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domingo, 28 de febrero de 2010

CARTA DE UN BONOBO AL INEXISTENTE DIOS DE LOS CRISTIANOS



Ante todo debo confesaros que soy creyente, ya que CREO firmemente QUE DIOS NO EXISTE.
Son muchísimas las razones y evidencias que me reafirman en mis creencias.
Y si existe, lo hace sólo en las delirantes mentes de algunos monos domésticos (afortunadamente cada vez menos) que en sus fantasías inventan dioses, fantasmas, milagros y espíritus.

De pequeños les contaron una serie de historias que se creyeron sin más: ..Que si Los Reyes Magos, que si un Dios invisible, que si Papá Noel, que si una Virgen y una Paloma, que si el Ratoncito Pérez, que si un niño desnudo en un portal adorado por pastores (abrigados con pieles de borrego), que si Peter Pan, que si Campanilla, etc.
Al ir creciendo, la mayoría descarta todos esos cuentos…. otros, se quedan con una selección de ellos. Y conociendo vuestra especie, no dudo que algunos de vosotros se los cree TODOS.

Por un momento, yo también quiero entrar en el mundo de vuestras fantasías para enviarle una carta a uno de los protagonistas de vuestros cuentos.

Dice así:

Utópico Dios de los Cristianos:

Llevo una larga temporada viviendo entre los monos domésticos (que, presuntamente, tú creaste un buen día) y debo decirte que, cuanto más los conozco, más pena me dan.
Son animales que viven prisioneros de sus propias leyes. Observo que cuantas más leyes crean, menos libertades tienen.
También veo que muchos de ellos (aunque afortunadamente cada vez menos) viven en continua zozobra atenazados por tus leyes religiosas y por las amenazas de castigos eternos que viertes contra los que no las acaten.

Viví mis primeros meses entre ellos en estado de shock permanente. Me costó muchísimo acostumbrarme a sus figuras malcaradas marchando como autómatas por las calles, conectados a sus teléfonos celulares o a sus mp3.
En mis pesadillas aun se me aparecen machos barrigudos y hembras culonas de todas las edades (aunque, afortunadamente, los primates humanos tienen la costumbre de esconder sus esperpénticas figuras bajo sus ropajes por imperativo legal).

Venía de vivir entre pájaros de inusitada belleza y bello canto y me encontré de pronto moviéndome entre primates bípedos desgarbados de parloteo desagradable.

Vivía entre hermosas flores perfumadas y, de pronto, me encontré envuelto en el pestilente y desagradable olor a “humanidad” que se acentuaba en lugares cerrados con los gases que emitían sus orificios anales a cada pedo y sus aperturas bucales a cada bostezo.
Descubrí bien pronto, a mi pesar, que a esas horribles bestias, además, les huelen los pies y los sobacos… a mil demonios. Todo ello sin contar que muchos de sus machos en España, se perfuman…. con ajo.

A la mezcla de tal cantidad de nauseabundos olores, esos primates añaden además, el olor de la hoja de tabaco quemada que algunos de ellos se empeñan en aspirar con el fin de envenenar sus pulmones (y los de los insensatos que se les acercan).
En su inconsciencia, estos “yonkis legales”, acortan sus vidas al quemar su salud, preparándose así para poder “disfrutar” de dolorosas enfermedades con las que tú les obsequias y que les llevan a muertes prematuras (a ellos, y a sus seres más queridos).
Como son tan amantes de los humos, no dudan también en “regar” sus calles con los gases grises del tubo de escape de sus coches y autobuses.

El contraste entre los armónicos cantos de las aves de mis bosques y el de los chirriantes ruidos de motores y frenos de las maquinas humanas llegó a ser tan acusado que me llevó a maldecir el momento en el que cambié mis bosques por sus ciudades.

Pronto descubrí que su comportamiento apestaba aún más que sus cuerpos: son especistas, racistas, homófobos y misóginos. Torturan, violan (incluso a niños), pegan y matan a sus parejas y a los que no piensan como ellos y se involucran en interminables guerras, destrozándose entre ellos por “razones“ políticas, sociales y religiosas.
Se proclaman inteligentes y resulta que son los únicos animales que no han conseguido vivir en paz.

Y no contentos con machacarse entre si, se lanzan a destruir especies enteras de animales y plantas destrozando sus habitats y la capa de ozono, polucionando ríos y mares, y quemando los bosques.

Según me cuentan, estos pobres infelices están convencidos de que su cuerpo es maravilloso, de que son “Los Reyes de la Creación” y de que están hechos a imagen y semejanza tuya.

Me enseñan un libro en el que se dice que Dios les hizo en último lugar como culminación de su Creación. Me insisten en que ellos son “la Obra Maestra de Dios”. También me cuentan que después de crearles, Dios “descansó, complacido, al admirar su obra”. ¡¡ Menuda “obra” … y menudo diseñador de pacotilla” ¡¡

Por todo ello… y por mucho más, me dirijo a ti, su creador y su Dios (que no el mío), en mi nombre y en el del resto de los otros animales que supuestamente creaste.

Debo maldecirte en primer lugar por haber creado a la bestia humana.
Tu obra suprema” ha resultado ser un autentico cáncer, corrosivo para todo lo vivo. Deberías avergonzarte de ti mismo y de tu deficiente obra en lugar de vanagloriarte de ella.
A decir verdad, siempre pensé que fuiste un pésimo arquitecto al considerar la gran cantidad de especies que te han fallado al extinguirse por completo.

¿Qué opinarías del arquitecto al que se le derrumban la practica totalidad de los edificios que en su día diseñó?
Pues lo mismo pienso de ti. Todo lo que creas, desarrolla tantos fallos que acaba por extinguirse. ¡¡ Chapucero ¡¡

También te maldigo por ORDENAR a la bestia humana que se MULTIPLICARA, que DOMINARA la Tierra y que la SOMETIERA A SU VOLUNTAD. Con ello ponías “al pie de los caballos” al resto de los seres vivos. Nos convertías a todos en objetos de su propiedad.
Tales consejos (los peores que se puedan dar) son propios de un descerebrado.
Después de semejante barbaridad ¿Cómo puedes seguir llamándote SABIO?. El “sabio” da consejos “sabios” y no ordenes estúpidas y destructoras.
El hombre obedeció tus órdenes, se multiplicó, sometió la Tierra a su voluntad… y se lo cargó todo.

No me gusta tu soberbia. Me cuentan que dijiste: “YO SOY EL SEÑOR TU DIOS Y NO TENDRÁS OTRO DIOS MÁS QUE A MI” (así figura en tu libro). Tú chulería y soberbia en lugar de hacerte atractivo, provoca repulsión en toda la fauna.
Me disgusta profundamente que seas tan totalitario y dictador, al más puro estilo fascista ¡¡¡

Al proclamar: “QUIEN CREA EN MI SE SALVARÁ Y EL QUE NO, SE CONDENARÁ A LAS PENAS ETERNAS DEL INFIERNO” nos demuestras hasta que punto llega tu intolerancia y tu ego.
Con estas palabras nos queda claro que tu resentimiento y tu deseo de venganza no tiene límites.
Algunos infelices monos domésticos tienen el “coco tan comido” que no atinan a pensar que pueden estar adorando a un espíritu maligno.
Ya que sólo un ente perverso como tú, puede enviar varias plagas a sus criaturas, mandarles un Diluvio Universal para aniquilar a toda la población humana
(menos a una familia) y a todas las inocentes especies animales y vegetales (excepto una pareja de cada una de ellas).
¿Puede imaginarse sadismo mayor que el perverso "detalle" de dar la vida a los seres vivos... para poder luego arrebatársela?

De cuando en cuando te “entretienes” machacando los barrios pobres (¡¡cómo no ¡¡) Esta vez has elegido, una vez más, a Haití, a la que has flagelado con terremotos y huracanes (repetidos, una y otra vez) hasta borrarla del mapa. Tu diversión ha costado la vida a casi un cuarto de millón de seres humanos. ¿Satisfecho? ...pues no.
Un mes más tarde, buscas un nuevo “entretenimiento” de los tuyos, y aniquilas a tus peones humanos con nuevos terremotos,
esta vez en Chile, con más de dos millones de afectados y centenares de muertos. Luego, no satisfecho del todo con tu hazaña, decides mandarles (en el colmo de tu mala leche) un maremoto devastador con olas que arrasaron pueblos enteros a lo largo de 500 kilómetros de costa.

Para putear a fondo, sabes escoger bien. Te cebas (como hemos podido ver en Haití y en Chile) en los más pobres, en los más modestos y desgraciados. Sus casas son menos resistentes y, por lo tanto, son las primeras en caer.

Las deficientes leyes humanas penalizan severamente como delito, la no asistencia a un herido o accidentado. Tú, en cambio, permites (sin mover un dedo) que cada día mueran de hambre unos 25.000 niños.
¿Dónde está tu bondad? ¿Dónde está tu omnipotencia? Y ¿Dónde tu decencia?

Tus hazañas superan las del más salvaje de los terroristas. Basta con leer la Biblia, donde se plasma toda la violencia destructiva que puedes llegar a generar. Destruyes ejércitos, pueblos, civilizaciones enteras, etc. Tantas veces como quieres… y sin pestañear.

En la naturaleza todos los padres velan por la seguridad de sus crías y algunos mueren por defender sus vidas. Todos los padres… menos tú. TÚ matas a TODAS las criaturas que creas, a TODAS las has condenado a muerte… y ¡¡ que muertes tan crueles reservas para la mayoría ¡¡. ¿Tanto necesitas que las muertes sean tan dolorosas?
En tu maldad, te atreviste a pedirle a un padre, Abraham, que matase a su único hijo para que te lo ofreciera en sacrificio. Incluso mandaste a tu propio hijo a la Tierra para que muriera crucificado entre torturas. ¡¡ Vergüenza debería darte tanto sadismo ¡¡

Les cuentas a los humanos (a través de tu libro sagrado) que en represalia por desobedecer Adán y Eva unas ordenes tuyas, toda la especie humana tendrá que morir, sin posibilidad de perdón. ¿Cómo puedes ser tan injusto y vengativo? Y no contento con tu decisión criminal, condenaste a los humanos a vivir con enfermedades, a parir con dolor, a pasar privaciones, etc. …durante toda su vida, en su camino hacia la muerte.

Me parece intolerable y exageradamente desproporcionada tu avasalladora venganza. Pero lo que no tiene explicación es que también condenes a muerte a las demás especies animales y vegetales… Porque sí.
¿En que te hemos faltado los demás animales? ¿Qué hemos hecho de malo para merecer también tu desprecio y tu condena? ¿Qué coño te has creído?

A los bonobos nos asquea tu obsesión por el sexo. La prohibición del sexo se refleja en uno de tus mandamientos, el sexto: “No cometerás actos impuros..”
Tu repudio del sexo llega hasta el extremo paranoico de evitar que tu hijo naciera como resultado del sexo entre esposos y le obligaste a nacer de una virgen. Al parecer inseminada por una paloma en un delirante acto de zoofilia.

Puestos a hablar de tus desviaciones sexuales quiero hacer notar que, en tu libro sagrado, promocionas el incesto al propiciar el sexo entre hermanos, entre padres e hijas y entre hijos y madre. ¿Cómo sino puede explicarse la descendencia humana a partir de una sola pareja, Adán y Eva?

A propósito... ¿Por qué blancos los dos? Ahí se te vio el "plumero" racista.

Te hago responsable subsidiario, por ser su padre celestial, del comportamiento misógino de tu hijo Jesucristo que, en lugar de luchar contra la discriminación de la mujer en aquella época, fomentó y reforzó dicha discriminación al escoger a 12 apóstoles machos, despreciando para este cargo a la mujer.
El vergonzoso ejemplo de tu hijo ha hecho posible que, 2000 años después, desde tu iglesia se siga discriminando a la mujer.


Tu desprecio para con la mujer ya lo haces patente en el preciso momento de la Creación. Creas al hombre y, al notar que falta algo, creas a la mujer a partir de una parte irrelevante del cuerpo del hombre… una costilla ¡¡. La humillación está servida.
¿Tanto te costaba crearla de la misma manera que creaste al macho y en el mismo momento? En los “detalles” de tus actos se demuestra tu falta de respeto hacia la mujer y tu evidente espíritu misógino.


Me cuentan que en tu libro les transmites a los monos domésticos que para vengarte de los que no te han obedecido y para premiar a los que han seguido tus disparatados consejos, vas a organizar un gran Juicio Final para juzgar a los animales de la especie humana (sólo a ellos, ya que los demás no cuentan para ti ni para tu Paraíso). Eso sí, les juzgarás según tus criterios, es decir, al estilo fascista. O lo que es lo mismo: sin tribunal y sin abogado defensor. Tú acusas, Tú juzgas y Tú condenas.

No creas que te será todo tan fácil. Te auguro que cuando llegue la hora del Juicio Final y ante el clamor de todos los seres que creaste y que luego mandaste a la muerte, serás juzgado el primero, para que respondas de todas tus fechorías.
Serás condenado por unanimidad y tendrás el honor de inaugurar las penas eternas del infierno.
Serás el primer “cliente” de ese infierno que creaste para torturar más allá de la muerte, a las criaturas que se revelaron ante tus enormes injusticias.
Allí, durante toda la eternidad, te verás obligado a soportar tu propia medicina.

Nosotros los bonobos, en esa ocasión, tampoco seremos protagonistas. Nos limitaremos a ser testigos del espectáculo y, no dudes, que aplaudiremos con todas nuestras fuerzas…el esperado veredicto final.


Ringo Makumba ..(en mi nombre y en el del resto de las especies).

lunes, 2 de junio de 2008

VUESTROS CUERPOS

Os estudio en vuestro hábitat y cada vez me sorprendo más con vuestro “look”.
Estéticamente hablando sois unos animales verdaderamente feos.
Si una bella estética es la armonía entre la curva y la recta, lo vuestro no tiene solución.
Se que os “picareis” ante mi observación. Es normal, ya que vuestra soberbia no puede soportar que un animal de otra especie os cante las verdades, pero en realidad, me da igual.

Si por una vez fueseis capaces de ser honestos al analizaros a vosotros mismos, os propondría un ejercicio que os demostraría, bien a las claras, lo que os digo.
Claro que para que funcionara tendríais que aportar vuestra mejor predisposición para un análisis objetivo e imparcial, cosa harto difícil por no decir imposible, tratándose de vosotros.
De todas maneras, por si algún día os atrevéis a ser honestos con vuestra estética de especie, voy a sugeriros un experimento:
Primero deberéis sentaros ante el televisor y observar un documental que trate sobre cualquier tipo de fauna.
Luego intentad observar con ojo crítico un determinado grupo de animales de la misma especie de los que aparecen en el documental, mientras mentalmente valoráis la media estética del grupo escogido.
Repetid esto con los peces, mamíferos, aves, etc. que hayan salido en el film. Seguro que acabareis fascinados por su belleza y elegancia.
A continuación salid a la calle y mientras os paseáis por una vía transitada id haciendo la media estética de vuestra especie a medida que vayáis encarando individuo tras individuo.
Veréis como el mundo se os cae a los pies ¡¡.


Mirad que los bonobos, chimpancés y gorilas somos bastante feos… ¡¡ Pero vosotros llegáis a despertar nuestra compasión ¡¡….
¡¡ Que barrigas, que piernas, que culos, que “caretos”… y que expresiones de hastío y aburrimiento ¡¡¡ Añadidle a vuestra imagen de pena, vuestro olor a “humanidad” y la cosa se agrava hasta límites insospechados.

Cierto que habrá algunos elementos que os llamaran la atención por su belleza y elegancia, pero os recuerdo que en todos los análisis debemos fijarnos en la media para valorar el conjunto.

También os debo decir que nuestra pena por vosotros se trasforma en hilaridad cuando nos decís que estáis hechos a imagen y semejanza de Dios ¡¡¡
Yo, una vez más os digo que, visto lo visto, si fuera de vosotros, me buscaría a otro a quien adorar y venerar.

Como me he propuesto analizar a fondo tanto vuestro comportamiento como vuestra morfología, empezaremos con el cometido de análisis físico hoy mismo, aunque en el futuro siempre lo relacionaremos con vuestro comportamiento.

Vuestro cuerpo, como el de cualquier otro animal, se inicia como un diminuto huevo del tamaño de uno de estos puntos… Este huevo es 2000 veces más grande que el espermatozoide que lo ha fertilizado. El punto empieza a crecer y a dividirse y, después de 266 días, sale del útero moviéndose y boqueando. El bebé seguirá creciendo hasta llegar a la madurez física, al cabo de 25 años. Pasarán 25 años más y vuestro cuerpo empezará a envejecer. Otros 25 años os llevarán a las puertas de la muerte y, finalmente, abandonareis esta vida boqueando como el día en que nacisteis. Pasareis a ser polvo que servirá para construir a otros seres animales o vegetales.

Observando vuestro cuerpo quedo más impactado por vuestras carencias que por vuestras presencias, destaca más lo que os falta que lo que tenéis.
No tenéis garras o colmillos con los que poderos defender y, puestos a “no tener” os faltan incluso las glándulas venenosas que protegen a tantos y tantos invertebrados.

Habéis perdido vuestro pelaje natural y vuestra piel se ha debilitado. Al haberos convertido en bichos pelados y débiles, os dañáis vuestra piel fácilmente con espinas o superficies duras, y si bajan un poco las temperaturas debéis cubriros con pieles de otros animales o con “cortezas” sintéticas o de origen vegetal. Como no tenéis armadura natural, no tenéis más remedio que buscarla artificial.

Lo triste de vuestra condición de humanos es que, al ser monos domésticos, os veis obligados a cubrir vuestros cuerpos aunque os estéis asando de calor en pleno verano, por razones sociales o religiosas. Vuestra autodomesticación os ha traído vuestra frustración. Valga ello como un ejemplo más que nos sirve para ilustrar vuestra nula inteligencia.

Os desplazáis sobre vuestras patas traseras, mientras tocáis el piano con los dedos de las delanteras y eso os hace peculiarmente divertidos a nuestros ojos.
Nosotros, los bonobos, practicamos el bipedismo a menudo, pero siempre que tal postura nos sea de utilidad como, por ejemplo, cuando transportamos ramas o grandes cantidades de fruta…. Vosotros, en cambio, adoptáis esta postura permanentemente. Por culpa del bipedismo permanente reducís a la mitad la posibilidad de manipular objetos, nosotros la mantenemos entera en nuestras cuatro patas.

Vuestra postura es incómoda, poco eficaz y reduce a la mitad vuestra velocidad en comparación a la de cualquier otro mono.
Cierto es que el bipedismo os permitió esgrimir armas, pero ello inició una escalada armamentística que terminará con vuestra extinción y la de gran parte del planeta Tierra.

El resultado de vuestro bipedismo, es que vosotros, a diferencia de nosotros, tenéis hemorroides, problemas de columna, varices, etc.
Vuestra postura bípeda provoca gran presión sanguínea sobre el recto y eso os genera las hemorroides. El tener que soportar todo el peso de vuestro cuerpo sobre dos columnas en lugar de las cuatro que utilizamos los demás primates os provoca un aumento de la presión sanguínea en vuestras piernas, lo que provoca las varices y la presión del peso sobre la columna vertebral os castiga las vértebras. Sólo hace falta ver el perfil de vuestros ancianos para que uno se de cuenta de cómo os ha castigado vuestra evolución.

Ah ¡¡ Y si no creéis en la evolución porque sois creacionistas.. lo tenéis aun más claro, ya que entonces deberéis admitir que vuestro creador era un auténtico chapuzas ¡¡.

Pero sigamos, las rodillas también las tenéis mal diseñadas para la carga que deben soportar por culpa del bipedismo, esta es la razón por la que tantos y tantos de vuestros mayores deban pasar por el quirófano (consultad las listas de espera).

Vuestro codo es otra chapuza de diseño ya que deja nervios sin proteger, lo que propicia intensos dolores cada vez que os dais un golpe en esta zona. Y vuestro cráneo es demasiado frágil para proteger vuestro “disco duro” de cualquier impacto de mediana intensidad.

A la hora de parir vuestras hembras las pasan canutas. Las nuestras se manejan sin problemas a la hora de parir, no necesitan ayuda y se sacan la cría con sus propias manos. En cambio vuestras hembras, por culpa del bipedismo, tienen el canal del parto en curva, ello os obliga primero empujar la cabeza en una dirección y luego en otra para que pueda salir vuestra cría. El resultado es un parto doloroso, lento y en ocasiones lesivo e incluso mortal para madre y niño. Muchas debéis recurrir a la anestesia epidural o a la cesárea y en todo caso vuestros gritos son desgarradores.

Claro que aquí, a parte del mal diseño de vuestro cuerpo, topamos con el castigo de vuestro supuesto creador al condenaros a “parir con dolor” como venganza por haberle comido una manzana de su huerto en el Paraíso Terrenal, detalle que, por otra parte, nos habla de su inmensa justicia y bondad.

Vuestro sistema inmunológico es de pena, debéis lavaros las manos antes de comer, mirar fechas de caducidad de productos, lavar la fruta y la ropa, ducharos o bañaros y desinfectar a diestro y siniestro para alejar todo tipo de infecciones, mientras, cualquier otro animal puede sobrevivir sin problemas saltándose todos esos pasos.

En vuestros machos el canal urinario pasa por dentro de la próstata…otra chapuza. La próstata es una glándula que se infecta fácilmente y que con el tiempo puede convertirse en uno de los cánceres más frecuentes en vuestros machos. Si se produce una hiperplasia benigna de la próstata, lo que suele ocurrir a vuestros mayores de 50 años, esta comprime la blanda tubería urinaria y la bloquea, lo que dificulta la micción. Cualquier fontanero novato diseñaría mejores cañerías para vuestra orina.

Hay otras chapuzas en el diseño corporal que compartimos, así, mientras los ovarios de nuestras hembras funcionan bien dentro de nuestro cuerpo, vuestros (y nuestros testículos) deben colgar fuera del cuerpo para que funcionen bien ya que el exceso de temperatura provocaría infertilidad y, precisamente, al colgar fuera del cuerpo órganos tan sensibles dentro de un saquito sin protección, son propensos a recibir dolorosas sensaciones al menor golpe.
Como veis, vuestro “diseñador”, a parte de ser un pésimo arquitecto, ingeniero y fontanero adolecía de toda falta de previsión.

Por otra parte como los testículos se forman en el vientre y deben bajar hasta el saco escrotal, dejan dos trayectos vulnerables en esta pared. Este punto, llamado canal inguinal, puede acabar en una hernia que deja que salgan los intestinos y queden atrapados sin remisión debajo de la piel, cortando el flujo de sangre a los testículos y a los propios intestinos. En algunos casos los testículos no llegan ni a bajar.

Vuestras hembras pueden quedar preñadas a los 10 años, con la primera regla, pero su cuerpo no esta aún preparado para la maternidad con lo que las pobres padecen graves secuelas.

Durante la gestación vuestro cuerpo intenta cargarse a vuestro propio feto en una lucha inmunológica. El cuerpo de la madre considera al futuro bebé un cuerpo extraño, y si el bebé tiene un RH diferente, muere.
Al nacer vuestras crías, al poco tiempo, sois víctimas de la “depresión posparto” como si os arrepintierais de lo que habéis traído al mundo. ¡¡ En realidad deberíamos ser los bonobos los que nos tendríamos que deprimir con cada humano traído al mundo ¡¡.

La menstruación también tiene tela. Empezando con el síndrome premenstrual que hace a vuestras hembras más agresivas, para a continuación preparar al cuerpo para un embarazo que casi nunca ocurre. Durante este período debéis y debemos soportar dolores (en algunos casos incapacitantes) sangre, manchas, malos olores, retención de agua, etc. todo de manera inútil, ya que terminamos por tirar el “forro natalicio” cada mes a la basura o al inodoro. ¡¡ Pobres hembras ¡¡, en vuestro caso deberéis pasar a lo largo de vuestra vida unas 552 veces por esta tortura inútil.

Mientras los machos producen esperma fresco cada día, las hembras nacen ya con toda la dotación de óvulos, con lo que al cabo del tiempo, los que quedan, están envejecidos, no son funcionales o propician taras en el feto.

Tenéis un coxis que ya no os sirve para nada. Algunos niños aun nacen con una cola, lo que pone en el más absoluto de los ridículos a los creacionistas.



Tenéis el dedo pequeño del pie que no os aporta nada y un apéndice y unas muelas del juicio que sí sirven…. Aunque sólo para daros problemas. Sólo un 5% de humanos tiene los terceros molares sanos y funcionales, mientras que a millones de monos domésticos os deben operar de apendicitis si no queréis morir antes de tiempo.

Los machos tienen pezones…aunque no pueden dar de mamar y las hembras diminutos vestigios de conductos seminales escondidos detrás de los ovarios….aunque no pueden inseminar. ¡¡ Chapuza tras chapuza ¡¡.

Vuestro sentido del olfato roza lo ridículo y no puede competir con el de la inmensa mayoría de mamíferos.

Tenéis un trío de músculos intrínsecos del pabellón auricular que aparentemente os permitían mover las orejas como los conejos, pero ahora ya no os sirven para nada, ya que os habéis quedado con las orejas quietas.

En el 1% de los humanos aparecen costillas cervicales que son restos de vuestra época reptiliana y que ahora sólo os sirve para provocar problemas nerviosos y arteriales.

Tenéis un tercer párpado atrofiado en un rinconcito del ojo que no os sirve para nada. Sólo sirve para recordaros la evolución de vuestros cuerpos pues lo poseen aun aves y reptiles a los que les es de gran utilidad para proteger y limpiar el ojo.

Algunos presentáis el llamado “Tubérculo de Darwin” en vuestras orejas, que tampoco os sirve para nada, aunque antiguamente os ayudaba a centraros en ruidos distantes.

Algunos poseéis el músculo subclavio, un pequeño músculo situado bajo el hombro, que va desde la primera costilla hasta la clavícula, os podría ser útil si los humanos aún caminaseis a cuatro patas. Algunos tenéis uno, otros ninguno, y unos pocos tienen dos, en todo caso ahora ya os son inútiles.

El músculo palmar (largo y estrecho) os recorre el codo hasta la muñeca y está ausente en el 11% de los humanos modernos. Antes os era importante cuando vivíais en los árboles, os era útil para colgaros y trepar. De todas maneras hoy en día vuestros cirujanos lo aprovechan para emplearlo en cirugía reconstructiva.

Otra cosa que ya no os sirve para nada es el músculo erector del pelo. Ciertos haces de fibras musculares lisas permiten a los animales erizar su pelaje para mejorar su capacidad de aislamiento o para intimidar a otros animales. A los humanos al haber perdido el pelo sólo os sirve para tener “piel de gallina”.

También os es inútil el músculo plantar que antes usabais como aun hacemos nosotros y los demás primates para poder agarrar objetos con los pies. Vosotros ya habéis perdido esta virtud de vuestras extremidades inferiores, mientras que nosotros conservamos las de nuestras cuatro extremidades. A un 9% de vuestra población humana ya les ha desaparecido pero los demás aun lo lleváis encima como testigo de vuestro pasado evolutivo. ¡¡ Pobres creacionistas, que crudo lo tienen con tanta evidencia ¡¡
Chimpancés, gorilas y bonobos contamos con 14 costillas, los humanos al ser más imperfectos sólo tenéis 12, únicamente un 8% de vosotros nos iguala en número de costillas.

Los restos de un órgano sexual femenino parecido a un útero no desarrollado cuelgan del órgano de la próstata masculina. Mientras que el escroto de vuestros machos no es más que una vulva soldada. Si os levantáis el pene y os miráis el escroto por debajo veréis perfectamente la línea de soldadura.

Otra enorme chapuza es vuestro imperfecto ojo. En la retina, las células nerviosas se sitúan por delante de las fotorreceptoras, las capas de células de la retina tienen una disposición inadecuada que provoca desprendimientos y el nervio óptico tiene que atravesar esta capa interna, lo que crea el punto ciego. Como veis un auténtico desastre de diseño.
Y vuestro oído es tan simple e imperfecto que se le escapa la captación de los ultrasonidos, cosa que no sucede con otros muchos animales.

Los sistemas de defensa en vuestros cuerpos a veces se vuelven contra vosotros mismos provocando ciertas enfermedades auto inmunes, como ciertas formas de reuma o el lupus.

Ante tantas y tantas imperfecciones, taras y chapuzas ¿Cómo os atrevéis a insistir en que vuestros cuerpos son la obra más perfecta de la Creación?

Muchos animales cuando escasea la comida o cuando los factores abióticos hacen difícil la vida hibernan o estivan, de esta manera pueden sobrevivir durante meses hasta que las condiciones les vuelven a ser favorables, en cambio vosotros, ante esta tesitura, sólo tenéis la alternativa de LA MUERTE.

Algunos antropocentristas me diréis que vuestro cerebro es vuestro tesoro “ya que sois los seres más inteligentes de la Tierra”, pero seguro que empalidecéis cuando os enseñe fotos de bosques quemados o talados, de naturaleza destrozada por vuestra polución, de imágenes de guerras o de masacres terroristas, o cuando os haga leer declaraciones de políticos o de obispos; o cuando os muestre los gráficos del cambio climático, de la extinción de especies animales y vegetales, o simplemente, cuando os lleve de la mano a beber agua de vuestro grifo.

Viendo los resultados obtenidos con la explotación de vuestros cerebros quizá cambiéis de opinión y penséis que vuestro cerebro probablemente es la parte más abominable y prescindible de vuestro cuerpo.
Os recuerdo que no necesitáis libros de normas religiosas ni códigos morales para ser individuos afectuosos, tiernos, pacíficos y respetuosos con la Naturaleza. Eso ya está en vuestra naturaleza animal, lo que os pierde es, precisamente, vuestra naturaleza humana.

En fin, considerando vuestras carencias, vuestros órganos inútiles, vuestro abominable comportamiento, vuestro olor y lo feos que sois… ¿Quién se atreve a hablar de “diseño inteligente”?.


Que vuestra fealdad no os oculte la belleza de la Naturaleza





martes, 15 de abril de 2008

LA CONTROVERSIA CREACIÓN-EVOLUCIÓN

Hasta bien entrado el siglo XVIII creíais que tan­to las formas ani­males como las vegetales eran fijas, que todas ellas habían sido crea­das en su forma ac­tual y que nunca habían sufrido va­riación. Esta creencia acomodati­cia enca­jaba de lleno con la idea de un Dios Creador y por ende nada quedaba por explicar y nada cabía pre­guntarse.

Afortunadamente el de­sarrollo de la geología y paleontología permitió a al­gunos científicos inquie­tos lan­zar sus propias ideas en lugar de acep­tar a pies junti­llas los dogmas impuestos por la religión, estúpidos a todas luces.

Algunos miembros de la Iglesia sorpren­dieron al mundo con afirmaciones taxativas, como las vertidas por el arzo­bispo de Irlanda en 1654, al manifestar públicamente que la Creación había tenido lugar el día 26 de octubre del año 4004 antes de Cristo, a las 9 de la mañana, según la informa­ción contenida en el Antiguo Testamento.
Huelga decir que en lugar de internar de inmediato al arzobispo en un frenopático para su tratamiento, se lo dejó “suelto” para que pudiera seguir ejerciendo su “sagrado ministerio”.

Los científicos descubrieron que donde ahora había monta­ñas, anteriormente hubo mares, que en el norte de Europa había fósiles que denotaban un pasado tropical y que en el centro de Europa había habido un desierto.

Paralelamente se descubría una fauna y flora totalmente distinta a la de hoy día, y que se hallaba distribuida en distintos estratos que además ofrecían la peculiaridad de diferenciarse más de las especies actuales, cuanto más antiguos eran. Ello implicaba un cambio continuo de formas, ya que aparecían nuevas especies a la vez que otras desaparecían de los estratos más modernos. Se detectaba también una variación evidente en la abundancia, pues especies que habían aparecido en estratos inferio­res (más antiguos) se hacían paulatinamente más abundantes en estra­tos intermedios para luego ir desapareciendo hasta extinguiese en los estratos superiores (más recientes).

Todo ello significaba que los seres vivos habían cambiado de una forma que no encajaba en el concep­to de Creación preconizado por las filosofías judeocristianas...y las mismas empezaron a erosionarse de manera irreversible.
Os empezabais a dar cuenta de que os habían engañado.

Ante el empuje de la ciencia y habiéndose quedado “con el culo al aire”, los expertos en interpretaciones bíblicas de carácter progresista, declararon que la historia de la Creación no debía interpretarse en sentido literal, sino de forma simbólica (no les quedaba otra alternativa).

Este nuevo enfoque de­jaba vía libre a los cien­tíficos para que discutieran la evolución del "cuerpo" humano, aunque se les exigía que el estudio de la natu­raleza y origen del "alma" quedara como materia reservada a los teó­logos.

No obs­tante, la doctrina de la Iglesia que se apoyaba en el pensamiento medieval quedó ya irre­versiblemente afectada.

Después de aquello, los dogmas de la Iglesia se fue­ron desmoronando para ser reemplazados de manera gra­dual, pero firme, por la lógica de las i­deas cientí­ficas, muchísimo más razonables.

La Iglesia apeló a la Teoría del Diluvio Universal, en la que se proponía que las especies extinguidas lo habían sido por causa del Diluvio Universal.
De nuevo la “Santa Madre Iglesia” quedó en el más absoluto de los ridículos al verse que no había una sola capa de seres extin­guidos sino muchas y muy separadas cronológicamente (lo que implicaría la existencia de muchos Diluvios Universales).

Georges Cuvier lanzó para explicarlo la Teoría del Ca­tastrofismo, en la que sugería que el mundo había sido creado varias veces terminando cada vez con una destrucción total. A su muerte en el año 1832, ya se habían calculado un total de 27 destrucciones tota­les a la vez que 28 Creaciones...
Con ello, el pobre infeliz, al intentar arreglar la “Divina” mentira de la Creación, sólo conseguía enredarlo todo un poco más ya que, con su absurda teoría, no hacía otra cosa que presentaros a un Dios desequilibrado y esquizofrénico que tan pronto construía como destruía lo que había creado, en un frenesí sin control.

Naturalmente la oposición a toda teoría evolutiva fue te­rrible, y el propio Darwin se vio obligado a demorar la publicación de " El origen de las especies " hasta unos 20 años después de sus via­jes, haciéndolo sólo al verse forzado por las circunstancias, al en­viarle Alfred Russel Wallace un artículo para que se lo comentara y descubrir que el mismo contenía su propia teoría de la evolución resu­mida.

En tiempos modernos y ante la creciente evidencia cientí­fica de la Evolución que hace imposible refutar las pruebas, apare­cieron autores de tendencia judeocristiana que pretendieron de alguna manera salir del paso intentando explicar la Evolución dentro de la Creación.

Uno de ellos fue el filósofo jesuita francés Teilhard de Chardin, el cual lanzó una idea muy poé­tica, aunque muy poco científica, que consistía en aseverar que en la formación del Mundo habían existido tres etapas.

En la primera etapa se habría consolidado la corteza de la Tierra para, en una segunda fase llenarse de seres vivos en preparación para la tercera etapa, en la que consideraba como única actividad la aparición del hombre, cual guinda que remata el "pastel" de la Creación.
Como podéis ver este “sagrado” representante de vuestra especie pensaba que el mundo había sido creado en función de un primate y, naturalmente, ese mono debería pertenecer a su especie… no faltaría más ¡¡.

Su fanatismo especista llegaba al paroxismo, ya que este sujeto atri­buía a la Tierra (Geosfera) dos envolturas: una sería la Biosfe­ra, donde estarían los seres vivos y la segunda sería la Noosfera, o envoltura del …¡¡ pensamiento humano !!.
Como puede verse una vez más topa­mos con teorías marcadas por el más delirante antropocentrismo...

Teilhard de Chardin representaba la Evolución como una espiral, o lo que es lo mismo, como una línea continua que se remonta hasta lo más alto...hasta el punto "Omega". Así, según él, la Evolución; va su­perando niveles más complejos para perfeccionarse cada vez más y lle­gar al final de la espiral donde se encuentra "el sumum" de la perfec­ción, es decir, el Hombre...más allá del cual sólo se hallaba el punto Omega, su símbolo de Dios.
Si Teilhard de Chardin no hubiese estado tan obsesionado por el hom­bre y hubiese dejado de lado su soberbia de especie para aplicar en su lugar el más elemental sentido común, sin duda hubiera cambiado su espiral por el árbol… pero sus luces intelectuales ciertamente no daban para más.

La Evolución no se manifiesta en una única línea, sino en varias, y por ello se representa mejor en forma de un árbol con sus correspondientes ramas, que en forma de espiral. Observando el árbol de la Evolución nos planteamos la siguiente pregunta, ¿Hacia dónde conduce el supuesto progreso?. Todas las ramas crecen, acercándose o separándose, ¿Cual de estas ramas conduce al punto final de la Evolu­ción (en caso de que la Evolución tenga tal punto final)?.

El pro­greso implica siempre una mejora y en cambio vemos que la Evolución, en la mayoría de los casos, no sólo no conlleva una mejora sino que ha llevado a la extinción de numerosas especies.

En efecto, de las innumerables especies animales que han existido se cree que hoy día vive sólo el 1 % del total, lo que prueba que el destino final de la mayoría de las especies es la extinción.
O lo que es lo mismo, que caso de existir un creador, arquitecto de la vida, debería ser un autentico chapuzas ya que se le venía abajo todo lo que creaba.

Considerando por ejem­plo a los reptiles, vemos que la mayoría de sus representantes actua­les son diminutas criaturas, si los comparamos con los enormes y pode­rosos dinosaurios de antaño, hoy ya extinguidos, los cuales en algunos casos llegaron a medir hasta unos 30 metros de longitud y pesar unas 40 toneladas.

Si por otra parte comparamos mamíferos con peces cabe pre­guntarse, como hace George Williams, dónde se halla mayor complejidad pues si analizamos la estructura cerebral ciertamente definiremos al mamífero como más complejo, pero en cambio si consideramos otros pun­tos como la histología tegumentaria, los peces superan en mucho a los mamíferos. Darwin manifestó en muchas ocasiones que el ojo humano, aún siendo maravilloso, podría haber sido mucho mejor diseñado, y que era absurdo considerar que un animal es superior a otro puesto que el hombre siempre considera como superior al que haya desarrollado más su sistema nervioso, lo cual no deja de ser una opinión parcial, subje­tiva y antropocentrista.

No existe un sistema superior a otro. Por la misma regla de tres podríamos decir que si un pequeño coagulo sanguíneo formado por iones de calcio, plaquetas y fibrinógeno se forma en el cerebro, el individuo víctima del severo infarto cerebral puede perder toda conciencia de si mismo de lo que le rodea… para siempre, con lo que se demostraría la superioridad del sistema circulatorio sobre el nervioso.

En cuanto a lo de que el hombre es la “maravilla suprema” de la Creación…. No nos hagáis reír más que ya no podemos con nuestro costillar de tanta carcajada ¡¡
Pero ¡¡ si no resistís ni la comparación con el perro !!
¡¡ El perro está infinitamente mejor “diseñado” que vosotros !!

Si comparamos al hombre con el perro, está claro que el perro posee una piel más resistente que la del hombre, lo que le per­mite, entre otras cosas, solventar los problemas de los diferentes cambios de temperatura que se dan a lo largo del año mientras que el hombre debe recurrir a diversos artículos de abrigo para paliar sus debilidades epidérmicas.

El perro sin duda tiene un olfato muy supe­rior al humano, lo que le capacita para poder detectar objetos ente­rrados a una notable profundidad,...
¡Cuántas y cuántas veces ha de­bido el hombre agenciarse la ayuda del perro para poder seguir deter­minadas pistas!.

El sistema auditivo del primate humano es una mera caricatura del equivalente en el perro el cual puede incluso llegar a distinguir ultrasonidos.

El perro puede comer durante toda su vida alimentos vertidos sobre las calles de una ciudad sin mayores proble­mas. Imagi­nemos, por un momento, cuan larga sería la lista de dolen­cias que ate­nazarían al ser humano de imitar tal comportamiento.

Si comparamos ahora la dentición de uno y otro es evidente que la del perro (apta incluso para triturar huesos) supera con creces a la débil dentadura humana. Cuando en un lugar solitario el hombre se encuentra con un perro agresivo, tenemos muy claro quien corre delante de quien.

A pesar de tales evidencias en favor del perro pocos huma­nos se atreverían a dictaminar que el perro es superior al hombre.


Los vegetales y los animales están constituidos por un conjunto de células: y éstas muestran en todos los casos los mismos componentes, así como la misma organización. Las proteínas, elementos básicos en la composición celu­lar, están formadas por 25 aminoácidos que son los mismos en todos los seres vivientes, ya sean animales o plantas.

Los mecanismos de naturaleza química de las principales funciones celulares, tales como: la respiración celular, la síntesis de proteínas, etc., son las mismas en todas las células animales o vege­tales. En todas las especies, las células responsables de la repro­ducción sexual están constituidas según el mismo esquema y funcionan de la misma manera, lo que permite que tanto vegetales como animales mantengan constante el número de cromosomas característicos para su especie.

A pesar del paso del tiempo, la organización del esque­leto sigue un mismo patrón en los vertebrados terrestres. Sus cuatro extremidades presentan cinco dedos en las formas originales. Tal es­tructura ha ido desapareciendo en algunas especies, a pesar de haberse conservado en los primates. Pero cuando esta estructura se ha modi­ficado lo ha hecho de manera paulatina, como queda demostrado en el registro fósil de la evolución del caballo, por ejemplo. Incluso en los casos en los que los miembros superiores han ido evolucionando hasta conver­tirse en alas, la estructura esquelética mantiene los mismos componen­tes. Los estadios evolutivos de las especies se plasman en los esta­dios sucesivos por los que pasan sus embriones.

Todo ello naturalmente sugiere que los seres vivos pro­vie­nen de un tronco común, del "tronco" del "árbol" de la evolución.

La Evolución es un proceso que se da de una manera conti­nuada al estar sometidos los seres vivos a una presión constante; ello significa que la especie que no sea capaz de adaptarse a los cambios selectivos del ambiente estará condenada a la extinción sin remisión.

Gracias a la diversidad genética se da una mejor adaptación a la presión ambiental que selecciona. Las condiciones que posibilitan la evolución biológica (diversidad genética y cambios ambientales) se dan en el mono domestico y su entorno, y por ello el animal humano ha evolucionado, evoluciona, continuará evolucionando y posiblemente se extinguirá (como se han extinguido ya el 99 % de las especies que han poblado la Tierra, entre ellas varias especies de Homo).

Al in­vestigarse paso a paso las funciones celu­lares y las reacciones quí­micas de las molécu­las complejas, cada vez pa­rece menos posible que pueda existir una influencia externa que actuara sobre las molé­culas. Año a año va aumentando el número de científicos que apoyándose en cifras y formulas de­claran que la vida pudo empezar perfectamente sin la in­fluencia de ningún Dios.
Pocos se escandalizaron al oír a Monod ma­nifestar, "El puro azar, y nada más que el azar, la libertad absolu­ta y ciega, es lo que constituye el fundamento de ese maravilloso edifi­cio que es la evolución".

El hom­bre ya no era la coronación de la Creación, a imagen y semejanza de Dios, se había logrado "liberar" de aquel orden jerárquico deriva­do de nociones medievales.



Se empezaba a sustituir la estupidez por la sensatez.

Que la sabiduria del bonobo os acompañe.

sábado, 12 de abril de 2008

"RACIONAL" O "IRRACIONAL" (II)



Los registros histó­ricos de las más variadas cultu­ras desarro­lladas por el mono domestico tratan de ex­plicar su propia creación, propiciada casi siempre por dioses todopo­derosos que llenaron la Tie­rra con otras criaturas para que el primate humano pudiera utilizarlas en su propio benefi­cio.

Para los Dogones, Amma creó el universo a partir de la par­tícula diminuta del más pequeño grano de cereal, el fonio, el cual contiene en potencia los cuatro elementos (fuego, tierra, agua y ai­re).

Para los japoneses, cuando la tierra todavía flotaba en la superficie del agua se aparecieron tres dioses: el dios del agua, el dios de la eternidad y el dios del martillo. A continuación se forma­ron otros seis dioses: el dios de la arcilla, el de la arena, el de la riqueza, el de la vivienda, el de la razón y el de la belleza.
Al final hizo su aparición una pareja de dioses: Izanagui e Izanami, a los cuales el dios del cielo les pidió que secasen la tierra.
Al re­mover las aguas del mar acumularon tal cantidad de sal que se formó una isla.
La pareja de dioses bajó a esta isla, y en ella construyeron un palacio y más tarde se casaron.
De este matrimonio nació Japón y seis dioses más, a saber: el dios de los mares, el de los ríos, el de las llanuras, el de las mon­tañas, el del viento y el de los árboles.

Según los tártaros, en un principio Dios volaba alrededor de la Tierra junto con un hombre y una pareja de ocas negras.
En una ocasión Dios se hallaba despre­venido y el hombre recogió las aguas con ayuda de la brisa y las lanzó contra la figura de Dios; al hacerlo tropezó y cayó al agua. Dios le salvó de perecer ahogado pero le instó a que bajase al fondo del mar para traerle un poco de barro. Así lo hizo, y tomando Dios el barro y arrojándolo sobre la superficie del mar dijo; " Que se haga la tierra ", y de esta forma hizo nacer la tierra.

Según un escrito babilonio, el dios Marduk, aconsejado por otros dioses, decidió crear a la humanidad. Para ello encadenó al dios Kingu (que se había revelado contra él), le sometió a tortura, y de su sangre, el dios Ea creó la humanidad.

Según el Hinduismo, nuestro mundo es cíclico y se caracte­riza por la encarnación de los seres vivos y la destrucción del uni­verso seguido de una nueva creación. Cada era cósmica esta dividida en miles de ciclos. Al final de cada era, los dioses, el universo y los seres, son destruidos y sumergidos en el agua, siguiendo luego un período de reabsorción.
Brahma es el creador del primer mundo y de cada era cósmica.
Svayambu (¡que se creó a sí mismo!) creó a su vez las aguas cósmicas depositando su semilla en ellas. De ahí apareció un enorme huevo de oro del que nacería Brahma. Con lo que sobró del huevo (las cáscaras) hizo el cielo y la tierra, y entre ambas cáscaras, es decir, entre el cielo y la tierra, coloco el aire.
De su boca salieron los Brahmanes, de sus brazos salieron los guerre­ros, de sus caderas los comerciantes y finalmente de sus pies los ser­vidores. Una vez terminada esta labor se partió en dos para conver­tirse en mujer y hombre.
Los esquimales creen que los primeros hombres brotaron del suelo y uno de ellos se convirtió en mujer.

Los aborígenes de Australia creen que durante un cierto tiempo los animales se parecían a los hombres, copiando incluso el comportamiento de estos, mientras que los hombres se transformaban en animales, en árboles y en minerales.

A los cristianos se les instruye en la creencia de que su Dios fabricó al hombre con barro del suelo y soplando le colocó el alma, convirtiéndole en ser vivo. A continuación creó un jardín en el Edén, y en él colocó al hombre. Acto seguido le hizo dormir, y mien­tras dormía le sacó una costilla, para con ella crear a la mujer.

Los indios Hopi, de Arizona, opinan que la diosa del Oeste creó gran cantidad de animales para que poblaran la tierra. Luego la diosa del Este fabricó de barro una mujer y más tarde un hombre, cu­briendo a ambos con un velo. A continuación las dos diosas cantaron a dúo para dar vida a estas dos figuras, les enseñaron una lengua y como cuidar de la tierra. Luego la diosa del Este se los llevo a su casa sobre el arco iris, donde permanecieron durante cuatro días antes de empezar la aventura de la vida por su cuenta.

Según los Incas, los hombres perecieron por causa de un diluvio que acaeció en los Andes, a excepción de una pareja que tuvo la fortuna de refugiarse dentro de un tambor. Viracocha, el dios crea­dor, volvió a fabricar hombres modelando figuras con arcilla, pintándolas y colocándoles un vestido y un peinado particular. A cada figura le dio vida y unas costumbres determinadas. Una vez listas, las mandó a la tierra, apareciendo en ella a través de montañas, lagos, cuevas y árboles.

La creación de la tierra, según los Aztecas, fue propicia­da por el quinto sol. El dios Quetzalcoatl recibió la orden de re­crear al hombre con huesos de sus antepasados que había de bajar a buscar en las profundidades subterráneas. Recuperados los hue­sos, los depositó en un lugar llamado Tamoanchan donde otros dos dio­ses los pulverizaron. Quetzalcoatl hizo sangrar su pene sobre este polvo de huesos mientras los otros dos dioses hacían penitencia. Así se creó al hombre.

Para los Mayas, los dioses Tepeu y Gucumatz hicieron muñe­cos de madera parecidos a hombres que poblaron la tierra, y aunque hablaban como hombres, no tenían alma ni inteligencia...fue sólo un ensayo. Luego de maíz amarillo y de maíz blanco, hicieron la carne de los hombres, y con pasta de maíz hicieron los brazos y las piernas...

Como se ve, la fantasía es tan fecunda que ninguna de estas leyendas coincide. Ciertamente por fantasía no queda. Vuestro barroquismo mental os permite los más floridos delirios.

Evidentemente como todas son diametralmente diferentes queda claro que todas son falsas menos una. E incluso esta es falsa al ser una falacia el ridículo y disparatado cuento de la creación.

Lo cierto es que cada una de estas aberraciones tuvo que ser inventada un buen día por algún sujeto influyente harto de vino, drogas y fiebre. Le contó la historieta al pueblo y como el primate humano es tan “inteligente”se la creyó y luego la fue pasando de padres a hijos hasta el día de hoy.

A los bonobos todas vuestras historias nos causan hilaridad mezclada con estupor. Por una parte nos desencajamos las mandíbulas de tanto reírnos con vuestras ocurrencias. Parece como si intentarais competir entre vosotros para ver quien la dice más gorda, quien desvaría más.
Así nos encontramos que los japoneses creen que la Tierra flota sobre el agua. Que removiendo el mar se forman montañas de sal sobre las que construir palacios.
Los tártaros sin el menor sonrojo nos hablan del dios- satélite (vuela alrededor de la tierra acompañado del hombre y de ¡¡ dos ocas negras!!
Según el hinduismo Brahma nació de un huevo ¡¡ y luego usó las dos cáscaras para crear cielo y tierra, mientras colocaba el “aire” en medio. Diferentes partes de su cuerpo sirvieron para crear diversos tipos de hombres que salieron de la boca, brazos, caderas y pies, para finalmente partirse en dos y convertirse en hombre y mujer a fin de dar origen a un dios travestido. También creen en un dios que se creó a si mismo… y yo os pregunto ¿Para qué crearte a ti mismo si ya existes? ¡¡De locos!!
Los cristianos deliran con barro y una costilla. Mientras que los indios hopi creen que los humanos cabalgan sobre el arco iris. Humanos que, por supuesto, fueron creados al cantar sobre figuras de barro ¡¡
Los esquimales afirman que los hombres brotaron del suelo.
Los incas aseguraron que el hombre existe porque una pareja de humanos logró refugiarse dentro de un tambor para así poder escapar de un diluvio.
Los mayas os creían fabricados de pasta de maíz. Los babilonios os contaron que la humanidad fue creada de la sangre de un dios torturado. Los aztecas lo tuvieron más claro…según ellos el hombre fue creado mezclando la sangre de la polla de un dios con polvo de hueso ¡¡.

Ante tanto disparate, ¿Cómo osáis llamaros “animales racionales”? ¡¡Menudo “morro” tenéis!!
¿Qué tienen de “racional” estas historias, base de vuestras sagradas religiones?

¿Pero qué demonios os habéis fumado?



Que la sabiduría del bonobo alivie vuestra locura...

martes, 22 de enero de 2008

ANIMALIDAD HUMANA (2)

Sois, los animales humanos, (geológicamente hablando) un brote tar­dío en una de las muchas ramas del " árbol " de la Evolución

Las semejanzas entre vosotros y los demás monos no se reducen únicamente a la muy parecida morfología interna y externa así como a las coincidencias bioquímicas, sino que las afinidades se acentúan aun más al considerar la embriología y el proceso de desarrollo. Sólo los que perma­nezcan ciegos para los argumentos científicos se negarán a establecer la correlación inevitable entre el hombre y los demás animales.

En los primeros estadios de desarrollo, el animal humano es prácticamente indistinguible del resto de los mamíferos.



Uno de estos embriones es el vuestro, los otros pertenecen a una vaca, a un cerdo y a un conejo.

¿Cuál es el vuestro? ¿Tenéis problemas para distinguirlo, verdad?

No os quedéis con la duda, al final de este post tenéis la solución.

Pues bien, a pesar de no poderlos diferenciar, a uno le otorgáis un alma, mientras se la negáis a los demás. Uno es intocable… los demás manipulables. ¡Que vergüenza¡


Viendo su parecido, uno no puede pasar por alto la poca imaginación que tuvieron vuestros dioses al crearos. ¡Cada uno parece una copia descarada del otro¡

Las semejanzas cromosómicas y moleculares son verda­deramente impactantes.

Las pruebas bioquímicas han demostrado que las proteínas que constituyen vuestro cuerpo y el de los chimpancés son casi idénticas, diferenciándose sólo en menos del 1 %. Ello implica una relación a todas luces tan próxima que nosotros los bonobos y muchos de vuestros científicos sugerimos que, de no ser por vuestra soberbia de humanos y vuestro deseo de ser "diferentes" a toda costa, los chimpancés y nosotros deberíamos estar ya, y desde hace mucho tiempo, incluidos en vuestro Género, el género Homo.

Ello no os debe sorprender, ya que durante un tiempo, en el siglo XVIII, ya compartisteis el mismo género Homo con el chimpancé.
Lin­neo fue el primero en admitir que el hombre no ocupa un lugar singular en el ámbito de la Naturaleza sino que lo consideró como un miembro del grupo de los Primates. Lo incluyó dentro del género Homo y en la especie sapiens, pero a la vez dándole al propio Homo una segunda es­pecie, el Homo troglodytes, que era ni más ni menos que el chimpancé, considerado en la Edad Media como una raza de hombre pigmeo.

Vuestra soberbia no toleró demasiado tiempo esta situación e hicisteis marcha atrás, y un siglo después el chimpancé fue reclasificado en el género Pan, al cual pertenece hoy en día, pero ahora los biólogos del Instituto de Tecnología de Georgia, en Atlanta, Estados Unidos, después de comparar el ADN de seres humanos, chimpancés, gorilas y orangutanes, piden oficialmente que se reclasifique al chimpancé como parte del género Homo de manera ya definitiva.
Sus estudios apoyan la hipótesis de que el ser humano y el chimpancé deberían estar clasificados en el mismo género, porque no sólo compartimos genomas extremadamente similares, sino también un lapso de generación similar.
Lo mismo opinan científicos de la universidad del Estado de Wayne, en Detroit, Estados Unidos, que realizaron una exhaustiva comparación genética entre ambas especies. Los investigadores revelaron que el código genético del animal humano es un 99,4% igual al de los chimpancés.

Por el momento la ciencia ya os clasifica dentro de la familia HOMINIDAE junto con el chimpancé, el bonobo, el gorila y el orangután.

La verdad es que os debo confesar que los bonobos nos partimos de risa al imaginar vuestras caras cada vez que os hacemos notar que tanto vuestros padres, como vuestros reyes o Papas pertenecen a la familia del gorila y del chimpancé.

¿Qué tal os sienta como cura de humildad?





En mi próximo post escribiré sobre como castigais vuestra piel para ser más "bellos".

martes, 1 de enero de 2008

SOBERBIA HUMANA



Sois soberbios, os proclamáis reyes de la creación, contáis a quien os quiera escuchar que estáis hechos a imagen y semejanza de Dios y que sois inmortales en espíritu. Proclamáis que tenéis un alma que sobrevive eternamente a vuestra muerte a la vez que sin el menor sonrojo os atrevéis a negar un alma a los demás animales.
El alma es sólo para vosotros… ¡ no faltaría más ¡.

Entro en vuestras iglesias y veo por doquier imágenes de vuestros dioses esculpidos a vuestra imagen y semejanza. Para insultaros utilizáis nombres de animales, mientras que para vosotros ser “humano” significa el paradigma de todo lo bueno, de lo mejor. ¡Que vergüenza ¡
Entro en los cementerios y veo con asombro que en el colmo de vuestra soberbia de especie levantáis monumentos y esculturas a vuestros cadáveres.

Desengañaros, ¡ No sois reyes de nada ¡ …. Y menos de lo que llamáis “Creación”.
No podéis erradicar el cáncer. Lo intentáis, pero no sois capaces de dar con la vacuna contra el sida. No podéis con el ébola, y un modestísimo animal unicelular, el Plasmodium malariae, os aniquila sin solución año tras año a millones.. Sois incluso esclavos de vegetales… os esclaviza y mata la planta del tabaco y la elegante amapola del Papaver somniferum.
Lo más patético es que aparte de perder vuestras luchas contra bacterias, virus, protozoos y plantas, os asesináis unos a otros en interminables masacres por ideas, políticas o religiosas.

Me habláis de una especie triunfante ¿Cómo podéis hacer tal aseveración cuando, según la FAO, cada año se os mueren 5 millones de vuestras crías víctimas del hambre… a razón de casi 14.000 niños por día? ¿Son esos números los propios de una especie triunfadora?
La única vez que os veo bajar de vuestro pedestal y tocar de pies en tierra es cuando os oigo decir en los entierros y con cara de circunstancias… “¡¡No somos nada !!”

Además de animales sociales y culturales, no os olvidéis de que sois animales domésticos… sí, ya se que muchos de vosotros arrugareis el morro al oír la palabra “domésticos”. Pues si no os gusta sólo tenéis otra alternativa, “salvajes”.
¡Seguro que ya os parece mejor la primera ¡
Estáis domesticados y esclavizados por vuestras propias leyes. Códigos penales, códigos civiles, códigos religiosos, códigos de circulación…etc. Todos ellos con amenazas de multas, prisión o incluso muerte en caso de infracción. Infracciones que en algunos casos se pagaran con penas eternas en el ¡ infierno ¡ según os dictan los brujos de la tribu.

Me divierto siguiendo a los humanos andando por la calle, de repente se paran todos a la vez. Se lo ordena una máquina, una máquina que llaman semáforo y que acaba de adquirir el color rojo. Ahí tenemos a los “reyes de la creación” esperando nuevas órdenes del semáforo para poder seguir caminando. Finalmente la máquina en verde les da permiso para moverse de nuevo.
Vuestras maquinas, códigos, mandamientos y leyes, más que de libertades ganadas os hablan de libertades perdidas.

Os portáis mal, muy mal. Leed cualquier periódico, y tendréis una relación del comportamiento del primate humano el día anterior. Da pena leerlo, y da más pena el ver vuestra cara de indiferencia al leer.
¿Conocéis a otro animal que se porte mal… aparte de vosotros? ¿Conocéis a algún otro animal que destruya la naturaleza? La evidencia nos muestra que destruís todo lo que pisáis y tocáis.
En 1900 había 2 millones de chimpancés y 325.000 orangutanes, hoy sólo quedan 120.000 v 25.000, respecti­vamente. Entre los gorilas y los orangutanes, el pano­rama es aún peor. En cambio, vuestra especie que había llegado a lo largo de miles de años de existencia a la cota de 1.650 millones de habitantes en el año 1900, en sólo cien años más, se ha disparado hasta los 6.500 millones. Cada día hay 210.000 humanos más y millones de otros seres vivos menos. Se calcula una proyección de crecimiento humano que os llevará a los 9.076 millones en el 2050 ¡
¿Dónde os vais a meter?




El hombre se multiplica incesantemente, se extiende como un tejido vivo de células que se multiplican sin control, destrozando todo lo que toca a medida que progresa. Se diría que se comporta como un inmenso cáncer de la Naturaleza. Un cáncer que se llama… HUMANIDAD.
Un cáncer que expande sus metástasis sobre los bosques, ríos, mares, capa de ozono, etc. y que, a medida que los va invadiendo los va destruyendo. Poco a poco terminareis por ahogarlo todo en vuestros propios deshechos.


Vuestra soberbia os llevó en épocas pretéritas a afirmar, sin pes­tañeo, que el hombre habitaba en el centro del Universo en un planeta Tierra que era discoidal y plano y, como no, que en torno a él gira­ban todos los astros del cielo. La ciencia se encargó de de­mostrar que la Tierra no era plana sino esférica; que lejos de ser única, era una entre otros nueve planetas y que junto con ellos giraba alrededor del sol, el cual, a su vez, era una estrella de regu­lar ta­maño entre un total de unas 150.000 millones de estrellas de una determinada a­glomera­ción denominada Vía Láctea que, a su vez, no era algo muy es­pe­cial pues­to que existían otros varios millones de galaxias espar­cidas en la infi­nidad del Universo.

Una vez confirmada la modestia de vuestro subs­tra­to, no os quedaba otro remedio para alimentar la soberbia de vuestro ego, que defi­niros con ayuda de la Historia, la Filosofía, la Reli­gión y las Ar­tes, como un ser superior a todo lo vivo, "Rey de la Cre­ación" y per­so­na­je casi excelso.

Como cura de humildad, me gustaría que os hicierais la siguiente consideración… si se diera la posibilidad de que todas las especies pudieran votar democráticamente que animal hubieran deseado que nunca hubiese llegado a existir…. ¿a qué especie escogerían?
Seguro que habéis dado con la respuesta correcta. Eliminarían la vuestra. Todos votarían contra vosotros, seria un voto unánime. Todos se manifestarían contra la especie que les poluciona su hábitat, ya sea terrestre, acuático o aéreo. Contra la que les tala, arrasa y quema sus bosques. La que les arranca esta piel que poseen para confundirse en la naturaleza y que vosotros usáis para distinguiros socialmente entre los vuestros.

Y esta es, os guste o no, la opinión que he podido pulsar, no sólo entre mis hermanos bonobos, sino entre el resto de seres que os acompañan en vuestro corto tránsito por este mundo.