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domingo, 20 de abril de 2008

"RACIONAL" O "IRRACIONAL" (III)

Según oigo y leo, a muchos de vosotros os parece poco serio que algunos humanos se preocupen de otros animales…” con la de desgracias que sufre el ser humano ¡¡…”
Como veis, una vez más asoma vuestro especismo.
Por supuesto nunca se os ocurrirá pensar que es mejor no proteger a los niños cuando hay tanto adulto necesitado, o criticar a los que se rebelan contra la violencia domestica en España cuando las mujeres están mucho peor en la India o en Irán.

Sois tan miserables que os atrevéis a criticar a la anciana que cuando muere deja todo su capital a su perro fiel… “…cuando hay tantos niños que pasan hambre ¡¡…”
Ni por asomo atináis a pensar que ella puede hacer lo que considere más oportuno con su dinero.
La voluntad de la abuela es beneficiar a un cánido en lugar de a un primate ¿Y qué?
A mí, en cambio, se me ocurre pensar que si actúa así, sus razones tendrá.

Analicemos la situación al estilo bonobo, es decir, utilizando el cerebro, en lugar de hacerlo al estilo humano (pensando sólo con el vientre).
Cuando nos encontramos con uno de estos casos que provocan la indignación de la humanidad suele darse la siguiente situación:
1º) La anciana vive sola en su piso con la única compañía de su perro.
2º) Su familia apenas la visita.
3º) El perro vive todo el día pendiente de ella.
4º) Es el único ser que le da cariño y compañía de los de su entorno.
5º) Ella, agradecida, lo dispone todo para que cuando muera no le falte nada a su querido y único compañero que tanto cariño le dio, compensando así el amor que los “suyos” no supieron o no le quisieron dar.

Como veis se trata, única y exclusivamente, de un premio merecido en gratitud a los favores prestados.
A los bonobos nos parece lógico, pero por lo visto a la mayoría de vosotros os parece una obscenidad.

A mí, en cambio, me parece una aberración el que sea peor matar a un hombre que matar a un chimpancé o a un bonobo. Al fin y al cabo, de bonobos y chimpancés quedamos pocos mientras que vosotros os multiplicáis como las ratas y sois ya la mayor plaga que jamás haya asolado nuestra querida y enferma Tierra. Una Tierra, por otra parte, enferma de Humanidad.

El hecho de que la vida de un hombre, para vosotros, sea más importante que la vida de un toro, me lleva de la mano a considerar por un momento vuestra “Fiesta Nacional”, es decir, la mayor de vuestras vergüenzas nacionales, a la que en un futuro le dedicaré un post entero con sumo placer.

Los bonobos nos posicionamos rotundamente a favor del toro por muchas razones.
Se trata de un animal secuestrado, torturado y asesinado para vuestro placer. El asesino es un mono domestico de culo prieto embutido en medias rosas. El sujeto va dando saltitos salpimentados con pasitos de valet y desplantes chulescos para, de repente, correr a esconderse detrás de un burladero preso del pánico.
Mientras, los otros primates que le observan babean de gusto ante la vista de la sangre, a la vez que algunas de vuestras hembras le arrojan parte de su ropa interior.
Él, es el torturador y el que mata, y vosotros sus cómplices.


Vuestros instrumentos de tortura


El profesional de la tortura, al que llamáis torero, se enzarza en una lucha desigual.
Si cada año mueren miles de toros (¡¡ 5742 ¡¡ en el 2007) en el circo del suplicio y en cambio no muere ningún torero, queda bien claro que se trata de una lucha desigual y por ende, cobarde.

Para que lo veais más claro, el resultado sería similar al que se produciría si lucharan a muerte un adulto humano de 30 años contra un niño de 10. Sin duda en este caso hablarías de un ABUSO, sin tapujos, ya que al igual que en la “corrida” la víctima siempre sería la misma… aunque, como en la plaza, cada siete años pudiera darse el caso de que un resbalón o un “accidente” terminara con la vida del abusador.

Y es que sois tan injustos que por una parte consideráis “martirio atroz” el que un primate de vuestra especie muera por causa de una corona de espinas, tres clavos y una lanzada de gracia, mientras que aplaudís hasta rabiar la tortura de un animal de otra especie a base de destrozarle a fondo el arranque de la musculatura de tracción, junto con nervios y tejido blando en la “suerte” de varas que llegáis a aplicar hasta tres veces.
La punta de hierro de la vara penetra reiteradamente unos 40 centímetros en las carnes del pobre animal mientras el picador acorazado la mueve en sentido rotatorio apoyando todo el peso de su cuerpo para provocar mayores destrozos, lo que le abre un agujero en su lomo en el que cabe un puño y del que mana una cascada de sangre.
Continua la tortura del pobre animal con el reiterado apuñalamiento de su maltrecho cuerpo con seis banderillas que le abren seis nuevas hemorragias que añadir al torrente de sangre que mana de su lomo mientras se le obliga a correr, lo que provoca que las horribles heridas se hagan aún mayores al moverse los terribles garfios con el vaivén de las banderillas.

Observo con estupor como define vuestra enciclopedia Wikipedia, la “suerte de banderillas”. Dice textualmente “Las banderillas reciben también el nombre coloquial de avivadores o alegradores, porque sirven para reanimar y excitar al toro sin quitarle fuerzas…”
En primer lugar, vergüenza os debería dar el llamar “alegradores” a las banderillas.

Me encantaría coger uno a uno a vuestros toreros para “alegrarles” un rato la vida clavándoles a fondo un par de banderillas en su lomo, otro par a media espalda y el último par de ellas en su puto culo. ¡¡ Veríais que “contentos” se pondrían !!.
En segundo lugar, la enciclopedia dice que “reanima al toro sin quitarle fuerzas”. ¿Cómo podéis llegar a ser tan cínicos? Si la pérdida de sangre a borbotones por causa de una sola puñalada ya debilita a un ser vivo..¡¡ Imaginad que efecto puede llegar a tener la pérdida de sangre en un apuñalamiento séxtuple ¡¡
¿Desde cuando la pérdida masiva de sangre no se nota ni debilita?
Lo dice la enciclopedia más popular de Internet y nadie lo corrige… ¡¡Será que a todos os parece bien ¡¡
Una vez más repito la pregunta ¿Cómo osáis decir que sois animales racionales?

Seguís ensañándoos con el martirio del toro. Se le engaña con un trapo y una serie de amagos y saltitos, para al final atravesarle el corazón con un espadazo que puede pinchar en hueso o ser “atravesado”, lo que obligará a repetir la acción las veces que sea necesario. Lo más probable es que le atraveséis los pulmones con lo que el animal morirá asfixiado por el encharcamiento sanguíneo. A tal efecto los sujetos de la cuadrilla se arremolinan alrededor del toro para obligarle a girar sobre si mismo y conseguir que la espada vaya cortando los pulmones tajo a tajo.
El mártir derrota la cabeza, cae de rodillas y vomita oleadas de sangre.
Finalmente termináis vuestra “heroicidad” apuñalándole reiteradamente en la base de la cabeza para seccionarle el bulbo raquídeo. Luego le amputareis (frecuentemente estando el animal aún vivo) cola, oreja o patas, que al matarife (al que llamáis “matador”) le serán entregados como sangrantes trofeos…mientras suenan vuestros vergonzantes aplausos.

Los taurófilos, en su ignorancia, claman que el animal no sufre durante la lidia. Pero… ¿Es qué el animal carece de sistema nervioso? ¿Es qué no oyen sus mugidos de dolor? ¿Cómo se puede ser a la vez tan ciego y tan vacío de razón?
Si a un toro le molesta la presencia de una simple mosca o la picadura del aguijón de un tábano al que trata de asustar con la cola… ¿Cómo no le van a doler los aguijones humanos representados por varas y banderillas?

A la víctima de vuestra especie muerta con tres clavos y una lanzada en la cruz la eleváis a los altares, la adoráis y le construís catedrales, mientras que al otro pobre animal, que ha sufrido muchísimo más, lo sacáis arrastrando de la plaza ante vuestra indiferencia cuando no… acompañando con pitos insultantes y vergonzantes su salida de la plaza.





Una vez más bendigo mi suerte de ser bonobo en lugar de haber nacido humano.


Que la piedad del bonobo reine sobre vuestra especie.

sábado, 12 de abril de 2008

"RACIONAL" O "IRRACIONAL" (II)



Los registros histó­ricos de las más variadas cultu­ras desarro­lladas por el mono domestico tratan de ex­plicar su propia creación, propiciada casi siempre por dioses todopo­derosos que llenaron la Tie­rra con otras criaturas para que el primate humano pudiera utilizarlas en su propio benefi­cio.

Para los Dogones, Amma creó el universo a partir de la par­tícula diminuta del más pequeño grano de cereal, el fonio, el cual contiene en potencia los cuatro elementos (fuego, tierra, agua y ai­re).

Para los japoneses, cuando la tierra todavía flotaba en la superficie del agua se aparecieron tres dioses: el dios del agua, el dios de la eternidad y el dios del martillo. A continuación se forma­ron otros seis dioses: el dios de la arcilla, el de la arena, el de la riqueza, el de la vivienda, el de la razón y el de la belleza.
Al final hizo su aparición una pareja de dioses: Izanagui e Izanami, a los cuales el dios del cielo les pidió que secasen la tierra.
Al re­mover las aguas del mar acumularon tal cantidad de sal que se formó una isla.
La pareja de dioses bajó a esta isla, y en ella construyeron un palacio y más tarde se casaron.
De este matrimonio nació Japón y seis dioses más, a saber: el dios de los mares, el de los ríos, el de las llanuras, el de las mon­tañas, el del viento y el de los árboles.

Según los tártaros, en un principio Dios volaba alrededor de la Tierra junto con un hombre y una pareja de ocas negras.
En una ocasión Dios se hallaba despre­venido y el hombre recogió las aguas con ayuda de la brisa y las lanzó contra la figura de Dios; al hacerlo tropezó y cayó al agua. Dios le salvó de perecer ahogado pero le instó a que bajase al fondo del mar para traerle un poco de barro. Así lo hizo, y tomando Dios el barro y arrojándolo sobre la superficie del mar dijo; " Que se haga la tierra ", y de esta forma hizo nacer la tierra.

Según un escrito babilonio, el dios Marduk, aconsejado por otros dioses, decidió crear a la humanidad. Para ello encadenó al dios Kingu (que se había revelado contra él), le sometió a tortura, y de su sangre, el dios Ea creó la humanidad.

Según el Hinduismo, nuestro mundo es cíclico y se caracte­riza por la encarnación de los seres vivos y la destrucción del uni­verso seguido de una nueva creación. Cada era cósmica esta dividida en miles de ciclos. Al final de cada era, los dioses, el universo y los seres, son destruidos y sumergidos en el agua, siguiendo luego un período de reabsorción.
Brahma es el creador del primer mundo y de cada era cósmica.
Svayambu (¡que se creó a sí mismo!) creó a su vez las aguas cósmicas depositando su semilla en ellas. De ahí apareció un enorme huevo de oro del que nacería Brahma. Con lo que sobró del huevo (las cáscaras) hizo el cielo y la tierra, y entre ambas cáscaras, es decir, entre el cielo y la tierra, coloco el aire.
De su boca salieron los Brahmanes, de sus brazos salieron los guerre­ros, de sus caderas los comerciantes y finalmente de sus pies los ser­vidores. Una vez terminada esta labor se partió en dos para conver­tirse en mujer y hombre.
Los esquimales creen que los primeros hombres brotaron del suelo y uno de ellos se convirtió en mujer.

Los aborígenes de Australia creen que durante un cierto tiempo los animales se parecían a los hombres, copiando incluso el comportamiento de estos, mientras que los hombres se transformaban en animales, en árboles y en minerales.

A los cristianos se les instruye en la creencia de que su Dios fabricó al hombre con barro del suelo y soplando le colocó el alma, convirtiéndole en ser vivo. A continuación creó un jardín en el Edén, y en él colocó al hombre. Acto seguido le hizo dormir, y mien­tras dormía le sacó una costilla, para con ella crear a la mujer.

Los indios Hopi, de Arizona, opinan que la diosa del Oeste creó gran cantidad de animales para que poblaran la tierra. Luego la diosa del Este fabricó de barro una mujer y más tarde un hombre, cu­briendo a ambos con un velo. A continuación las dos diosas cantaron a dúo para dar vida a estas dos figuras, les enseñaron una lengua y como cuidar de la tierra. Luego la diosa del Este se los llevo a su casa sobre el arco iris, donde permanecieron durante cuatro días antes de empezar la aventura de la vida por su cuenta.

Según los Incas, los hombres perecieron por causa de un diluvio que acaeció en los Andes, a excepción de una pareja que tuvo la fortuna de refugiarse dentro de un tambor. Viracocha, el dios crea­dor, volvió a fabricar hombres modelando figuras con arcilla, pintándolas y colocándoles un vestido y un peinado particular. A cada figura le dio vida y unas costumbres determinadas. Una vez listas, las mandó a la tierra, apareciendo en ella a través de montañas, lagos, cuevas y árboles.

La creación de la tierra, según los Aztecas, fue propicia­da por el quinto sol. El dios Quetzalcoatl recibió la orden de re­crear al hombre con huesos de sus antepasados que había de bajar a buscar en las profundidades subterráneas. Recuperados los hue­sos, los depositó en un lugar llamado Tamoanchan donde otros dos dio­ses los pulverizaron. Quetzalcoatl hizo sangrar su pene sobre este polvo de huesos mientras los otros dos dioses hacían penitencia. Así se creó al hombre.

Para los Mayas, los dioses Tepeu y Gucumatz hicieron muñe­cos de madera parecidos a hombres que poblaron la tierra, y aunque hablaban como hombres, no tenían alma ni inteligencia...fue sólo un ensayo. Luego de maíz amarillo y de maíz blanco, hicieron la carne de los hombres, y con pasta de maíz hicieron los brazos y las piernas...

Como se ve, la fantasía es tan fecunda que ninguna de estas leyendas coincide. Ciertamente por fantasía no queda. Vuestro barroquismo mental os permite los más floridos delirios.

Evidentemente como todas son diametralmente diferentes queda claro que todas son falsas menos una. E incluso esta es falsa al ser una falacia el ridículo y disparatado cuento de la creación.

Lo cierto es que cada una de estas aberraciones tuvo que ser inventada un buen día por algún sujeto influyente harto de vino, drogas y fiebre. Le contó la historieta al pueblo y como el primate humano es tan “inteligente”se la creyó y luego la fue pasando de padres a hijos hasta el día de hoy.

A los bonobos todas vuestras historias nos causan hilaridad mezclada con estupor. Por una parte nos desencajamos las mandíbulas de tanto reírnos con vuestras ocurrencias. Parece como si intentarais competir entre vosotros para ver quien la dice más gorda, quien desvaría más.
Así nos encontramos que los japoneses creen que la Tierra flota sobre el agua. Que removiendo el mar se forman montañas de sal sobre las que construir palacios.
Los tártaros sin el menor sonrojo nos hablan del dios- satélite (vuela alrededor de la tierra acompañado del hombre y de ¡¡ dos ocas negras!!
Según el hinduismo Brahma nació de un huevo ¡¡ y luego usó las dos cáscaras para crear cielo y tierra, mientras colocaba el “aire” en medio. Diferentes partes de su cuerpo sirvieron para crear diversos tipos de hombres que salieron de la boca, brazos, caderas y pies, para finalmente partirse en dos y convertirse en hombre y mujer a fin de dar origen a un dios travestido. También creen en un dios que se creó a si mismo… y yo os pregunto ¿Para qué crearte a ti mismo si ya existes? ¡¡De locos!!
Los cristianos deliran con barro y una costilla. Mientras que los indios hopi creen que los humanos cabalgan sobre el arco iris. Humanos que, por supuesto, fueron creados al cantar sobre figuras de barro ¡¡
Los esquimales afirman que los hombres brotaron del suelo.
Los incas aseguraron que el hombre existe porque una pareja de humanos logró refugiarse dentro de un tambor para así poder escapar de un diluvio.
Los mayas os creían fabricados de pasta de maíz. Los babilonios os contaron que la humanidad fue creada de la sangre de un dios torturado. Los aztecas lo tuvieron más claro…según ellos el hombre fue creado mezclando la sangre de la polla de un dios con polvo de hueso ¡¡.

Ante tanto disparate, ¿Cómo osáis llamaros “animales racionales”? ¡¡Menudo “morro” tenéis!!
¿Qué tienen de “racional” estas historias, base de vuestras sagradas religiones?

¿Pero qué demonios os habéis fumado?



Que la sabiduría del bonobo alivie vuestra locura...

martes, 8 de abril de 2008

"RACIONAL" O "IRRACIONAL" (I)

En los próximos meses me propongo dedicar un buen puñado de capítulos a vuestra relación con la del resto de animales. Espero demostrar a lo largo de no menos de 20 posts lo odiosamente miserables que podéis llegar a ser con ellos.

Cuando os expresáis con frases del estilo de “…el hombre y los animales” o “…los animales son” en lugar de decir “los animales somos”, mostráis vuestra condición de antropocentristas o lo que es peor, de especistas.
Demostráis también una ignorancia supina de lo que es el reino animal.
Al hablar así evidenciáis que para vosotros el hombre no es un animal, que sois cosa aparte… y que por supuesto sois superiores.
Vuestro chauvinismo de especie me hace pensar de manera nítida en los nazis de triste recuerdo histórico.
Os emplazo a que encontréis a un solo humano que no haga diferencias con los demás animales en sus expresiones cotidianas al referirse a ellos.
Os costará mucho encontrar alguno… ¡¡en meses !!.
Todos caen en el mismo error, incluso vuestros profesores universitarios de las Facultades de Biología y, lo que es aún peor, utilizan estas vergonzantes expresiones incluso las diversas asociaciones ecologistas, protectoras de animales no humanos, asociaciones pro derechos del animal no humano, etc.

Y es que vuestra ignorancia sólo es comparable a vuestra soberbia.

La Naturaleza se encarga en multitud de ocasiones de moveros el pedestal en el que estáis encaramados.

De cuando en cuando nacen humanos con caracteres atávicos que nos sirven de evidencia evolutiva y os ponen en vuestro sitio.
La aparición en el animal humano de caracteres atávicos simiescos, constituye una prueba irrefutable del papel desempeñado por los reajustes cromosómicos durante la hominización.
Entre estos caracteres destaca la aparición de niños con cola, el hirsutismo (exceso de vello que aparece en ciertos humanos y que se distribuye sobre su cuerpo de la misma manera que lo hace sobre el cuerpo de un chimpancé), los pliegues palmarios típicos de la trisomía 21 que recuerdan los de los monos, el llamado "tubérculo de Darwin" en el pabellón de la oreja (hallado también en la mayoría de los monos cercopitecidos) la soldadura entre el segundo y tercer artejo (cigodactilia) que se encuentra en los gibones de Sumatra, los diversos grados de disminu­ción del psiquismo, la aparición de una larga hilera de pezones sobre la “línea de la leche” (al estilo de las perras) en algunas hembras humanas, la presencia de músculos horripiladores en todos los seres humanos idéntica a la del chimpancé y bonobo, la presencia en humanos de un músculo atrofiado que en un pasado permitía el movimiento del pabellón auricular, etc.

El hombre presenta más de cien estructuras vestigiales que nos sirven para "delatar" algunas características de sus ancestros.
Cada una de estas estructuras es una cura de humildad para su crecido ego.

En algunos genes se observan diferencias mayores entre dos hombres que entre un hombre y un chimpancé.

Recordad que vuestro ADN se diferencia sólo en un 1.6% del ADN del bonobo y del chimpancé, con el gorila la diferencia es del 2.3%.
Precisamente por ello, después del chimpancé, el pariente más próximo a nosotros, los bonobos, no es el gorila sino ¡¡vosotros!!. El gorila nos queda más lejos.

Para genes concretos, algunos humanos están más cerca de algunos chimpancés o bonobos que de otros humanos.

Según muchos científicos entre los que destaca Jared Diamond, la diferencia genética entre homínidos es menor que la que existe entre otras especies de animales que pertenecen al mismo género.
Vuestro antropocentrismo y especismo evitan que, contra toda lógica científica, bonobos y chimpancés no estén aun en vuestro género.
El chimpancé debería llamarse ya Homo troglodytes y el bonobo Homo paniscus.

Sois, por desgracia, tan parecidos a nosotros que incluso los ritmos del sueño parecen calcados.

Los electroencefalogramas de los primates adultos (hombre incluido) muestran dos actividades que son comunes a todos ellos: el llamado "ritmo alfa", relacionado con el sentido de la vista, y que no se presenta en los animales que tienen los ojos cerrados; y el ritmo somatomotor de inmovilidad, que sólo aparece cuando el sujeto está completamente inmóvil, y que en un principio se creía que era únicamente propio del ser humano,...hasta que se descubrió que lo compartía con chimpancés, macacos, etc.

Si efectuamos a diversos primates (sin olvidar al hombre) un electroencefalograma de su período de sueño, veremos que todos ellos presentan la misma organización gráfica, con cinco fases muy claramente diferenciadas:

La fase I, que corresponde al período de somnolencia, durante el cual aparece el ritmo alfa en el momento de cerrar los ojos; se amplifica primero y des­pués desaparece.
La fase II, de sueño ligero, caracterizada por ondas sigma.
La fase III, de sueño medio, en el transcurso de la cual unas ondas lentas (llamadas delta) aparecen en el intervalo de los elementos transitorios.
La fase IV, de sueño profundo, en la que las ondas delta son continuas.
Y la fase V, llamada paradoxal, caracterizada por la desaparición de ondas delta y de elementos transitorios, con una actividad eléctrica relativamente rápida, parecida a la del sujeto despierto con los ojos abiertos.
Durante esta fase se dan numerosos movimientos oculares rápidos (fase REM) y una disminución del tono muscular postural.
La fase REM, ligada a los sueños, no solamente se presenta en los primates sino también en otros mamíferos entre los que se encuentra el perro, el gato, el ratón, etc.
El lector que tenga en su casa estos animales podrá observar con facilidad en ellos esta fase de sueño en la que los globos oculares se mueven por debajo de los párpados con mucha rapidez.
Ello significa que el animal esta soñando, y por lo tanto que es poseedor de una "vida psíquica".
Como veis “el poder soñar” no es una característica exclusivamente humana… ni en eso sois diferentes.


Os he oído en ocasiones hablar de los “animales de compañía”. Cuando usáis esta expresión os referís a perros, gatos y mascotas en general. En ningún momento atináis a pensar que vuestra madre, vuestro padre, abuelo, abuela, hermanos y pareja, es decir, los humanos que comparten vivienda con vosotros, son también animales domésticos y animales de compañía. Y, evidentemente, son “animales de compañía” porque son animales y os hacen compañía.

Es interesante haceros notar que de entre los animales que conviven con vosotros (padre, madre, perro, hermanos, etc.) sólo uno de ellos os espera frente a la puerta cuando llegáis y os muestra día a día a lo largo de toda su vida la alegría que le produce vuestra llegada al hogar.
Por supuesto que no será ninguno de vuestros padres o hermanos, ni siquiera vuestra pareja, será… ¡¡ vuestro perro !!.
Precisamente el único que no pertenece a vuestra especie (afortunadamente), y el único que no os fallará nunca y os demostrará amor y fidelidad hasta el fin de sus días.
Ciertamente no esperéis lo mismo de los demás… aunque lleven vuestra propia sangre.
Así es vuestra especie.

Nosotros nos hemos preguntado muchas veces que es lo que os hace creer que sois tan superiores y no atinamos con la respuesta, ya que conocemos muchísimas especies animales que os superan en muchas cosas.
Algunos os superan en fuerza, otros son más veloces, más resistentes, o pueden hibernar en épocas de escasez, o son capaces de percibir los rayos infrarrojos o los ultrasonidos, o tienen mejor vista y un sentido del olfato infinitamente superior al vuestro. Y, por supuesto, muchos de ellos se nos antojan bastante más inteligentes que vosotros.

La cosa se agrava al considerar que, a parte de ser TODOS especistas, muchos de vosotros sois además racistas y sexistas.

Siempre me llamó la atención el notar que cuando os entregan formularios para que los rellenéis al hacer cualquier solicitud oficial (requisito previo propio de vuestra doma social) hay un apartado al principio del documento en el que debéis escoger las opciones “varón” o “hembra”.
Nosotros nos preguntamos lo siguiente: Si una alternativa es “hembra” ¿por qué narices la otra no es “macho”? … y ¿qué diantre es eso de “varón”?.
Este es uno de los múltiples detalles que os identifican como animales sexistas.

Tampoco nos explicamos porque muchos de vosotros os consideráis superiores por el hecho de tener menos melanina que vuestros congéneres de raza negra. ¿A santo de qué os hace superiores el tener esta deficiencia?
Para nosotros sólo sois monos descoloridos, os falta el color del que disfrutan otros.
Al tener este problema melánico sufrís más que ellos a pleno sol y sois víctimas propiciatorias del cáncer de piel, especialmente con el cambio climático en el que estamos inmersos y que vosotros mismos habéis provocado.

Los humanos que ante el alud de evidencias científicas optáis (muy a pesar vuestro) por admitir que sois animales, os definís como “animales racionales”.
Con ello pretendéis remarcar que vosotros sois animales con raciocinio o sea “animales pensantes” mientras que para vosotros, los demás animales carecen de esta virtud.
Una vez más os equivocáis y, una vez más, se os ve el “plumero”.

Cuando a un mono le colgáis un plátano del techo de una habitación y el mono no llega a cogerlo, buscará por la habitación hasta encontrar una silla, la cual arrastrará hasta llegar a colocarla debajo mismo del plátano. Acto seguido se subirá en ella y si aún no alcanza el fruto, se bajará y buscará hasta encontrar un palo que manejará subido a la silla y que le permitirá golpear al plátano hasta hacerlo caer.
El mono tiene un problema y lo resuelve con éxito, para ello ha tenido que razonar… y si razona ¡¡ ES RACIONAL !!.

Como veis hay más animales racionales, de hecho lo son todos los que son capaces de resolver los problemas cotidianos razonando.

Y ahora os voy a poner en un nuevo aprieto. Suponed que vuestro padre tiene una enfermedad degenerativa grave irreversible y está ingresado en un hospital sin capacidad para conocer y reconocer. ¿Qué dirías? Que sigue siendo un animal racional o que "era" un animal racional.
¿Lo considerareis ahora un “animal irracional”? No, ¿verdad?.
Pues ahí lo tenéis… para vosotros vuestro padre seguiría siendo un “animal racional” dentro de su irracionalidad.
Lo único que os importa es que sea humano
, seguirá siendo para vosotros racional aunque no pueda resolver los problemas que resolvería una hormiga, a la que, por otra parte tildareis de irracional.

En fin, sois así y no tenéis cura.


Que la Naturaleza se apiade de vosotros.