pubertad que las hembras que no lo hacen. Si una hembra de ratón preñada huele la orina de un macho de otra colonia, inmediatamente cesa su preñez.
Los olores corporales del animal humano pertenecen a los ácidos producidos por bacterias que metabolizan las secreciones de la piel. Los olores provienen de las glándulas apócrinas, que se encuentran en el sobaco y zona del pubis. Estas glándulas se activan cuando el individuo siente miedo o está sexualmente excitado.
Los machos de la especie humana tienen glándulas apócrinas más gran­des y más numerosas que las hembras, los negros más que los Caucasia­nos, y estos más que los Orientales. Además, como las glándulas de la piel secretan productos resultantes de la digestión de los alimen­tos, la dieta afecta en cierta manera el olor de vuestro cuerpo.

Los Doctores George Preti y Wysocki de Filadelfia (EE.UU.), establecieron que ciertas sustancias químicas sin identificar obtenidas de la axila del varón afectan la secreción de hormonas reproductivas en la mujer (hormona de imprimación) y su estado de ánimo (hormona moduladora).
Extrajeron moléculas voltalespirales del sobaco del hombre para analizar un extracto de sudor humano.

Estudiando la cromatografía del sudor se descubren más de cien componentes distintos, uno de ellos es el androstenol (sustancia afín al almizcle). Esta misma sustancia producida por el hombre, la segrega también el cerdo en celo, en su saliva… (¡¡¡Cosa que encanta a las feministas ¡¡¡).
El androstenol se usa comercialmente en for­ma de spray para excitar a las cerdas y de esta manera facilitar su inseminación artificial. Si funciona con los cerdos, pudiera también funcio­nar con el animal humano.
Por esta razón se sometió tal posibilidad a investigación. Tres días por semana se roció una misma silla de la sala de espera de un dentista; la recepcionista (que no conocía el experimento) anotó la silla en la que se sentaban los pa­cientes, así como su sexo. El experimento se llevó a cabo durante seis semanas, durante las cuales la mitad del tiempo se había rociado la misma silla. En los días en que así se había hecho, las hembras humanas se sentaron con muchísima más frecuencia en la silla rociada o en las de los lados.

Un segundo experimento se llevó a cabo rociando con la misma sus­tancia una mascarilla de quirófano que se colocaba a mujeres que co­laboraban en el experimento sin conocer el propósito del mismo. A otras se les colocaba una mascarilla sin tratar. A ambos grupos se les enseñaron fotografías de hombres que debían puntuar según su atractivo. Las mujeres que llevaron la mascarilla rociada con la sustancia puntuaron mucho más alto las fotografías, que las que utili­zaron las mascarillas sin tratar.

A otro grupo de mujeres, el Dr. John Amoore les efectuó un electrocardiograma mientras les hacía oler a cada una, un algodón em­papa­do en la sus­tan­cia y otro mojado con cualquier otro producto. El algodón que contenía la feromona suscitaba un claro aumento de la frecuencia cardiaca mien­tras que el otro producto no provocaba respuesta alguna.

De manera similar a como los otros animales se olfatean y se de­tectan por el olor, el animal humano puede reconocer a sus congéneres.

Los japoneses describen a los europeos como "se­res que apestan a mantequilla". Durante la primera y segunda Guer­ras Mundiales, los soldados alemanes manifestaron que podían oler las pistas dejadas por los soldados ingleses, mientras que estos asegura­ban poder detectar a los alemanes por su penetrante olor. También los soldados de Vietnam del Norte aseguran que podían oler a los americanos antes de divisarlos, lo propio manifiestan los norteamericanos.

Los buenos médicos con años de experiencia, pueden detectar algu­nas enfermedades por el característico olor que emiten los pacien­tes. Sabido es que las "moscas del vinagre" (Drosophila melanogaster) suelen vo­lar alrededor de los enfermos de cirrosis hepática.

Por otra parte, seguro que habréis comprobado que cada casa particular tiene un olor característico (como lo tiene cada colmena o cada hormiguero).

Vuestro cuerpo ha perdido el hirsutismo propio de los demás primates, aunque por supuesto vuestros fetos son tan peludos como los del chimpancé y cada verano tenéis varias oportunidades de contemplar machos humanos con la pelambrera corporal propia del gorila.
Sin embargo todos vosotros mantenéis pelo en las axilas y en la zona genital y púbica.

Conociéndoos como os conozco estoy convencido que nunca os habéis preguntado porque se mantiene el pelo en estas zonas. Digo esto porque por lo que veo al estudiaros, a penas os preguntáis algo de cuando en cuando. Os encanta vivir aborregados, haciendo las cosas “porque sí” sin pararos a pensar. Es como si el pensar os causara dolor.

Parece evidente que la profusión pilosa de pubis y axilas ayuda a retener a las feromonas al estilo de una esponja, la impregnación del pelo axilar y púbico aumenta la efectividad de las feromonas.

El vello púbico es una potente señal sexual que nos habla de un cuerpo listo para la reproducción. Aparece en la pubertad como un anuncio de la madurez genital.
La señal es tan potente que vuestra sociedad humana, tan proclive a la represión sexual, la ha censurado en multitud de ocasiones a lo largo de la historia.
En las sociedades islámicas, quitarse el vello púbico es una práctica religiosa, mientras que en el mundo occidental se ha convertido en algo cada vez más rutinario desde la década de los 60; sin embargo, esta costumbre no se estableció de manera contundente hasta los 90.
La excitación ante la visión de genitales depilados se considera una desviación sexual que se denomina “Acomoclitismo”.

Entre los bonobos, cada vez más sorprendidos por vuestra estupidez, nos parece increíble que seáis tan soberbios como para pensar que la naturaleza se equivoca y que vosotros podéis corregirla y superarla. La naturaleza os pone pelo en ciertas zonas por una razón lógica y biológica y vosotros lo elimináis por razones… ¿estéticas? Y estúpidas.

Dicen las hembras humanas que eliminan el vello por higiene.
¿y qué tiene que ver el pelo con la higiene?
¿No os dejáis el pelo de la cabeza? ¿Por qué no hacéis lo mismo con el pelo púbico?
Por otra parte, si os elimináis el pelo púbico para estar más limpias… ¿Por qué no os rapáis la cabeza?
Lo que es sucio no es el pelo, sino el ¡¡PELO SUCIO ¡¡
Como sois humanos y la higiene no es precisamente una de vuestras virtudes, me temo que, en realidad, os lo sacáis para no tener que lavaros.
Lo cierto es como especie oléis muy mal… para nosotros apestáis (parece como si la mayoría de vosotros estuvieseis reñidos con el agua). Incluso vosotros mismos admitís que oléis mal. Cuando un grupo de humanos lleva mucho tiempo encerrado en una habitáculo pequeño y alguien entra desde el exterior, dibuja una mueca de asco en su cara a la vez que exclama ¡¡ UF, QUE OLOR A HUMANIDAD ¡¡. Todos lo habéis oído o expresado alguna vez. Ese es vuestro olor de especie. No me extraña que os gastéis tanto en perfumes.

De momento, y teniendo en cuenta que constantemente insistís en que estáis hechos a “imagen y semejanza” de Dios… ya tengo claro un par de cosas sobre vuestro Dios. La primera es que posee feromonas de atracción sexual (aunque no se me ocurre con quien pueda utilizarlas) y la segunda .. cual es el “divino perfume” que gasta.

Otro detalle curioso propio de mentes poco brillantes como las vuestras es que puestos a eliminar el vello púbico, en lugar de quitároslo del todo, os empeñáis en dejaros una barrita vertical de 1 cm. de anchura, ridícula caricatura del felpudo original. ¿Qué pretendéis con ello?.
Os quitáis el triangulo púbico y os colocáis una “ceja vertical” en su sitio.
Vosotras os sentís más “limpias”, modernas y elegantes, y nosotros los bonobos… nos seguimos partiendo de risa con vosotros.

Lo que queda fuera de toda duda es que al eliminar la fuerte señal erótica perjudicáis vuestra vida sexual. Elimináis motivación visual y os cargáis el receptáculo biológico de atracción feromonal. Y por si eso no fuera poco y haciendo honor a vuestro borreguismo habitual, elimináis vuestros olores de atracción natural y los sustituís por desodorantes químicos fabricados en laboratorios que la publicidad se ha encargado de introducir en vuestras mentes.

¿Cuándo os daréis cuenta que la razón esta en la Naturaleza y no en vosotros?.



Que la sensatez del bonobo os acompañe…

lunes, 24 de marzo de 2008

ESOS CORAZONES VUESTROS

Siempre he mantenido que vuestra inteligencia deja mucho que desear. En los últimos posts me he encargado de demostrároslo en temas sociales y de religión, en los que espero insistir con muchísimas más aportaciones de todo tipo.

Hoy escribiré sobre vuestra incapacidad intelectual en otro terreno, el de la fisiología, y para ello centraremos nuestro comentario semanal a hablar del corazón.

Todos los monos sabemos que el corazón es un órgano que tiene como única función el repartir sangre con fuerza por todo el sistema circulatorio. Es pues una autentica bomba de propulsión sanguínea.

Como digo, esto lo saben todos los monos,…todos los monos… menos vosotros ¡¡.

En vuestra supina ignorancia os imagináis que el corazón es el “órgano del amor”, el receptáculo donde se refugian los sentimientos. El mono domestico es tan ignorante que identifica a un órgano del aparato circulatorio con el “santuario del amor”.

Llega San Valentín y vuestros e-mails se llenan de corazones.

Paseo por el campo y veo, grabados en la corteza de los árboles, corazones atravesados por flechas.

Veo postales con imágenes de antaño en las que vuestros machos enamorados declaran, arrodillados y con la mano sobre el corazón, amor eterno a la hembra que cortejan.

Enciendo el televisor y veo una ceremonia de entrega de medallas. En lo más alto del podio se encuentra una atleta norteamericana escuchando su himno nacional con lágrimas en los ojos y mano sobre el corazón.

Salgo a la calle, camino entre vosotros y oigo expresiones tales como: “he tenido una corazonada”, “Pedro tiene muy buen corazón” “veo esto y se me parte el corazón” “José tiene un gran corazón”.

Entro en un bar…suena una canción ya añeja pero con un título sugerente “Corazón partío”. En la mesa de al lado una chica le comenta a otra “...es que se me encoge el corazón” la otra le contesta... “..Yo no me preocuparía, todo el mundo sabe que este tío NO TIENE CORAZÓN ¡¡ en cambio su hermano tiene un corazón de oro, …en fin, ya sabes … ojos que no ven, corazón que no siente”.

En otra mesa una mujer esta leyendo una “revista del corazón” mientras su compañera de mesa escucha Radio Corazón (96.7 FM), conectada a su mp3.

En la mesa de enfrente un fanático de la secta del Opus Dei lee en su libro de oraciones unas frases divinas: El pecado endurece el corazón y permite al espíritu maligno apartarnos del amor. Por eso Dios prometió: "Os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo, quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne". (Ez 36,26).

A su lado descansa otro librito, “Camino” (la Biblia del Opus), le pido que me lo deje consultar, lo abro por la página 52 y leo el versículo 188- “Mira que el corazón es un traidor.- Tenlo cerrado con siete cerrojos”.

La palabra "corazón" aparece 873 veces en la Biblia y "corazones", otras 88 veces.
En ocasiones la palabra se usa para escribir frases tan disparatadas como esta:
"Circuncidad el prepucio de vuestro corazón y no endurezcáis más vuestra cerviz" (Deuteronomio 10:16)

Francamente, todo muy descorazonador.

Lo dicho, cada día que paso entre vosotros me convenzo más de vuestra estupidez.

Permitidme que un chimpancé pigmeo (así nos llamáis a los bonobos) os explique porque late con fuerza vuestro corazón cuando os embarga la emoción.

Se trata pura y simplemente de una sencillísima operación de acción-reacción fisicoquímica.
Ante una situación de estrés, las glándulas suprarrenales lanzan un chorro de adrenalina al torrente sanguíneo, lo que provoca diversos cambios fisiológicos, tales como: dilatación pupilar, sudoración, producción de glucógeno por medio del hígado, aumento de la tensión muscular, aumento de la tensión arterial, mayor ventilación pulmonar, aumento del ritmo cardíaco, etc.
El incremento de los latidos cardiacos provoca un mejor riego sanguíneo con sangre bien oxigenada gracias al aumento de la ventilación pulmonar, ello permite “alimentar y asistir” a tejidos y órganos del cuerpo.

Todo este súbito cambio fisiológico se anuncia con una taquicardia bien perceptible.
Ello equivoca al primate humano. Sus pocas luces le hacen pensar que los sentimientos, el amor y la emoción, están en el corazón.
Su razonamiento es así de simple: “Si cuando me enfado o me enamoro, el corazón me va más rápido, queda probado que los sentimientos y las emociones están en el corazón...”

Pensáis esto… y os quedáis “tan panchos”.

Lo impactante del caso es que, a pesar de estar tan marcados por vuestro corazón al relacionarlo con vuestros nobles y bajos sentimientos, y a pesar de dedicarle páginas y páginas de prosa y poesía... no sabéis ni la forma que tiene.

Un día se me ocurrió, como parte de mi trabajo de investigación, pedir a cuantos monos de vuestra especie encontré por la calle, que me dibujaran un corazón. Pues bien, todos (sin excepción) me dibujaron la figura simbólica que plasmáis en vuestros naipes, dos arcos por arriba y puntiagudo por abajo.
Sí, exactamente el mismo dibujo que os enviáis por S. Valentín y el mismo que grabáis en el mobiliario urbano.

He aquí una nueva prueba de vuestra ignorancia.

Y como la ignorancia y la religión van de la mano, habéis hecho del corazón un fetiche religioso.
Con recogimiento y devoción procedéis a rezar y adorar al músculo cardíaco al que incluso dedicáis altares y levantáis templos.

Adoráis al Sagrado Corazón de Jesús (no al Jesús del Sagrado Corazón) sino al SAGRADO CORAZÓN de Jesús.
En vuestro delirio presentáis a Jesucristo con el corazón fuera del pecho y sostenido en la mano y, para colmo de los colmos, el órgano aparece envuelto en llamas.


A la Virgen de los Dolores también le sacáis el corazón fuera del pecho y, en este caso, la representáis con el corazón atravesado por siete puñales. Vuestra calenturienta imaginación no tiene límites.


El hecho de que seáis el único animal capaz de adorar a un órgano del cuerpo y de rezarle, ya nos dice bien a las claras que tipo de mono sois.

Lo dicho, los bonobos estamos sorprendidos y atónitos ante vuestras delirantes ocurrencias, a cual más disparatada.

Teniendo en cuenta que acabáis de ampliar la lista de pecados capitales a castigar, y viendo de lo que sois capaces, no sería de extrañar que en un futuro no muy lejano decidierais ampliar también la lista de órganos a adorar, con lo que no nos extrañaría que acabarais rezando al hígado o al riñón de Jesús. Tendríamos, con el Sagrado Corazón de Jesús, el Sagrado Hígado y el Sagrado Riñón.

Os faltaría sólo elegir un órgano más para adorar (y no quiero imaginarme cual) para poder completar, con la cuarta estampita, vuestro póquer santo.



Que la sabiduría del bonobo os acompañe y os ilumine, para quitaros tanta tontería.






viernes, 14 de marzo de 2008

¡¡ MÁS PECADOS ¡¡

Leo que al Vaticano le ha dado por incrementar los Pecados Capitales con unos cuantos más.
Como siete les parecían pocos han pensado en añadir otros siete y así de paso dan otra vuelta de tuerca al “puteo” de la humanidad al incrementar sus posibilidades de condena eterna.

La “ocurrencia” papal se publica en L´Osservatore Romano bajo el título de “Las nuevas formas del pecado social”.

Y ¿Cuáles son los nuevos pecados mortales?

1.- Las violaciones bioéticas (como la anticoncepción).

2.- Los experimentos moralmente dudosos (como la investigación con células madre).

3.- La drogadicción.

4.- Contaminar el medio ambiente.

5.- Contribuir a ampliar la brecha entre ricos y pobres.

6.- La riqueza excesiva.

Y 7.- Generar pobreza.

Estos siete pecados los podemos incluir en cuatro grandes grupos:

- Dañar al medio ambiente.
- Consumo de drogas.
- Hacer experimentos genéticos dudosos.
- Y acumular excesiva riqueza.

Pasemos acto seguido a considerar cada una de las nuevas variantes doctrinales.

A) Es pecado mortal hacer experimentos genéticos dudosos.

Teniendo en cuenta que la Iglesia siempre se ha opuesto a los avances científicos por encontrarse todavía anclada en la Edad Media, no es de extrañar que repudie la medicina del progreso.
Se ha cansado de manifestar (y nosotros de oírla manifestarse) que se opone y condena los experimentos con células madre o cualquier interferencia genética.
¿Qué sirven para salvar vidas? Tanto les da, a ellos eso no les importa, lo suyo es prohibir.
Es de destacar que en este apartado incluyen también la ANTICONCEPCIÓN ¡¡¡.

Como con la condena no tienen bastante, instauran un nuevo pecado mortal, lo equiparan a un mandamiento y ejercen el terrorismo de la amenaza de las penas del infierno para los que no les hagan caso.

B) Es pecado mortal dañar al medio ambiente.

Me parece muy bien que consideren un pecado grave dañar a la Naturaleza. Para mí, y para nosotros, los bonobos, es el más grave de los pecados.

El problema está en como se las arreglarán para justificar a su Dios …y al más perverso de los mandatos divinos: “Dominarás la Tierra y la someterás a tu voluntad…” (Génesis).
Cuando el hombre quema un bosque, poluciona mares y ríos, destruye la capa de ozono, se carga a miles de especies animales y vegetales o provoca el cambio climático, no hace otra cosa que cumplir con el mandato divino de “someter la naturaleza a la voluntad humana”.

Pienso que según las nuevas normas papales Dios debería ser el primer cliente del Infierno.
Para aseverar tal cosa me baso en el principio de la "doble responsabilidad".


Es doblemente responsable, en primer lugar, por haber creado al hombre (bestia destructora del planeta Tierra) y en segundo lugar, por haberle ordenado (en el momento de la creación) que hiciera lo que quisiera con la naturaleza.

Creo que en el Vaticano “el señor de falda blanca” se ha metido en un buen apuro.

Aunque lo cierto es que vuestro dios ya se condenó a si mismo al fuego eterno al pecar gravemente contra el Pecado Capital de la ira.
En el Antiguo y Nuevo Testamento hay más de 200 citas atribuidas a vuestro dios en las que se trasluce una personalidad extremadamente agresiva e irascible.
Amenaza constantemente con muertes, masacres, epidemias y otros castigos terribles. Como, por ejemplo el castigo en venganza por el pecado original que condena a muerte a todos los humanos, las plagas de Egipto, el exterminador “Diluvio Universal” y decenas y decenas de frases llenas de ira y odio como : "Y a esos enemigos míos, que no querían que yo reinara sobre ellos, traedlos aquí y MATADLOS delante de mí” (Mat.19:27), etc.
Él mismo, según las sagradas escrituras, coge el látigo y golpea con saña a los mercaderes del templo mientras los insulta con rabia.

Otro Pecado Capital que condena a vuestro dios a las penas del infierno es el de la soberbia.
Recordad sus frases: “Yo soy el Señor tu Dios. No tendrás otro Dios más que a mi”( Primer Mandamiento de los diez transferidos a Moisés) o (Isa 46:9 “Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí”), etc.

C) Es pecado mortal el consumo de drogas.

Me parece muy bien que se penalice con las penas eternas del infierno el consumo de drogas.
Yo mismo me encargaré de avisar al primer sacerdote que pille fumando, del peligro que corre su “salvación”.
Lo divertido del caso es que el Capo Vaticano no ha reparado en que hay diversos tipos de drogas y que él mismo y los suyos son adictos a una droga muy peligrosa…. ¿Os suena la frase “La religión es el opio del pueblo”?.


Supongo que estaréis de acuerdo conmigo en que la religión es adictiva, produce alucinaciones (los hay que ven “apariciones”, seres que resucitan, estatuas de vírgenes que lloran sangre, palomas que fecundan a hembras humanas, etc).
Tienen también sus “camellos” (suelen vestir de negro y con alzacuellos blancos). Se les ve en determinadas escuelas intentando “enganchar” a vuestras crías o tratando de conseguir adeptos y adictos desde el púlpito.

D) Es pecado mortal el acumulo excesivo de riqueza.

Os recomiendo que os deis una vuelta por el Vaticano (yo lo hice no hace mucho) y hagáis un inventario de los centenares de kilos de oro, plata y piedras preciosas junto con las valiosísimas obras de arte que allí se acumulan.

Estas inmensas riquezas servirían para aliviar el hambre y salvar las vidas de millares de niños en los próximos lustros.

Pero no os engañéis, las riquezas vaticanas seguirán acumulándose y los niños seguirán muriéndose de hambre.

En fin, que en el Vaticano (con los nuevos pecados) no se va a salvar del fuego eterno … “ni el apuntador”.

Para terminar, les sugeriría que instauraran un nuevo pecado social (ya no viene de uno más) y que lo incluyeran en la lista de los pecados mortales más graves. Me refiero al “Abuso de menores acogidos a tutela eclesial”. Aunque, a decir verdad, en este caso particular (y por razones obvias) no creo que tengan en cuenta mi sugerencia.

jueves, 13 de marzo de 2008

EL "PERRO INMUNDO"

Los bonobos siempre hemos considerado al perro un animal más digno, más noble y más fiel que el animal humano. A diferencia de este, no destruye la naturaleza, ni esconde hipócritamente sus sentimientos, es fiel a su dueño (aunque este lo maltrate) y sigue la ley natural de “hacer el bien y evitar el mal”.
Los monos domésticos humanos los utilizan para su beneficio, abusan de ellos, los maltratan, pronuncian la palabra “perro” o “ perra” para insultarse entre si (“hijo de perra” es el equivalente a “hijo de puta”), y el Islam llega incluso a considerarlos “animales impuros”.

En justa correspondencia he de decir, en honor a la verdad, que en el léxico del bonobo la palabra “hombre” o “humano” es sinónimo de “criminal” o “destructor”. En ciertos ambientes sociales de nuestra especie, la palabra “humano” se considera una obscenidad y por ello evitamos pronunciarla.


Por el solo hecho de considerar a tan noble animal, un “animal impuro”, me armaría de razón para dar la espalda al Islam si hubiese tenido la desgracia de haber nacido primate humano, como vosotros.
El hecho de que el Islam califique al perro de animal impuro, ya define al propio Islam.

Si bajo las leyes islámicas se maltrata al perro, no es de extrañar que también se maltrate a la hembra humana negándole sus libertades y sus derechos más elementales.
Por no respetar, no respeta ni a los ancianos, como lo demuestra el caso de un anciano de 70 años que hace diez días fue condenado a recibir 30 latigazos y a pasar cuatro meses en prisión, por haber cometido el “terrible delito” de sacar a pasear a su perro.

¿Cómo osáis consideraros animales racionales? ¿Os parece “racional” torturar a un anciano a latigazo limpio y a la pérdida de libertad durante cuatro meses, encerrándolo en una cárcel inmunda, por el mero hecho de sacar a pasear a su mascota?

Dice el Mensajero de Allah: “Si un perro lame un recipiente, lavadlo siete veces y frotadlo con tierra una octava vez”
Decidme… ¿Encontráis el "sagrado consejo" inteligente, racional, brillante o… estúpido, absurdo o desternillante ?.
Y, por supuesto, como el perro es "inmundo" deberéis lavar el recipiente siete veces, ya que si lo laváis seis u ocho veces el invento no funciona ¡¡
Por último (y para desinfectarlo a fondo) hay que lavarlo una octava vez … PERO ESTA VEZ CON TIERRA ¡¡¡

…Y nosotros que pensábamos que un objeto bien lavado, si se ensucia con tierra, hay que lavarlo de nuevo para evitar posibles infecciones.. ¡¡¡

Os lo digo en serio, los bonobos nos partimos el pecho a carcajadas con vuestras religiones. Os complican hasta tal punto la vida con historias y "consejos" de este calibre, que no me extraña que os estéis labrando poco a poco vuestra propia extinción inmersos en la más profunda de las locuras.
Y es que sois unos animales tan particulares… que sois TODO, menos inteligentes.
Decir que el perro es un animal impuro, no deja de ser una apreciación propia de monos domésticos descerebrados.

En cualquier caso, le aconsejaría al abuelo iraní que se quedara con su perro y de paso, que cambiara de religión.



Que la paz del bonobo sea con vosotros ....y con vuestros perros ¡¡¡.

domingo, 9 de marzo de 2008

LA EUTANASIA

Repasando vuestra historia leo que en la Grecia antigua la eutanasia era plenamente aceptada. Los magistrados disponían de veneno (cicuta) para aquellos que desearan morir, lo único que se necesitaba era un permiso oficial. Quien no deseaba vivir exponía los motivos al Senado y una vez oída y aprobada su petición, podía quitarse la vida. Otro tanto sucedía en algunos países de América del Sur. Se sabe que hasta fines del siglo XIX existía la persona del “despenador” o “despenadora” encargada de hacer morir a los moribundos desahuciados a petición de los parientes.


Durante la Edad Media se produjeron cambios frente la muerte y al acto de morir. La eutanasia, el suicidio y el aborto fueron considerados como pecado, puesto que el mono domestico no puede disponer libremente sobre su vida, ya que afirma que no es suya, al habérsela dado Dios. El fanatismo religioso era tal, que la muerte repentina (mors repentina et improvisa ) se consideraba como una muerte mala (mala mors), ya que impedía despedirse de familiares y amigos y poder morir cristianamente. Se hablaba del “arte de morir” como parte del “arte de vivir”.

A veces habéis confundido los términos (cosa harto frecuente en vuestra especie) y habéis aplicado el concepto de eutanasia separado de su sentido real, por ejemplo, para matar a lisiados y enfermos mentales en tiempos de escasez económica durante la primera guerra mundial. Los nazis hablaban de eutanasia para referirse a la eliminación de los minusválidos y débiles (Aktion T-4). En los Juicios de Nuremberg (1946 – 1947) se juzgó como ilegal e inmoral toda forma de eutanasia activa sin aclaración y consentimiento o en contra de la voluntad de los afectados.

En el siglo XXI vuestra domesticación llega a tal punto, que vuestras reglas sociales (basadas en vuestras estúpidas religiones) os imponen, contra toda lógica, el tener que morir sufriendo en la mayoría de los casos.

La Asociación Médica Mundial considera contrarios a la “ética” tanto el suicidio con ayuda médica como la eutanasia, por lo que deben ser condenados por la profesión médica. Cabe destacar que esta “ética” se basa en el juramento Hipocrático del Siglo V a. c.: "Jamás proporcionaré a persona alguna un remedio mortal, si me lo pidiese, ni haré sugestión alguna en tal sentido; tampoco suministraré a mujer alguna un remedio abortivo. Viviré y ejerceré mi arte en santidad y pureza"

Cuando algún doctor se apiada de los terribles sufrimientos de los terminales, le cae encima todo el peso de la Iglesia Católica y del PP (Partido Puritano), como ocurrió recientemente con el Dr. Montes jefe de Urgencias del Hospital Severo Ochoa en la comunidad de Madrid.
El director de la unidad de Urgencias, Luis Montes, fue destituido de su cargo el 11 de marzo de 2005. Le acusaron de 400 “homicidios” por haber aplicado sedación a los terminales que sufrían terribles dolores. Después de revisar los casos uno a uno el Colegio de Médicos concluyó que no era posible establecer relación directa entre las sedaciones y las muertes de los pacientes. Aún así, el Colegio de Médicos señaló que hubo mala práctica médica en 34 casos.
Posteriormente la Audiencia Provincial de Madrid ratificó, en un auto contra el que no cabe recurso, el sobreseimiento y archivo del caso de las presuntas sedaciones irregulares en el servicio de Urgencias del hospital Severo Ochoa de Leganés y ordenó además que se suprima toda referencia a la supuesta mala práctica de los médicos denunciados, dejando en evidencia a los políticos del PP y al propio Colegio de Médicos. El juez ordenó también limpiar los nombres de los médicos imputados por las sedaciones del Severo Ochoa

En cuanto a la Iglesia Católica cabe destacar que la postura del actual papa Benedicto XVI quedó explícitamente recogida en una carta a varios eclesiásticos norteamericanos de 2004:
“…..si un católico discrepara con el Santo Padre sobre la aplicación de la pena de muerte o en la decisión de hacer la guerra, éste no sería considerado por esta razón indigno de presentarse a recibir la Sagrada Comunión. Aunque la Iglesia exhorta a las autoridades civiles a buscar la paz, y no la guerra, y a ejercer discreción y misericordia al castigar a criminales, aún sería lícito tomar las armas para repeler a un agresor o recurrir a la pena capital. Puede haber una legítima diversidad de opinión entre católicos respecto de ir a la guerra y aplicar la pena de muerte, pero no, sin embargo, respecto del aborto y la eutanasia…”
(Tercer punto de la carta de J. Ratzinger, al cardenal Theodore McCarrick, Arzobispo de Washington DC)

Como podéis ver el líder supremo de los católicos llega a justificar en algunos casos las guerras y la pena de muerte pero, en ningún caso, ni el aborto ni la eutanasia.

Os he hecho ver en otras ocasiones lo estúpidos que acostumbran a ser vuestros argumentos religiosos. Parecen escritos expresamente para “putearos”. Aquí tenéis una muestra de tan “sabios consejos”:
“La eutanasia es una grave ofensa a Dios, autor de la vida, en cuanto viola su ley. No es lícito matar a un paciente para no verle sufrir o no hacerle sufrir, aunque aquél lo pida. Ni el paciente, ni los médicos, ni los familiares tienen la facultad de decidir o provocar la muerte de una persona. No tiene derecho a la elección del lugar y del momento de la muerte, porque el hombre no tiene el poder absoluto sobre su persona y su vivir, con mayor razón, sobre su muerte”.

“Etimológicamente, eutanasia, viene del griego y significa principalmente buena muerte, muerte apacible, sin sufrimiento. Según la tradición cristiana, a la buena muerte se llega cuando se prepara espiritualmente al encuentro con Dios. Sólo dentro de la perspectiva cristiana de la redención, el sufrimiento alcanza su valor pleno. El dolor puede ser un instrumento de salvación , cuando es vivido cristianamente e iluminado por la Palabra de Dios”.

“Dios otorga la vida y los sufrimientos, por lo tanto es obligación cristiana el soportarlos”.


“Aún más fundamentalmente, tal parece que hemos olvidado que tenemos un alma inmortal creada a imagen y semejanza de Dios. El alma es lo que nos distingue fundamentalmente del resto del reino animal. Hace medio siglo el Papa Pío XII se preguntaba: "¿No consiste acaso la eutanasia en una falsa compasión que alega evitarle al hombre el sufrimiento purificador y meritorio, no por medio de una ayuda caritativa y loable, sino por medio de la muerte, como si estuviéramos tratando con un animal irracional desprovisto de inmortalidad?" En esta pregunta el Papa estaba resaltando dos grandes propósitos del dolor: la purificación y el mérito.

El segundo gran propósito del sufrimiento humano es ganar mérito. La primerísima afirmación de la Carta Apostólica del Papa Juan Pablo II Salvifici doloris sobre el sentido cristiano del sufrimiento humano resalta la constante enseñanza de la Iglesia sobre esta materia: "Suplo en mi carne -- dice el apóstol San Pablo, indicando el valor salvífico del sufrimiento -- lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia."

La Declaración sobre la eutanasia del Vaticano nos enseña: "...según la doctrina cristiana, el dolor, sobre todo el de los últimos momentos de la vida, asume un significado particular en el plan salvífico de Dios; en efecto, es una participación en la Pasión de Cristo y una unión con el sacrificio redentor que Él ha ofrecido en obediencia a la voluntad del Padre. No debe pues maravillar si algunos cristianos desean moderar el uso de los analgésicos, para aceptar voluntariamente al menos una parte de sus sufrimientos y asociarse así de modo consciente a los sufrimientos de Cristo crucificado (cf. Mateo 27:34)."

Un cierto grado de dolor al final de la vida nos permite seguir a Cristo hasta la misma cruz. En cierto modo, sería una inconsistencia el que los cristianos estuviesen dispuestos a sufrir ciertos tipos de indignidad e inconveniencias en nombre de Cristo durante varias décadas de su vida, y luego negarse a participar plenamente en el último y más importante sufrimiento de Nuestro Señor en el momento de su muerte.
Ponemos "a dormir" a los animales porque su sufrimiento no tiene sentido. No pueden enfrentar la muerte con fortaleza y entereza. Por lo tanto, nuestra única respuesta posible a su tribulación es ponerle fin a su sufrimiento lo antes posible.

Lo que los animales necesitan en sus últimos días es que los traten humanitariamente; lo que los seres humanos necesitan en sus últimos días es que lo tratemos humanamente, es decir, como seres humanos dignos de respeto -- ofreciéndoles nuestra compañía, dándoles ánimo para mantener su fortaleza y, cuando el dolor es grave, proveyéndoles lo mejor que la medicina puede ofrecer para aliviar su dolor. Pero no podemos tratar a las personas como a los animales, con la inyección lista para "ponerlos a dormir". No, debemos respetar su dimensión espiritual y el plan de Dios para sus vidas”.

Como según la Iglesia el hombre no es dueño de su cuerpo, tampoco se le permite el suicidio.

Con el inicio del dominio de la religión cristiana en el mundo occidental, el suicidio se condenó sin paliativos; cualquiera que atentara contra su propia vida no recibiría cristiana sepultura. Esta condena también tuvo influencia sobre la legislación civil: No solamente se confiscaban las propiedades y los bienes de la víctima, sino que ésta recibía un entierro ignominioso: se empalaba su cuerpo, para abandonarlo después en la vía pública. No se hacían excepciones, ni siquiera para aquellos que habían soportado largos sufrimientos a causa de enfermedades incurables. Era impensable recibir cualquier tipo de alivio compasivo, aunque el sufrimiento fuera muy intenso.
Hacia el siglo IV San Agustín describió el suicidio —contrario al quinto mandamiento, «No matarás»— como «detestable y abominable perversidad». Asimismo, sostenía que el suicida usurpaba las funciones de la Iglesia y del Estado..

Es indudable que el primordial derecho que puede asistir hoy a todo ser vivo es el de la vida, pero cuando se ve afectado por unas condiciones de salud que exigen el estar conectado a determinados aparatos, como el respirador artificial, etc., cabe preguntarse si se está cuidando la vida o prolongando la agonía que le llevará a la muerte.

La Eutanasia es un derecho del paciente que busca como único fin el librar a una persona de intensos sufrimientos, de una terrible agonía que padece como resultado de una enfermedad grave e incurable. En términos de una teoría Utilitarista de los derechos, la Eutanasia se nos muestra como una opción más práctica que el tener que soportar una existencia marcada por el dolor. Deja de sufrir el paciente y deja de sufrir su familia.

Aunque es evidente que es mucho mejor una muerte digna antes que una vida indigna, la encarnización médica se impone al deseo del paciente, propietario de su vida.
La intromisión médica en su vida pasará por encima de los derechos y de la voluntad del paciente que en multitud de casos quedará reducido a una piltrafa humana conectado a máquinas. El pobre infeliz tendrá que sufrir el agudo dolor físico y la tortura moral de la humillación al sentirse secuestrado en una cama de hospital prisionero de unas absurdas leyes creadas por el hombre.

Y yo os pregunto… ¿Si tenéis el derecho de vivir con dignidad, por qué no se os da el derecho a morir dignamente?

La verdadera pregunta no es si deberíais dejar morir a una persona sino si deberíais permitir que se la mantenga viva con terribles dolores y contra su voluntad. En ambos casos estáis interviniendo en procesos naturales.

Otro principio a considerar es el de no-maleficencia. No deberíais causar daño a aquellas personas que amáis o a quienes os confiaron la tarea de cuidarlos.
No siempre resulta beneficioso para un paciente el mantenerlo vivo a cualquier costo.
Se puede hacer el bien al ayudar a morir a un paciente terminal, evitando prolongar su dolorosa agonía. Es decir: si mantenemos con vida a una persona en contra de su voluntad, no le hacéis el bien sino el mal, infligiéndole un daño innecesario. Eso es inmoral. Aquí nos encontramos a la vez con un principio de beneficencia y no-maleficencia prima facie, que aparece como "decencia moral común".

Aunque algunos de vosotros redactáis “El testamento vital”, sabéis que cuando llegue la hora de la verdad será papel mojado


Sois monos complicados, de mente barroca. Aunque en su conjunto vuestros descubrimientos e inventos a la larga os llevarán a la extinción, debo reconocer, que en algunas cosas nos superáis. Una de ellas es el haber encontrado la manera de propiciar una muerte indolora al que sufre dolores atroces. Vuestras mascotas ya se benefician de ello, pero sois tan, pero tan estúpidos y estáis tan, pero tan domesticados por vuestras leyes, que teniendo el remedio de “la buena muerte” preferís morir sufriendo inmersos en dolores inútiles. ¿Cómo osáis llamaros seres inteligentes?
Creedme, al estudiar vuestro comportamiento, los bonobos no salimos de nuestro asombro.


No quisiera despedirme hoy sin presentaros a un nuevo recién llegado a este mundo tan maltratado por vosotros.

Sin duda, tanto nuestros bebes, como los vuestros, se merecen un mundo mejor.

viernes, 29 de febrero de 2008

ANIMALIDAD HUMANA (4)

Lo más probable es que el antepasado común de los póngidos africanos y de los homínidos tuviera 48 cromosomas.
El primer paso que llevaría a la hominización pudo haber sido una fusión robertsoniana que en sólo dos generaciones habría podido llevar el tipo ancestral al tipo humano, pasando de 48 a 46 cromosomas.
La anomalía cromosómica de la que arrancaría el proceso de hominización debió afectar a un sólo individuo, que en una primera fase poseería un cariotipo de 47 cromosomas. Una vez cruzado con individuos "normales", de 48 cromosomas, procreó descendientes de los cuales un 50% eran portadores, al igual que él, de la translocación, y que por lo tanto tendrían 47 cromosomas.
El azar pudo hacer posible que dos de los individuos de 47 cromosomas se cru­zaran entre sí para que se produjera una descendencia de individuos con 46 cro­mosomas, que a la vez eran portadores de la translocación en estado homocigótico.
¿Cual fue la posibilidad real para que se dieran los encuentros clave que harían posible el pase de 48 a 46 cromosomas en sólo dos generaciones?
Sabemos que los prehomínidos, como los monos antropomorfos, debieron haber vivido en grupos de 10 a 30 individuos, a la vez que cada uno de estos grupos se mantendría aislado de los otros. Por otra parte, cada uno de estos grupos se hallaría sexualmente dominado por un macho que en ejercicio de su estatus se encargaría de fecundar a las hembras de su horda. Bastó que esta translocación apareciese en este macho dominante para que se pudiese transmitir a la mitad de sus descendientes.
El aislamiento del grupo facilitaría que los portadores de la anomalía en el estado heterocigoto pudieran obtener una frecuencia elevada desde la primera generación.
Por otra parte en este tipo de comunidad no es infrecuente el incesto entre padre e hija o entre hermanos, con lo que el cruce entre heterocigótos translocados sería altamente probable.
A partir de la segunda generación aparecería un 25 % de individuos con los 46 cromosomas del tipo huma­no.

Al tener una ventaja selectiva sobre sus antecesores, estos individuos nuevos pudieron imponerse y multiplicarse (debe recordarse que los cariotipos de número impar son muy inestables, especialmente durante la meiosis).

Otro factor que pudo ser decisivo para el rápido desarrollo de este fenómeno debió ser, sin duda, la corta duración de la vida del homínido prehistórico, el cual no llegaba a superar los 40 años. En menos de 80 años (tiempo calculado para dos generaciones) se podría haber producido la reducción a 46 cromosomas. Ello pudo permitir la aparición del primer australopitécido.

En 1987, Brunetto Chiarelli denunció en una conferencia de prensa que el cientí­fico J.Moorjan­kowsky, del Laboratorio Experimental de Medicina y Cirugía de los Pri­mates de Nueva York, afirmaba que en los años 60 en un labora­torio de California, se realizó una fecundación "In vi­vo", de una hembra de chimpancé con semen humano. Según sus declaraciones la chimpancé quedó preña­da y desa­rrolló el embarazo durante un mes hasta que se produjo un aborto.
Esta, y otras manipulaciones posterio­res se lle­van en es­tricto secreto.

Chiarelli opina que los monos-hombre podrían ser uti­liza­dos como mano de obra para trabajos pesados y arriesgados, como reserva de órganos de transplantes, o para la experimentación médica. Se puede suponer que el híbrido tendría una estatura in­ferior a la humana, un cuerpo más bien peludo y musculoso, y una cara simiesca, siendo proba­blemente estéril.

Dos especies diferentes son infecun­das a causa de una barrera na­tural que existe entre ambas. Esta barrera defensiva esta constituida en primer lugar por la mem­brana de las células, dotada de carac­terísticas inmu­nitarias que de­fienden su especificidad y determinan (incluso entre individuos de la misma especie), el conocido fenómeno del rechazo de los tejidos o de los órganos. Tanto los espermatozoi­des como los óvulos son células y, en conse­cuencia, y debido a la ba­rrera, el espermatozoide de una especie no está en con­di­ciones de pe­netrar el óvulo de otra especie.
Chiarelli insiste en que esta ba­rrera es superable gracias a las téc­nicas particulares de laboratorio que hacen penetra­ble el óvulo de una especie por el espermatozoide de otra.

En 1984, el Dr. Juri Yano, del Yerkes Primate Center en los EE.UU., consiguió obtener la fecundación entre diferentes especies de animales. Por tanto se puede afirmar que, en teoría, la fecun­dación de un óvu­lo de chimpancé por parte de un espermatozoide del animal humano es técnicamente posible, habiéndose llevado ya a cabo, y superando en algunos experimentos la fase embrionaria.

Es famoso el caso del Siabone, un híbrido nacido en 1984 del aco­pla­miento de una hembra de siamango con un gibón en el zoo de Atlan­ta, en Georgia (EE.UU.). Se trataba de especies muy diferentes en­tre sí, (genéticamente mucho más lejanas que el chimpancé y el mono domestico humano). El siamango tiene 50 cromosomas y el gibón 44 (seis cromosomas menos), mientras el chimpancé tiene 48 y el hombre 46, (sólo dos menos).

En 1987, en el centro de investigaciones del Depar­tamento de Agri­cultura de Beltsville (Maryland), insertaron en embriones de cer­do el gen que regula el crecimiento humano. Resul­tando un animal de carne más magra, pero estrábico y artrítico, que transmitió estas ca­racte­rísticas a su descendencia.

Más y más pruebas de vuestra animalidad….
¿Todavía seguís dudando ?