Como veis, una vez más asoma vuestro especismo.
Por supuesto nunca se os ocurrirá pensar que es mejor no proteger a los niños cuando hay tanto adulto necesitado, o criticar a los que se rebelan contra la violencia domestica en España cuando las mujeres están mucho peor en la India o en Irán.
Sois tan miserables que os atrevéis a criticar a la anciana que cuando muere deja todo su capital a su perro fiel… “…cuando hay tantos niños que pasan hambre ¡¡…”
Ni por asomo atináis a pensar que ella puede hacer lo que considere más oportuno con su dinero.
La voluntad de la abuela es beneficiar a un cánido en lugar de a un primate ¿Y qué?
A mí, en cambio, se me ocurre pensar que si actúa así, sus razones tendrá.
Analicemos la situación al estilo bonobo, es decir, utilizando el cerebro, en lugar de hacerlo al estilo humano (pensando sólo con el vientre).
Cuando nos encontramos con uno de estos casos que provocan la indignación de la humanidad suele darse la siguiente situación:
1º) La anciana vive sola en su piso con la única compañía de su perro.
2º) Su familia apenas la visita.
3º) El perro vive todo el día pendiente de ella.
4º) Es el único ser que le da cariño y compañía de los de su entorno.
5º) Ella, agradecida, lo dispone todo para que cuando muera no le falte nada a su querido y único compañero que tanto cariño le dio, compensando así el amor que los “suyos” no supieron o no le quisieron dar.
Como veis se trata, única y exclusivamente, de un premio merecido en gratitud a los favores prestados.
A los bonobos nos parece lógico, pero por lo visto a la mayoría de vosotros os parece una obscenidad.
A mí, en cambio, me parece una aberración el que sea peor matar a un hombre que matar a un chimpancé o a un bonobo. Al fin y al cabo, de bonobos y chimpancés quedamos pocos mientras que vosotros os multiplicáis como las ratas y sois ya la mayor plaga que jamás haya asolado nuestra querida y enferma Tierra. Una Tierra, por otra parte, enferma de Humanidad.
El hecho de que la vida de un hombre, para vosotros, sea más importante que la vida de un toro, me lleva de la mano a considerar por un momento vuestra “Fiesta Nacional”, es decir, la mayor de vuestras vergüenzas nacionales, a la que en un futuro le dedicaré un post entero con sumo placer.
Los bonobos nos posicionamos rotundamente a favor del toro por muchas razones.
Se trata de un animal secuestrado, torturado y asesinado para vuestro placer. El asesino es un mono domestico de culo prieto embutido en medias rosas. El sujeto va dando saltitos salpimentados con pasitos de valet y desplantes chulescos para, de repente, correr a esconderse detrás de un burladero preso del pánico.
Mientras, los otros primates que le observan babean de gusto ante la vista de la sangre, a la vez que algunas de vuestras hembras le arrojan parte de su ropa interior.
Él, es el torturador y el que mata, y vosotros sus cómplices.
Ni por asomo atináis a pensar que ella puede hacer lo que considere más oportuno con su dinero.
La voluntad de la abuela es beneficiar a un cánido en lugar de a un primate ¿Y qué?
A mí, en cambio, se me ocurre pensar que si actúa así, sus razones tendrá.
Analicemos la situación al estilo bonobo, es decir, utilizando el cerebro, en lugar de hacerlo al estilo humano (pensando sólo con el vientre).
Cuando nos encontramos con uno de estos casos que provocan la indignación de la humanidad suele darse la siguiente situación:
1º) La anciana vive sola en su piso con la única compañía de su perro.
2º) Su familia apenas la visita.
3º) El perro vive todo el día pendiente de ella.
4º) Es el único ser que le da cariño y compañía de los de su entorno.
5º) Ella, agradecida, lo dispone todo para que cuando muera no le falte nada a su querido y único compañero que tanto cariño le dio, compensando así el amor que los “suyos” no supieron o no le quisieron dar.
Como veis se trata, única y exclusivamente, de un premio merecido en gratitud a los favores prestados.
A los bonobos nos parece lógico, pero por lo visto a la mayoría de vosotros os parece una obscenidad.
A mí, en cambio, me parece una aberración el que sea peor matar a un hombre que matar a un chimpancé o a un bonobo. Al fin y al cabo, de bonobos y chimpancés quedamos pocos mientras que vosotros os multiplicáis como las ratas y sois ya la mayor plaga que jamás haya asolado nuestra querida y enferma Tierra. Una Tierra, por otra parte, enferma de Humanidad.
El hecho de que la vida de un hombre, para vosotros, sea más importante que la vida de un toro, me lleva de la mano a considerar por un momento vuestra “Fiesta Nacional”, es decir, la mayor de vuestras vergüenzas nacionales, a la que en un futuro le dedicaré un post entero con sumo placer.
Los bonobos nos posicionamos rotundamente a favor del toro por muchas razones.
Se trata de un animal secuestrado, torturado y asesinado para vuestro placer. El asesino es un mono domestico de culo prieto embutido en medias rosas. El sujeto va dando saltitos salpimentados con pasitos de valet y desplantes chulescos para, de repente, correr a esconderse detrás de un burladero preso del pánico.
Mientras, los otros primates que le observan babean de gusto ante la vista de la sangre, a la vez que algunas de vuestras hembras le arrojan parte de su ropa interior.
Él, es el torturador y el que mata, y vosotros sus cómplices.
Vuestros instrumentos de tortura
El profesional de la tortura, al que llamáis torero, se enzarza en una lucha desigual.
Si cada año mueren miles de toros (¡¡ 5742 ¡¡ en el 2007) en el circo del suplicio y en cambio no muere ningún torero, queda bien claro que se trata de una lucha desigual y por ende, cobarde.
Para que lo veais más claro, el resultado sería similar al que se produciría si lucharan a muerte un adulto humano de 30 años contra un niño de 10. Sin duda en este caso hablarías de un ABUSO, sin tapujos, ya que al igual que en la “corrida” la víctima siempre sería la misma… aunque, como en la plaza, cada siete años pudiera darse el caso de que un resbalón o un “accidente” terminara con la vida del abusador.
Y es que sois tan injustos que por una parte consideráis “martirio atroz” el que un primate de vuestra especie muera por causa de una corona de espinas, tres clavos y una lanzada de gracia, mientras que aplaudís hasta rabiar la tortura de un animal de otra especie a base de destrozarle a fondo el arranque de la musculatura de tracción, junto con nervios y tejido blando en la “suerte” de varas que llegáis a aplicar hasta tres veces.
La punta de hierro de la vara penetra reiteradamente unos 40 centímetros en las carnes del pobre animal mientras el picador acorazado la mueve en sentido rotatorio apoyando todo el peso de su cuerpo para provocar mayores destrozos, lo que le abre un agujero en su lomo en el que cabe un puño y del que mana una cascada de sangre.
Continua la tortura del pobre animal con el reiterado apuñalamiento de su maltrecho cuerpo con seis banderillas que le abren seis nuevas hemorragias que añadir al torrente de sangre que mana de su lomo mientras se le obliga a correr, lo que provoca que las horribles heridas se hagan aún mayores al moverse los terribles garfios con el vaivén de las banderillas.
Observo con estupor como define vuestra enciclopedia Wikipedia, la “suerte de banderillas”. Dice textualmente “Las banderillas reciben también el nombre coloquial de avivadores o alegradores, porque sirven para reanimar y excitar al toro sin quitarle fuerzas…”
En primer lugar, vergüenza os debería dar el llamar “alegradores” a las banderillas.
Me encantaría coger uno a uno a vuestros toreros para “alegrarles” un rato la vida clavándoles a fondo un par de banderillas en su lomo, otro par a media espalda y el último par de ellas en su puto culo. ¡¡ Veríais que “contentos” se pondrían !!.
En segundo lugar, la enciclopedia dice que “reanima al toro sin quitarle fuerzas”. ¿Cómo podéis llegar a ser tan cínicos? Si la pérdida de sangre a borbotones por causa de una sola puñalada ya debilita a un ser vivo..¡¡ Imaginad que efecto puede llegar a tener la pérdida de sangre en un apuñalamiento séxtuple ¡¡
¿Desde cuando la pérdida masiva de sangre no se nota ni debilita?
Lo dice la enciclopedia más popular de Internet y nadie lo corrige… ¡¡Será que a todos os parece bien ¡¡
Una vez más repito la pregunta ¿Cómo osáis decir que sois animales racionales?
Seguís ensañándoos con el martirio del toro. Se le engaña con un trapo y una serie de amagos y saltitos, para al final atravesarle el corazón con un espadazo que puede pinchar en hueso o ser “atravesado”, lo que obligará a repetir la acción las veces que sea necesario. Lo más probable es que le atraveséis los pulmones con lo que el animal morirá asfixiado por el encharcamiento sanguíneo. A tal efecto los sujetos de la cuadrilla se arremolinan alrededor del toro para obligarle a girar sobre si mismo y conseguir que la espada vaya cortando los pulmones tajo a tajo.
El mártir derrota la cabeza, cae de rodillas y vomita oleadas de sangre.
Finalmente termináis vuestra “heroicidad” apuñalándole reiteradamente en la base de la cabeza para seccionarle el bulbo raquídeo. Luego le amputareis (frecuentemente estando el animal aún vivo) cola, oreja o patas, que al matarife (al que llamáis “matador”) le serán entregados como sangrantes trofeos…mientras suenan vuestros vergonzantes aplausos.
Los taurófilos, en su ignorancia, claman que el animal no sufre durante la lidia. Pero… ¿Es qué el animal carece de sistema nervioso? ¿Es qué no oyen sus mugidos de dolor? ¿Cómo se puede ser a la vez tan ciego y tan vacío de razón?
Si a un toro le molesta la presencia de una simple mosca o la picadura del aguijón de un tábano al que trata de asustar con la cola… ¿Cómo no le van a doler los aguijones humanos representados por varas y banderillas?

A la víctima de vuestra especie muerta con tres clavos y una lanzada en la cruz la eleváis a los altares, la adoráis y le construís catedrales, mientras que al otro pobre animal, que ha sufrido muchísimo más, lo sacáis arrastrando de la plaza ante vuestra indiferencia cuando no… acompañando con pitos insultantes y vergonzantes su salida de la plaza.



