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domingo, 10 de agosto de 2008

EL MALTRATO A VUESTRAS HEMBRAS




En gene­ral, cual­quier nega­ción de una apeten­cia, provoca una frus­tración, la cual se traduce en una a­gresión, di­recta o rediri­gi­da.

La agresividad redirigida, se puede constatar al obser­var el com­por­tamiento de enfrentamiento en ciertos animales. Cuando dos riva­les se oponen, están sometidos a la influencia de dos impul­sos cla­ve: el de atacar, para vencer, y el de retroceder, para evitar ser heri­do.
La represión de la agresión, llevará implí­cito un es­tado de con­flicto que sólo se aliviará si se produce una redi­rec­ción de la agre­sividad. Se busca como víctima un individuo más débil, con me­nor poder de intimidación o incluso un objeto que lo sus­tituya.
Se cono­cen ejem­plos de animales residentes en zoos que al ser aislados de sus con­géneres en plena efervescencia agresiva, han optado por mor­derse a si mismos, hasta el punto de provocarse mutila­ciones.

En la vida del animal humano se dan múltiples situaciones de este tipo. Ocurre a menudo, que la agresividad acu­mu­lada no la podéis des­car­gar, por cuestiones de estrategia, contra el in­divi­duo que tenéis más cerca, aunque éste haya sido el directo cau­san­te de la frustra­ción. El sentido común os aconseja no des­cargar vuestra agresi­vi­dad contra un individuo de jerarquía superior, y por ello (al igual que en los demás animales), buscáis una víctima pro­piciato­ria, menos peligrosa. En el trabajo, será un subordinado el que su­fri­rá la descarga agre­siva, mientras que dentro de la propia familia, pagarán las conse­cuencias, los hi­jos o la espo­sa del "a­fec­ta­do". Los últimos receptores de esta cadena de agresividad suelen ser los animales domésticos sobre los que todos los miembros de la familia humana redirigen la agresión.

Naturalmente, como úl­timo recurso, os cabe la posibili­dad de vol­car vuestra ira contra una pape­lera pública, una es­tatua o el em­bra­gue del coche propio.
Si el in­dividuo decide "tra­garse" su im­pulso agre­sivo, lo más probable es que, con el paso del tiempo, lle­gue a de­sa­rro­llar una úlcera gástrica, por exceso de aci­dez. Un caso ex­tremo sería la au­toeliminación, por me­dio del suici­dio.

Pasemos a continuación a analizar la incidencia que tiene cada una de las situaciones mencionadas en el comportamiento humano.
Hoy os sugiero tratar de la agresividad contra la mujer.

En casi todos los vertebrados, incluido el animal humano, el ma­cho es habi­tualmente más agresivo que la hembra. Las luchas ritua­li­za­das a­cos­tumbran a ser un fenómeno esencialmente masculino; las hem­bras no suelen pelear entre ellas por jerarquía o territorio. Ello no quiere decir que no puedan ser agresivas. Su agresivi­dad se muestra al máximo cuando se trata de defender a sus crías y en alguna ocasión cuan­do compiten por el mismo macho en las relaciones monóga­mas.

Si a un macho joven o a una hembra se les administran hormonas masculi­nas, su agresi­vi­dad aumenta de manera evidente. En la especie humana se de­muestra también que los niños son mucho más revoltosos y menos "maneja­bles" que las ni­ñas. In­numerables experimentos llevados a cabo en guarderías demues­tran de ma­nera diáfana tal aseveración.

En los mamíferos, la sexualidad del macho contiene un ele­mento impor­tante de agresividad. Esta agresividad es necesaria para poder lle­var a cabo la penetración; en sí, este acto conlleva cier­tas do­sis de agresividad ya que el macho “apuñala” con su pene, de manera reiterada, la apertura genital de la hembra. En muchos casos la penetración se lleva a cabo des­pués del sometimiento de la hembra.

Por otra parte, si la agresividad es un componente de la sexuali­dad, no deberá extrañarnos el hecho de que entre las parejas o matri­monios se susci­ten peleas y disputas violentas. Tanto es así, que la poli­cía sabe muy bien que en caso de asesinato (si el motivo no ha sido el robo), es el esposo, esposa o pareja sexual, el principal sos­pecho­so.
En el mundo occidental, el asesinato, es primordialmente un crimen do­mésti­co, ya que el asesino es frecuentemente el marido o padre, y la víc­tima la esposa o su aman­te.

Desmond Mo­rris y Blom-Cooper os recuer­dan, acer­tadamen­te, que la so­ciedad mira con una cierta simpatía y com­pren­sión al es­poso que mata a la esposa infiel o al amante de su es­posa; ya que el cri­men pasional os hace vibrar a todos de una ma­nera muy es­pecial, mientras que el típico crimen por dinero no es capaz de evo­car en vosotros un es­tado aní­mico pareci­do.

Los malos tratos a las mujeres se denuncian más a menudo desde la dé­cada de los ochenta, en que se dio una mejora en la pro­tec­ción ju­rí­dica y una proliferación de instituciones encarga­das de velar por la mujer. Ello ha permitido a las mujeres superar la ba­rrera tra­di­cio­nal del miedo a las consecuencias de la denuncia y a la clásica in­di­feren­cia policial y judicial.

El 81,2 % de las víctimas de delitos y faltas de malos tratos en Es­paña son mujeres, así como lo son el 67,6 % de las víctimas de pa­rri­ci­dio (según el Ministerio del Interior).
En 1984 (primer año del que e­xisten datos), se presentaron 16.070 denuncias por haber su­frido ma­los tratos por parte del marido o compañero. En 1986, las de­nuncias fueron 17.039, para subir a 21.663 en 1987 y, año a año, el número de denuncias siguió aumentando.

También aumentó paulatinamente el número de femicidios. Entre el año 2002 y el 2006 fueron asesinadas por sus parejas o ex parejas 321 mujeres mayores de catorce años en España, una media de 64 mujeres cada año. Durante este periodo, los femicidios aumentaron un 32,69%.
Andalucía, Cataluña y Valencia son las regiones en las que se produjeron más femicidios del 2002 al 2006. Asimismo, por provincias, las que han registrado más asesinatos a mujeres en este periodo han sido Barcelona (29 casos), Madrid (24 casos) y Valencia (21 casos).
En términos absolutos, el perfil de la víctima, era una mujer entre los 25 y 34 años.

El 75,31% de las mujeres asesinadas por su pareja o ex pareja eran españolas, frente al 24’69% que provenían de otros países, principalmente de Iberoamérica.
En cuanto al historial del maltrato, al menos el 34’27% de las mujeres asesinadas habían sufrido previamente malos tratos. El 69% de estas mujeres había denunciado a su agresor.

El 76,18% de los asesinos de mujeres en este periodo analizado eran españoles. El 23,82% restante eran extranjeros procedentes, principalmente, de países iberoamericanos y de la Unión Europea.
Por otra parte, en cuanto a los antecedentes de los asesinos, el 19,94%, antes de cometer el femicidio había transgredido las leyes.
Aunque la vinculación más habitual entre el asesino y la víctima es la de cónyuge, un 24,61% de los asesinos cometen su crimen tras romper con la víctima y el 71,11% de los asesinatos se cometen en el domicilio de las víctimas.
En cuanto al método utilizado, los asesinos suelen matar de cerca y utilizan métodos crueles, el 42,81% de los agresores han usado arma blanca; el 12,46% han estrangulado a su víctima; el 9,58% han utilizado algún objeto contundente; el 6’39% le han dado una paliza. El 15,65% han usado arma de fuego.
Otros datos de interés son que en el ámbito rural se han producido más víctimas que en el ámbito urbano; que el mayor número de femicidios se han producido en los meses de julio y agosto y que el 45,48% de los femicidios se han producido en los días festivos.
Las cifras de malos tratos dentro de la pareja que trascienden al público en general, se considera que representan tan sólo el 5 % de las agresio­nes que se pro­ducen. Un 76 % de estas denuncias revelan que el autor de la pa­liza es el propio ma­rido o compañero. Estos datos (facilitados por el Institu­to de la Mujer, ante la Comisión de Derechos Humanos del Senado) confir­man el he­cho de que es en el seno de la familia donde tiene lu­gar la mayor parte de la violen­cia contra la mujer, ya que la insti­tución familiar perpe­túa la subordinación de la mujer al hombre.

Las multas al agresor son verdaderamente ridículas (3.000 o 4.000 pe­se­tas, era la penalización en el año 1989), aunque la víc­tima su­friera rotura de costillas, conmo­ción cere­bra­l, etc. Ahora, aun siguen siendo ridículas.
El ar­tículo 66 del Código Penal, dice: "los cónyuges son iguales en dere­chos y en de­beres". Pues bien, a pesar de ello, hay maridos que exi­gen de sus es­posas un trato de servilismo, llegándolas a con­vertir en escla­vas do­més­ticas, y golpeándolas, si no se les sa­tisface con­ve­niente­men­te.

Quizás por miedo, la mujer no utiliza su fuer­za contra el hom­bre ni se defiende casi nunca cuando es agredida. La mayoría se niega a denunciar, hasta que las palizas se reiteran. Esta in­hibición viene dada, en ocasio­nes, por la falta de conoci­miento de sus derechos, el miedo de ac­tuar ante las autoridades, la falta de re­cursos económicos para inde­pen­dizarse, la dependencia psi­cológica, los problemas que representan los hijos exis­tentes, etc. La mayor parte de estas mujeres temen las posi­bles re­presa­lias de sus maridos, y al­gunas piensan que no vale la pena, puesto que a veces todo termina con una multa de simbólica para el marido.
Los vecinos tam­poco de­nun­cian, pues consi­de­ran las agresio­nes entre matrimo­nios como un asunto privado de cariz do­mésti­co. Las acostumbran a cali­ficar de "rencillas matrimoniales". En muchos casos son los hi­jos quienes traen a sus madres a la co­mi­saría, hartos de presenciar las pa­lizas domésticas.

Este tipo de agresividad no se da únicamente en las cla­ses más bajas, carentes de un mínimo nivel cultural. Los estudios sobre la mujer maltratada, llevados a cabo por la Comisión de Rela­ciones con el Defensor del Pueblo, pone de relieve que este tipo de agresiones se da también entre las clases media y alta.
Las estadís­ticas hablan de que la mujer presenta, por lo general, una am­plia tolerancia al maltrato. Bastantes mujeres lo llevan sufrien­do entre 10 y 20 años.
Lo cierto es que donde debería anidar la a­fecti­vidad, en muchas oca­siones reina la violencia.


Hasta la llegada de la Constitución de 1978 (con la mu­er­te del General Franco) existía una legislación que otorgaba al marido la doble potestad patria y marital, e imponía a la mujer y a los hijos el deber de obediencia; el hombre era el jefe del hogar, y la mujer ne­ce­sitaba su permiso para sacarse su pasaporte o, incluso, para a­brir una cuenta bancaria. Se hallaba supeditada al marido, a tra­vés de tres vías: su propia vida personal, sus hijos, y sus bie­nes.
La mujer debía obe­diencia al ma­rido y éste protección a su mujer, como si se tratase de una menor o de una incapa­citada mental o física. La legislación no con­templaba el cas­tigo por parte del marido a su mujer, pero los ma­los tratos se con­si­deraban “cas­tigo tácito”, que el propio marido se encargaba de llevar a cabo.
Como muestra de hasta que punto estaba supeditada la mujer a su marido y hasta que punto la tenia el marido a su servicio os incluyo a continuación un extracto de las Instrucciones de Pilar Primo de Rivera (Jefa de la Sección Femenina durante el franquismo) que en 1950 aconsejó a las jóvenes que deseaban contraer matrimonio con el siguiente escrito:

“Ten preparada una comida deliciosa para cuando él regrese del trabajo. Especialmente, su plato favorito.
Ofrécete a quitarle los zapatos.
Habla en tono bajo, relajado y placentero.
Prepárate: retoca tu maquillaje, coloca una cinta en tu cabello. Hazte un poco más interesante para él. Su duro día de trabajo quizá necesite de un poco de ánimo, y uno de tus deberes es proporcionárselo.
Durante los días más fríos deberías preparar y encender un fuego en la chimenea para que él se relaje frente a él. Después de todo, preocuparse por su comodidad te proporcionará una satisfacción personal inmensa.
Minimiza cualquier ruido. En el momento de su llegada, elimina zumbidos de lavadora o aspirador. Salúdale con una cálida sonrisa y demuéstrale tu deseo por complacerle.
Escúchale, déjale hablar primero; recuerda que sus temas de conversación son más importantes que los tuyos.
Nunca te quejes si llega tarde, o si sale a cenar o a otros lugares de diversión sin ti. Intenta, en cambio, comprender su mundo de tensión y estrés, y sus necesidades reales.
Haz que se sienta a gusto, que repose en un sillón cómodo, o que se acueste en la recámara.
Ten preparada una bebida fría o caliente para él.
No le pidas explicaciones acerca de sus acciones o cuestiones su juicio o integridad. Recuerda que es el amo de la casa.
Anima a tu marido a poner en práctica sus aficiones e intereses y sírvele de apoyo sin ser excesivamente insistente.
Si tú tienes alguna afición, intenta no aburrirle hablándole de ésta, ya que los intereses de las mujeres son triviales comparados con los de los hombres.
Al final de la tarde, limpia la casa para que esté limpia de nuevo en la mañana.
Prevé las necesidades que tendrá a la hora del desayuno. El desayuno es vital para tu marido si debe enfrentarse al mundo interior con talante positivo.
Una vez que ambos os hayáis retirado a la habitación, prepárate para la cama lo antes posible, teniendo en cuenta que, aunque la higiene femenina es de máxima importancia, tu marido no quiere esperar para ir al baño.
Recuerda que debes tener un aspecto inmejorable a la hora de ir a la cama… si debes aplicarte crema facial o rulos para el cabello, espera hasta que él esté dormido, ya que eso podría resultar chocante para un hombre a última hora de la noche.
En cuanto respecta a la posibilidad de relaciones íntimas con tu marido, es importante recordar tus obligaciones matrimoniales: si él siente la necesidad de dormir, que sea así, no le presiones o estimules la intimidad.
Si tu marido sugiere la unión, entonces accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer.
Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que hayas podido experimentar.
Si tu marido te pidiera prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes.
Es probable que tu marido caiga entonces en un sueño profundo, así que acomódate la ropa, refréscate y aplícate crema facial para la noche y tus productos para el cabello. Puedes entonces ajustar el despertador para levantarte un poco antes que él por la mañana.
Esto te permitirá tener lista una taza de té para cuando despierte”.

Estas recomendaciones de una hembra de mono domestico a las demás hembras de la especie para que se autodomestiquen aun más, nos sirve a los bonobos para constatar el bajo nivel de vuestra inteligencia y de vuestra dignidad.
También demuestran que algunas de vuestras hembras son aun más machistas que vuestros propios machos.

En cuanto a los actos de violencia que cobardemente perpetráis los machos humanos contra vuestras hembras y que os he plasmado en las estadísticas no hacen otra cosa que demostrar que tipo de primate sois.



Por eso los bonobos, una vez más, nos congratulamos de no pertenecer a vuestra horrible especie.
Siendo bonobos, tenemos garantizada la paz y la armonía familiar para el resto de nuestros días.
Os dejamos para vosotros: la violencia, los celos, el machismo, la soberbia y el asesinato.


domingo, 17 de febrero de 2008

VUESTRAS RELIGIONES

Veo que los humanos tenéis multitud de religiones, tantas como creencias. No os ponéis de acuerdo, discrepáis unos de otros, creéis que vuestra religión es la correcta y todas las demás están equivocadas. Vuestro desasosiego nos divierte.
Vuestros dioses claman por su exclusividad y os advierten que adorar a otro Dios os llevará al fuego eterno. Sois todo un espectáculo de caos y confusión.

Como tenéis tantos dioses, creencias y religiones, me concentraré en considerar sólo las más seguidas entre vosotros. Analizaré el Islamismo y el Cristianismo.
Ya os adelanto que tanto una como otra no las recomendaría ni al peor de mis enemigos. Ambas están trufadas de odios, amenazas de castigos eternos, torturas, machismo, guerras y muerte.

El Islamismo pretende con las “Guerras Santas” y a base de explosionar bombas en mercados atestados de gente, conseguir adeptos para su causa. El premio para los causantes de las masacres es el Paraíso.
Si por desgracia has nacido mujer dentro del yugo islamista, serás “puteada” con menosprecio, deberás usar velos y burkas, y si te pasas con el sexo, serás una candidata a la lapidación.
Si naces varón, te librarás de estas humillaciones, no en vano estas leyes fueron creadas por hombres que se inspiraron en el machismo y la misoginia al redactarlas.
Ni que decir tiene que uno no se explica que puede tener de atractivo semejante filosofía.

El Cristianismo, tres cuartos de lo mismo…. Guerras interminables contra los sarracenos en forma de “Cruzadas”, terribles torturas aplicadas por la “Santa Inquisición” desarrolladas a lo largo de trescientos años contra los disidentes a su ideología, la erradicación del paganismo, la matanza de judíos, el asesinato de indios y negros, destrucción a sangre y fuego de las culturas inca, azteca y maya y amenazas de castigos eternos entre fuego y demonios.
..... Otra filosofía a descartar.

Ambas religiones se hermanan en el desprecio por la mujer, a la que consideran un ser inferior, y en su querencia por las guerras, torturas y muerte.

Os recomiendo la lectura de “HISTORIA CRIMINAL DEL CRISTIANISMO” de Karlheinz Deschner (Tomos I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII y IX, …publicados hasta el momento)
¡¡ Se os pondrán los pelos de punta ¡¡

Ante estas evidencias no puedo menos que preguntarme ¿Cómo pueden ser estas religiones tan populares entre vosotros? ¿Acaso sois sádicos o masoquistas?

La respuesta la hallamos en vuestra forma de ser.
SOIS HUMANOS, y por ello, sois soberbios, retorcidos, perversos, y destructores. Es normal, siendo como sois, que hayáis creado estas religiones tal como son.
En realidad os van como “anillo al dedo”.

Deberíais entender que las religiones NO SIRVEN PARA NADA.
Ciertamente sólo sirven para haceros peores, para crear odios y para sembrar la muerte y la desazón.
¡¡¡ Cuantos y cuantos millones de humanos han sido torturados o han muerto por causa de la religión ¡¡¡.
Repito, ... no os hace mejores, sino mucho peores.

Nosotros los bonobos, somos felices, solidarios, vivimos en paz y nos sentimos libres. ¿Sabéis por qué?
- POR QUE NO TENEMOS RELIGIÓN.

Sólo tenemos una regla, una única regla que seguimos al pié de la letra, es LA LEY NATURAL, que dice: “HAZ EL BIEN Y EVITA EL MAL
Hemos dado en el clavo y somos felices.
Nunca cambiaría nuestra ley por vuestras religiones.

Y ahora hablemos de vuestro Dios..

Os voy a confesar un secreto… a nosotros los bonobos no nos gusta el Dios que habéis creado.
Diré más… nos disgusta vuestro modelo de Dios.
Y aún diré más…Sencillamente y en seis palabras, ¡¡ Nos cae rematadamente mal vuestro Dios ¡¡

Visto el tipo de Dios que planteáis, yo mismo me definiría no ya como “ateo” sino como “anti-teo”, es decir, si se diera el improbable caso que vuestro Dios hubiese llegado a existir, me tendría enfrentado a él con todas las fuerzas de mi mente.
Razones.. muchísimas, y ahí van unas cuantas.

1ª) Al haberlo creado a vuestra imagen y semejanza, habéis plasmado en vuestro Dios todos vuestros defectos.

En primer lugar (y a pesar de ser un espíritu), lo representáis en vuestros libros e iglesias en forma humana… no faltaría más ¡¡
Incluso a su hijo Jesucristo, lo hacéis venir a nuestra Tierra encarnado en primate homínido.
Como era de suponer no os pareció bien que fuese un chimpancé, un gorila o un orangután, ni siquiera un pacífico bonobo. Escogisteis para su encarnación al mono domestico, es decir, vuestra propia imagen.

En segundo lugar, creasteis a un Dios soberbio, como soberbios sois vosotros. Creasteis a un Dios cruel, destructor y vengativo… como crueles, vengativos y destructores sois vosotros.

Resumiendo, fabricasteis una copia “divina” de vuestra propia naturaleza humana.

2ª) Habéis creado a un Dios tan parecido a vosotros que es un auténtico “chapuzas” como arquitecto de la vida.

Ayer me paseé por el Museo de la Ciencia y en uno de sus letreros pude leer que se han extinguido ya el 99 % de las especies que llegaron a existir, como demuestra la evidencia fósil.
Y yo os pregunto, ¿Qué opinaríais vosotros de un arquitecto al que se le caen el 99 % de los edificios que construye?
PUES ESO MISMO ES LO QUE OPINO YO DE VUESTRO DIOS ¡¡¡

3ª) En muchas ocasiones os he hecho ver que uno de vuestros principales defectos es vuestra soberbia. Por ello no me extraña que el primer mandamiento de vuestro Dios sea precisamente este: “YO SOY EL SEÑOR TU DIOS. NO TENDRÁS OTRO DIOS MÁS QUE A MI

Comprenderéis que esta afirmación que constituye el Primer Mandamiento de los diez transferidos a Moisés ya es más que suficiente para que vuestro Dios nos caiga sumamente antipático.

En primer lugar, porque se presenta como un dictador autoritario y totalitario que cercena vuestra libertad. Y en segundo lugar, porque os quiere sólo para él y os prohíbe cualquier otra alternativa.

En otros libros “sagrados” insiste en reclamar no sólo la prioridad, sino la exclusiva, (Isa 46:9 “Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí”.)
"Y a esos enemigos míos, que no querían que yo reinara sobre ellos, traedlos aquí y MATADLOS delante de mí” (Mat.19:27)

Nosotros, amantes de la libertad, no podemos simpatizar con semejante Espíritu.
El que bastantes de vosotros os sometáis a sus deseos es una de las razones por la que, en nuestra selva, os llamamos “Monos domésticos”.

4ª) Del “consejo autoritario” pasa a la amenaza fulminante de la condena eterna.

«Id por el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. Quien crea y sea bautizado, se salvará; pero quien no crea, se condenará» (Mc 16, 15).

Leo en el Evangelio de Mateo:
Mat 25:33 “ Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda”.
Mat 25:34 “..Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”.
Mat 25:41 “…Entonces dirá también a los de su izquierda: Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles”.
En este apartado se muestra como un ser rencoroso y brutalmente vengativo (justamente como vosotros).

Supongo que entenderéis que con semejantes “atributos”, vuestro Dios no puede esperar otra cosa que no sea el más firme desprecio y rechazo del pueblo bonobo.

5ª) Si proclamáis que vuestro Dios es inmensamente sabio ¿Cómo podéis justificar que os diera órdenes como esta? “Creced y multiplicaos y llenad la tierra, y enseñorearos de ella y principad a los peces del mar, y a los volátiles del cielo, y a todo ganado, y a toda la tierra y a todos los reptiles que reptan sobre la tierra".(Génesis 27 y 28)

¡¡¡ Pero si ya no cabéis en la Tierra ¡¡¡ ¡¡¡ Si os estáis multiplicando más rápido que las ratas ¡¡¡
En su infinita “sabiduría” ¿No fue capaz de anticipar el desastre ecológico provocado por el exceso de población?.
¿Cuántos y cuantos de los que habéis seguido y seguiréis sus consejos habéis condenado o condenareis a morir de hambre o sed a millones de vuestros hijos y nietos en los próximos lustros?

6ª) ¿Cómo un Dios infinitamente sabio puede llegar a daros el más estúpido de los consejos? (“Dominarás la Tierra y la someterás a tu voluntad”) (Génesis)

Las consecuencias de tan abominable consejo a la vista están. Habéis sometido a la Tierra y todo lo que vive en ella a vuestra voluntad y os lo habéis cargado todo…. mares, ríos, lagos, bosques, animales y plantas. Ni el clima se ha salvado de vuestra asquerosa interferencia.

Las consecuencias de vuestra inconsciencia y la de vuestros dioses las pagamos todos los demás.
Por ello todos los seres que aún están vivos os consideran la especie más dañina que jamás haya existido y por eso os odian a vosotros y a los dioses que habéis osado crear a vuestra imagen y semejanza.

Para terminar, como vuestro dios os manda que "sometáis a todos los seres vivos a vuestra voluntad" y yo como bonobo me siento aludido muy directamente, aprovecho estas líneas para manifestar mi más absoluto desprecio por vuestro Dios, al que considero un Espíritu maligno, digno de vosotros.

Afortunadamente como seguiréis haciendo caso a este “mandato divino”, acabareis por destruiros a vosotros mismos y con vuestra extinción, la clorofila y la vida volverán a florecer sobre vuestros cadáveres.

¡¡¡ Que sea pronto por el bien de las demás especies ¡¡¡



En mi próximo post os hablaré de cómo las religiones castigan, desprecian, humillan y domestican a vuestras hembras.